Luz eléctrica en Guadalajara

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Ángel Mejía, bajo licencia CC By-sa petit.png

Orígenes

La primera noticia que disponemos relacionadas con la llegada de la luz eléctirca a Guadalajara se remonta a 1884 cuando Mr Osmond Lonergan, representante de la compañía The Anglo Spanis (BRUSH) Electric Light and Power Company, Limited, informaba al Ayuntamiento de la ciudad sobre la posibilidad de poner alumbrado público en sustitución del que hasta el entonces se utilizaba, basado en las lámparas de petróleo. Ponía como ejemplo su aportación en el alumbrado de Irún, El Ferrol, San Sebastián o Bilbao. El sistema que aconsejaba era el denominado como “brush”, ya que era el único capaz, decía, de dar “una cantidad de luces con un sola máquina eléctrica y con un solo circuito de alambre conductor”. En un principio el Ayuntamiento pareció interesarse en el proyecto, poniéndose en contacto con Mr. Osmond; quien les envió dos presupuestos. En el primero, proponía la utilización de un motor de vapor y, en el segundo, un motor de agua. Mientras le daban una respuesta el alcalde se puso en contacto con su homónimo de Bilbao solicitándole les informase sobre el resultado de este sistema. Poco después recibía la resoyesta: demasiado cara para las arcas municipales; por lo que se decidió que en Guadalajara no se pondría la luz eléctrica, por el momento. Un poco más tarde, en 1887, será un vecino de la ciudad, quien mostró interés porque se instalase la luz eléctrica; se trataba de Felipe Mora y Oro, persona que tendrá mucho que ver en la futura instalación. Su proposición iba encaminada a poner 150 luces, por la Plaza Mayor Baja y Alta y la Plazuela de Santo Domingo, mediante la instalación de un motor de vapor de uso particular. Pero su petición no fue atendida. De nuevo insiste en ellos en los años 1888 y en 1890; en este último año propone la constitución de una sociedad para establecer el alumbrado eléctrico. Su iniciativa la lleva, asimismo, ante la Cámara de Comercio que le dio una respuesta positiva; lo que animó al Ayuntamiento para iniciar el proceso mediante la redacción de unas Bases para la instalación y explotación del alumbrado público, que se haría mediante subasta pública. Aprobadas las Bases y autorizadas por el Gobierno Civil, se acordó que la subasta se llevaría a cabo el 21 de junio de 1990; pero pese a que se presentaron muchas solicitudes, a la hora de la verdad, en el momento de la subasta no se presentaron licitadores quedando éstra, por lo tanto, desierta. Tampoco se presentaron en la siguiente fecha establecida, octubre de 1890. La causa habría que buscarla en las duras condiciones establecidas en las Bases; esto propició que en Guadalajara l ainstalación de la luz eléctrica se retrase varios años. Los particulares, sin embargo, sí estaban dispuestos a seguir adelante; ejemplo de ello fue la instalación puesta por los señores Pellés y Esteban. Al mismo tiempo las chirigotas y las guasas en contra del alumbrado público se sucedían en la prensa local. Así lo podemos ver en la “Miel de la Alcarria” en unos versos firmados por SINGUASA, que decían:

Dos cosas hay que pedir

al ilustre Ayuntamiento: que nos alumbre mejor

y que cambie el pavimento.

Constitución de la compañía “Eléctrica de Guadalajara”

Tras unos años de incertidumbre, en las que se sucedieron varias subastas, se establecieron nuevas condiciones, etc., llegamos al 13 de junio de 1896, fecha de vital transcendencia para la futura iluminación de la ciudad, ya que ese día quedó constituida la compañía “Eléctrica de Guadalajara”, por los señores Juan Girbau-Alavedra y Carlos Stremmler y Pothos. El bojetivo principal de la nueva compañía, aparte de instalar la luz en la ciudad y en su perímetro, era el de producir y suministrar electricidad a la industria. Ese mismo día, se firmaba el contrato con el Ayuntamiento, representadopor su alcalde, Manel Valles y Carrillo. Por fin y después de todo tipo de problemas el 24 de febrero de 1987 finalizaban las obras de instalación, quedando establecido, por parte del Ayuntamiento, que su inauguración tendría lugar el 27 de febrero a las 6,30 horas de la tarde. Dada la situación tan delicada por la que estaba pasando entonces España, se acordó que no habría grandes festejos; no obstante, hubo banda de música y baile en la galería de la casa consistorial, hasta las 10 de la noche. La ubicación de la central eléctrica se hizo en la calle Museo, en el solar denominado “Sandino”. Indicar, a modo de anécdota, que los nombres impuestos a las dos máquinas fueron de Manuela y Rosario. Poco a poco el tendido eléctrico se fue extendiendo por toda la ciudad ante las continuas peticiones de los vecinos que veían en este nuevo sistema de alumbrado, una forma de evitar problemas, como el estraperlo de ganado ; así se pusieron luces en la calle Cacharrerías, en el Portillo de la Zamba, Portillo de San Antonio o la calleja del hospital, lugares por donde se producía la entrada de ganado ilegal en la ciudad. A este interés se unió el relacionado con las posibilidades que ofrecía para la industria, ya que su instalación era vista como una buena oportunidad para que Guadalajara creciese en este sentido.

Bibliografía

Mejía Asensio, Ángel ( 1990): “Instalación de la luz eléctrica en Guadalajara”, en Wad-Al-Hahara, nº 17, pags. 95-126.