Vista de Guadalajara (1565)

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Francisco Maza Vázquez, bajo licencia CC By-sa petit.png

Anton Van der Wyngaerde o Antoon van den Wijngaerde (conocido en español como Antonio de las Viñas o Antón de Bruselas), pintor y dibujante flamenco, llevó a cabo en 1565, al servicio de Felipe II, el dibujo que aquí presentamos, documento interesantísimo, no solo por lo que aporta, sino por ser el primero que reproduce la fisonomía de la ciudad de Guadalajara. La obra original (42 x 29 cm) se encuentra en la Biblioteca Nacional de Austria.

Vista Guadalajara 1565.jpg

Lo primero que llama la atención es el punto de vista elegido para la representación de la ciudad. Guadalajara se encuentra situada en la margen izquierda del río Henares, sobre una ladera que desciende desde la meseta alcarreña; en la margen derecha se extiende la llanura que conforma la Vega del Río Henares. Si observamos esta representación se puede apreciar que el punto de vista de la misma es artificial, puesto que no existe ninguna elevación al norte de la ciudad, en la margen derecha del río que permita esta perspectiva. Pero esta es la única forma en que Wyngaerde podía mostrar la ciudad en toda su extensión.

La vista permita apreciar con claridad el ámbito geográfico en el que se sitúa la ciudad y el protagonismo especial de los edificios públicos, resaltando sobre las viviendas, por las grandes dimensiones en superficie y altura, sus grandes torres y los campanarios de sus templos.

Como ya se ha indicado Guadalajara está situada en una ladera que baja de la Alcarria a la vega del río Henares. La ciudad se emplaza en el espacio que determinan dos barrancos: por la izquierda, según la vista, al Este, el barranco del Alamín o de La Merced, visible en su último tramo, y por la derecha, el Oeste, el de San Antonio o del Coquín, también en su último tramo, barrancos que sirven de cauce a dos arroyos que desembocan casi juntos en el río Henares a ambos lados de su puente.

Las especies arbóreas de la zona eran las mismas que las existentes en la actualidad. Aunque la extensión de los montes y zonas arboladas, como puede apreciarse en la vista, era muy superiores a la que es hoy, no puede decirse que fueran especialmene importantes. Por el tipo de representación, cotejado con las referencias escritas, cabe indicar que las especies predominantes eran las encinas y los robles, junto con olmos. Su conservación determinó la reglamentación de su explotación, evitando la corta excesiva de ramas verdes y sobre todo de troncos, que era una de las causas de la decadencia de los montes. En la ribera del río abundaban los sauces y álamos, mucho más frondosos que los árboles representados en la ladera.

La vista representan la ciudad en el momento de mayor población de la misma. Contaba probablemente por aquella fecha con unos diez mil habitantes, cifra que no volvería alcanzar hasta fines del siglo XIX. Sin embargo, el espacio urbano seguía limitándose al recinto amurallado medieval, que parece todavía bien conservado, con unos arrabales mínimos (Alamín y Alcallería), poco desarrollados.

Puente del Henares
Concatedral de Santa María
Convento de San Francisco
Ermita de San Cristóbal

Puentes

En la vista aparecen dos accesos a la ciudad. En primer término figura el puente sobre el río Henares, cuyo origen se remonta a la época califal. En la actualidad todavía se conserva, aunque con importantes modificaciones posteriores. Así, la vista revela que su alzado tenía en aquella época doble pendiente y que existía una torre defensiva sobre uno de los pilares centrales. Desde el puente, dos caminos llegaban a la ciudad tras rodear el arrabal de la Alcallería. Un poco más arriba se aprecian ya el Alcázar Real y el Palacio del Infantado.

El otro acceso visible en la representación es el que permitía el puente de las Infantas. Este pequeño puente, que todavía existe, servía para atravesar el barranco del Alamín y llegar a la puerta del mismo nombre, que se encontraba protegida por el torreón del Alamín, uno de los escasos restos que aún se conservan de la muralla medieval. Esta torre, en ese momento se encontraba rematada por medio de una cubierta inclinada a cuatro aguas.

Iglesias

Se hace patente la gran cantidad de espacio urbano ocupado por construcciones religiosas. En esa fecha las parroquias eran diez: Santiago,la más rica, situada junto al palacio del Infantado; Santa María, que figura aquí como «Nuestra Señora de la Fuente»; San Nicolás; San Ginés; San Gil, donde se celebraban las reuniones del Ayuntamiento en la Edad Media; San Esteban, San Andrés; San Miguel, Santo Tomé, y San Julián. En conjunto conforman un paisaje urbano caracterizado por el gran número de torres y campanarios. Llama la atención la imagen antigua de Santa María, con su potente torre y cuerpo de campanas, todavía no rematada con el chapitel actual, que se construyó en el siglo posterior.

Conventos

Entre las edificaciones religiosas ocupan también un espacio importante los conventos. En la vista se puede apreciar, en el interior de la ciudad, los conventos de Santa Clara, La Merced o el de la Piedad. En este último se ve claramente el ábside poligonal demolido en el siglo XIX para ampliar la anchura del callejón de Santa Clara, hoy calle Teniente Figueroa.

También se reflejan en la vista los conventos situados a extramuros: el de Santo Domingo, y más claramente el de San Francisco, situado sobre una pequeña elevación cerca del arrabal de Santa Catalina, elegido por la familia Mendoza como panteón familiar. El Convento de San Bernardo ya se aprecia en su definitivo asentamiento, al otro lado del barranco del Alamín, tras ser trasladado desde su emplazamiento primitivo junto al río.

Ermitas

Además se pueden distinguir varias ermitas en los caminos: San Roque; Santa Catalina; Nuestra Señora del Amparo; San Cristóbal, al fondo de la vista, sobre el cerro; y la del Rosario, en la subida desde el puente a la ciudad.

Palacio del Infantado

De entre todas las construcciones que se aprecian en esta representación, aparte del puente del río por motivos de proximidad al punto de vista, llama la atención el Palacio de los Duques del Infantado, rotulado como «Casa del Duce», con su portada rematada por el gran escudo ducal, la galería superior con ventanas geminadas que sirve de cornisa al edificio o los huecos de la planta primera que dan la impresión de ser huecos geminados como correspondería al primer estilo de esta edificación, que posteriormente, en tiempos del quinto Duque, se sustituyeron por otros de corte clásico que son los que existen en la actualidad.

Referencias

  • Galera i Monegal, Monserrat. Antoon van den Wijngaerde, pintor de ciudades y de hechos de armas en la Europa del Quinientos : cartobibliografía razonada de los dibujos y grabados, y ensayo de reconstrucción documental de la obra pictórica. Madrid : Fundación Carlos de Amberes, 1998.
  • Kagan, Richard L. (dir.). Ciudades del Siglo de Oro : las vistas españolas de Anton Van der Wyngaerde. Madrid : El Viso, 1986.
  • Maza Vázquez, Francisco. Evolución espacial de Guadalajara según la cartografía. Guadalajara : Patronato Municipal de Cultura , 2008.
  • Muñoz Jiménez, José Miguel. "Iconografía y topografía : análisis de la Vista de Guadalajara de Antonio de las Viñas y de otras dos vistas barrocas". En: Actas del III Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 1992, p. 673-689.
  • Pradillo y Esteban, Pedro José. Dibujos y planos antiguos de la ciudad de Guadalajara. Textos de Pedro José Pradillo; fotografías de documentos Jesús Ropero. Guadalajara : Flores y Abejas , D.L.1999.

Sobre la población de la ciudad de Guadalajara en el siglo XVI:

  • Rubio Fuentes, Manuel.. Una ciudad castellana en el Siglo de Oro: Guadalajara (1630-1700). Guadalajara : Diputación Provincial, 2003, 1 disco (CD-ROM), p. 33 y ss.