Torreón del Alamín

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Torreón y puente del Alamín
1890. Dibujo de Juan Diges Antón que sirvió de ilustración para diferentes publicaciones de la época.
1984. Torre albarrana del Alamín según Pavón Maldonado.
2001. El torreón como Centro de Interpretación de las Murallas Medievales de Guadalajara.

La Guadalajara medieval, al igual que otras villas y ciudades, contaba para su defensa con un cinturón de murallas salpicado de cubos y torreones que la hacían infranqueable. Se conformaba así un recinto hermético, sólo abierto al exterior por un reducido número de pasos situados estratégicamente y embutidos en altas torres de sólida arquitectura: la puerta de la Alcallería, al norte y junto al Alcázar Real; la puerta de Alvar Fáñez, en el barranco de poniente; la puerta del Mercado y la puerta de Bejanque al sur. Todas fueron construidas a finales del siglo XIII en mampostería con elementos de piedra de gran volumen traídos de la Alcarria, y reforzadas en sus ángulos con sillares bien labrados en piedra de toba.

Este sistema defensivo y tributario se completaba con otras puertas de carácter secundario, los "portillos", entre los que cabe mencionar el del Alamín. Éste, abierto al abrigo de una potente torre, alcanzó con posterioridad el rango superior, llamándose desde entonces Puerta del Postigo. Para ello se hizo inevitable la construcción de un puente que salvara la profunda depresión del barranco y facilitara el paso de carruajes y viandantes. Según los cronistas antiguos, el viaducto se levantó en el año 1296 por voluntad de las hijas del rey Sancho IV, la infanta Isabel y la infanta Beatriz, por lo que se bautizó como Puente de las Infantas.

Contenido

Solidez arquitectónica

El torreón del Alamín es una sólida obra de mampostería: tiene planta rectangular, grandes proporciones y envergadura –unos 14 x 9 metros en la base y una altura máxima de 21–, y se remata con una terraza que le sirve de cubierta. Se divide en dos plantas resueltas, en el interior, con bóvedas de ladrillo de desarrollo longitudinal alzadas sobre una arquería central sustentada por pilastrones de ladrillo. En el exterior, esta división horizontal se manifiesta con un ligero escalonamiento en la fachada con vistas a la ciudad. Este quebranto corresponde al camino de ronda de la muralla desparecida y la puerta allí existente al único acceso que, en origen, tenía la torre desde el exterior; el actual, en la planta baja, se abrió cuando la construcción abandonó su función estratégica. Como equipamiento defensivo, en ambas estancias, se abren huecos saeteros y, en la terraza, dos característicos matacanes en el frente del barranco.

Algunos autores, por el contrario, la han considerado "torre albarrana" por estar proyectada hacia el campo. Es decir: como una construcción exenta, fuera de la línea que ofrecía la muralla, con la que estaría unida por medio de un puentecillo construido a la altura de su planta principal –así lo argumentó don Basilio Pavón.

Una vez perdida su operatividad militar y después de las pertinentes obras de reestructuración interior, el torreón del Alamín se transformó en Hospital de la Torre; pero en realidad, más que un centro de asistencia médica fue un frío refugio para pobres y vagabundos que se mantuvo operativo hasta finales del siglo XVIII.

Monumento histórico-artístico

Después, el torreón fue utilizado por el Ayuntamiento para diversas funciones, incluida la de perrera municipal; empleos que, pese a ser marginales, fueron garantía suficiente para su conservación.

No obstante, en alguna ocasión superó con éxito el trámite que pretendía su declaración de ruina y ulterior derribo. Por ejemplo, y como prueba de ello, podemos citar cómo en 1910 el maestro de obras de la ciudad aconsejó la demolición del torreón, a pesar de no tener peligro de derrumbe, así como la del lienzo de muralla que había anejo a él; el que, por el contrario, sí tenía muestras evidentes de ruina. Pero ante a la enérgica y razonada protesta de Juan Diges, entonces concejal de la corporación, el Ayuntamiento acordó la redacción de un presupuesto para conocer el coste de la reparación de los desperfectos y de la demolición de la muralla.

A partir de ese momento, el consistorio valoró el del Alamín como un ‘‘monumento histórico’’, preocupándose por su conservación. De hecho, en 1920, el torreón volvió a ser reparado por la brigada municipal de obras tras el desprendimiento de un gran número de piedras de su base.

Finalmente, el 23 de mayo de 1921, fue declarado Monumento Histórico-Artístico, al mismo tiempo que la puerta de Alvar Fáñez, protección que mantiene con la categoría de Bien de Interés Cultural.

Tras la catalogación, y a instancias de la Comisión Provincial de Monumentos, el Ayuntamiento tuvo que redactar un proyecto para la reparación del baluarte del Alamín, único de su propiedad. Por el contrario, aquellas obras tardaron en ejecutarse, interviniendo la brigada municipal en dos ocasiones: una en 1924, con un presupuesto de 980 pesetas; y otra, en 1931, para acondicionar la rampa de acceso a la planta baja. No cabe duda de que estas actuaciones, así como la realizada en 1965 por el arquitecto José Manuel González Valcárcel, tan sólo trataban de remediar la estabilidad del inmueble y no su puesta en valor como el monumento histórico que era.

Esta circunstancia no se produciría hasta casi setenta y cinco años después de aquella declaración; cuando, en marzo de 1998, el Ayuntamiento anunció una nueva restauración, ahora con el patrocinio de Iber Caja, que por fin pretendía situar al del Alamín dentro del contexto patrimonial de la ciudad, convirtiendo sus dependencias en Centro de Interpretación de las Murallas Medievales.

Bibliografía

  • Diges Antón, Juan. "La Torre del Alamín", en El Atalaya de Guadalajara, n. 194, Guadalajara, 1892.
  • Herrera Casado, Antonio. "La muralla de Guadalajara", en Wad-Al-Hayara, n. 13, Guadalajara, 1986, p. 419-431.
  • Pavón Maldonado, Basilio. Guadalajara medieval : arte y arqueología árabe y mudéjar, Madrid : CSIC ; Instituto Miguel Asín, 1984.
  • Pradillo Esteban, Pedro José. "El torreón del Alamín : Centro de Interpretación de las Murallas de Guadalajara", en Wad-Al-Hayara, n. 30, 2003, p. 213-230.


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