Poesía contemporánea

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png

Este trabajo revisa los principales nombres del mapa poético contemporáneo de Guadalajara. Fue publicado por primera vez bajo el título «Mapa literario de Guadalajara» en El invisible anillo (Madrid, Envida, 2009), 9, p. 32-42. (ISSN: 1886-3213).

Poesía comprometida

José Herrera Petere

Quizá uno de los escritores más importantes de este periodo fuese José Emilio Herrera Aguilera, más conocido por José Herrera Petere (Guadalajara, 1909) quien, a pesar de haber realizado parte de su obra con anterioridad a la contienda civil del 39, -como así lo demuestran sus primeros poemas de claro matiz surrealista, dados a conocer en 1931 en La Gaceta Literaria-, alcanzó mayor calidad con posteridad a dicha fecha. Se afilió al Partido Comunista antes del conflicto bélico y, durante el mismo, participa como voluntario por la causa republicana. El resultado de aquel periodo, en que tantos romances y canciones escribiera, son dos libros: el Romancero General de la Guerra Civil y el Romancero General de la Guerra de España.

Una vez terminada la guerra se exilia primero a Francia y posteriormente a México, donde colabora con otros exiliados españoles. Producto de este momento son Romances amorosos del Siglo de Oro y Rimado de Madrid, que vieron la luz en 1942 y 1946, respectivamente. En 1947 se establece como funcionario en Ginebra (Suiza), donde forma parte del grupo «Jeune Poesie», y a cuyo periodo corresponden sus tres obras de mayor calado poético: Arbre sans terre (1950), De l´Arve à Tolede (1955) y Dimanche vers le Sud (1956).

El Servicio de Cultura de la Diputación de Guadalajara, depositario desde el año 2003 de los fondos del escritor, está dando a conocer la obra de Herrera Petere a través de un ambicioso plan de publicaciones anuales que incorporará dos volúmenes de poesía, dos de narrativa, uno de teatro, dos de artículos, un epistolario y un tomo final destinado a dibujos y música, habiéndose publicado hasta el día de hoy Poesía I (con edición a cargo de Narciso Alba) y Epistolario (con edición a cargo de Jesús Gálvez Yagüe) y convocado el I Congreso Internacional sobre José Herrera Petere: Vanguardia y exilio, en 2009.

Ramón de Garcíasol

Otro gran poeta e intelectual, igualmente comprometido con la República, fue Miguel Alonso Calvo, más conocido como Ramón de Garciasol (Humanes de Mohernando, 1913-Madrid, 1994). Gran amigo del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, vivió en Guadalajara los años de la guerra, colaborando en las páginas de El bachiller arriacense, la revista del Instituto de Segunda Enseñanza, con algunos poemas, así como en el Ateneo Instructivo del Obrero. Finalizada la guerra, ya en Madrid, donde se licenció en Derecho por la Universidad Central, prefirió trabajar en la editorial Espasa-Calpe, antes que poner en práctica las leyes franquistas imperantes.

Garciasol escribe una poesía auténticamente castellana, sobria y humilde, como lo fueron sus padres. Sus temas preferidos son eternos: el amor, la madre, la ceguera y la geografía. Su obra, prolífica. El primer libro, de 1950, fue Defensa del hombre que, como casi todos los libros de honda raíz poética, dedicó a María del Pilar Falcó, la mujer que después será su esposa, y a la que, como señala Francisco Arias Solís, considerará potencialmente la madre, la creación. La madre vio la luz en 1958. Antes, en 1952, publicó dos libros más: Canciones y Palabras mayores; y en 1955, Tierras de España (sonetos), y Del amor de cada día (1956). Un nuevo libro de poemas «geográficos» aparecerá en 1962.

Después vendrán Fuente serena y Herido ver (1965), el primero dedicado «a las heroicas mujeres de los escritores españoles». Hombres de España: Cervantes y Apelación al tiempo son de 1968 y Los que viven por sus manos, de 1970. De esta década de los setenta son Del amor y del camino, Decidido vivir, Mariuca, Memoria amarga de la paz de España y Escuela de la pobreza.

Siempre dijo que «sólo mediante la cultura, mediante el diálogo, se podrá llegar a alcanzar algún día la fraternidad, la solidaridad».

Desde la Postguerra

José Antonio Ochaíta

No sería posible seguir adelante en este Mapa de la Poesía de Guadalajara sin contar con la figura tenue de José Antonio Ochaíta. Nacido en Jadraque en 1905, perdió a su padre en la niñez pasando a Madrid, donde estudió en el Colegio de San Ildefonso. Trabaja en la Banca y da clases de gramática en los Salesianos. Amplía sus estudios de Filosofía y Letras en Salamanca donde es discípulo y amigo de Unamuno. Después, en Santiago de Compostela, conoce a Valle Inclán, y, como redactor del Faro de Vigo, a Otero Pedrayo, Cunqueiro y Castroviejo, entre otros.

De regreso a su Alcarria, cofunda el Núcleo Pedro González de Mendoza, alma y vida cultural de Guadalajara e hilo conductor de los famosos Versos a Medianoche, en cuya edición de 1973, en Pastrana, falleció mientras recitaba aquellos versos que dicen así: «… Tengo la Alcarria entre las manos… / no en las que véis, gusanas, viejas, / cansadas de coger del aire / mi voz inútil…».

Como señala José María Bris Gallego en Ochaíta, una voz en la Alcarria, «hizo poesía y jadraqueñismo a veces desde la Casa Consistorial o desde la iglesia parroquial y las más desde sus escritos en verso y prosa».

Son obras suyas Turris Fortísima, firmado a dúo con Eva Cervantes (1935); Desorden, El Pomporé, Ansí pintaba don Diego, y Poetización de Jaén. Con motivo del XXV aniversario de su muerte, el Ayuntamiento de Guadalajara, en colaboración con la Diputación Provincial, editó una Antología poética de José Antonio Ochaíta que recoge su producción más importante e inédita dividida en los cinco apartados siguientes: El hombre, Guadalajara ciudad, Guadalajara provincia, La Alcarria y Tierras de España

El actualmente denominado Premio Provincia de Guadalajara de Poesía recibió, hasta 1999, el nombre Premio Provincia de Guadalajara «José Antonio Ochaíta».

José María Alonso Gamo

Dentro de esta misma hornada sería conveniente destacar la figura del poeta José María Alonso Gamo (Torija, 1913-Madrid, 1993), quien a sus cualidades poéticas unía las de ensayista y analista literario, además de haber desempeñado numerosos cargos en el Cuerpo Diplomático como los de cónsul adjunto de España en Paris, Agregado Cultural de la Embajada de España en Lima (Perú), Secretario y consejero cultural de la Embajada de España en Roma y, finalmente, el de Cónsul general de España en Amberes (1977-1980). Su producción total es muy extensa, pero de su obra poética son de destacar los poemarios que vieron la luz y que son los siguientes: Paisajes del alma en guerra (Buenos Aires, 1945), Tus rosas frente al espejo (Valencia, 1952), con el que logró el Premio Nacional de Literatura; Ausencia (Madrid, 1957); Zurbarán (Poemas), accesit del Premio «Leopoldo Panero», 1974; Paisajes del alma en paz' (Madrid, 1976), Premio «Ejército», y Rincón (Guadalajara, 1984), Premio «José Antonio Ochaíta».

Y decimos que vieron la luz dado que muchos otros poemarios quedaron inéditos a su muerte. Así: España, mi natura; Italia, mi ventura; Y Flandes… ; Ego sum; Retratos y Sonetos a Magritte.

A toda esta obra habría que añadir otras muchas más de crítica literaria: Tres poetas argentinos: Marechal, Molinari, Bernárdez, de 1951; Un español en el mundo: Santayana, de 1966, Premio «Fastenrath» de la Real Academia Española; Luis Gávez de Montalvo. Vida y obra de ese gran ignorado, de 1987 y El Marqués de Santillana, poeta alcarreño. Poemas de Guadalajara, de 1999, algunas traducciones como De Catulo a Dylan Thomas, y los Viajes a España de Andrea Naviero y Francesco Guicciardini, de 1951 y 1952, respectivamente, algunas obras en colaboración, como la Antología de la Literatura Española Actual, en 5 volúmenes, publicada en Lima en 1958, los numerosísimos ensayos publicados en revistas y las múltiples conferencias.

Jesús García Perdices

Otro poeta contemporáneo fue Jesús García Perdices (Guadalajara, 1923-1993), a quien Camilo José Cela definió como «La voz honda y católica de la Alcarria» por su afición a la poesía mariana. Colaborador de prensa y poeta de verso fácil, amante del montañismo (fundó la revista Acampada), autor de Río de piedras, Cual Aurora Naciente, Versos de ayer, Castilla, siempre Castilla, Nieve en el Alto Tajo y Reina de los Poetas.

Benjamín Arbeteta

Daremos por finalizado este primer grupo con la figura de Benjamín Arbeteta, pionero de la Televisión, donde llevaba a cabo programas de hondo calado poético, como Versos a Medianoche y Poesía e Imagen, que muchos lectores recordarán. Del archivo de este autor se está preparando una selección de poesías inéditas, cara a una próxima edición, dado el notable interés local que encierran, especialmente para el conocimiento de la Alcarria.

Es también autor de una importantísima Antología Sonora de la Poesía Española en la que figuran voces tan conocidas como las de Manuel Dicenta, Adolfo Marsillach, Nuria Espert y tantas otras de la segunda mitad del siglo XX.

José Antonio Suárez de Puga

Antes de penetrar en el mundo, entonces tan en boga, de las revistas literarias, daremos paso a otro poeta alcarreño nacido en 1935 y que, por suerte, aún permanece entre nosotros. Nos referimos a José Antonio Suárez de Puga y Sánchez.

Su preocupación por el mundo de la cultura y, en especial por el de la poesía, hicieron que desde su más temprana juventud participara en los distintos movimientos literarios que vieron la luz, contribuyendo a la fundación del grupo literario La Voz del Novel (Guadalajara, 1951), en cuya revista dio a conocer algunas de sus primeras creaciones, y estampa su firma en el manifiesto de la denominada «generación poética del 51». Desde entonces colabora asiduamente en numerosas publicaciones especializadas al tiempo que forma parte del equipo fundador de dos revistas de las que hablaremos más adelante: Doña Endrina y Trilce.

Su obra no es muy extensa, dado su afán perfeccionista: Dimensión del amor (Guadalajara, 1957), a cuyo poemario pertenece este soneto: «Dimensión del amor. Vasta pradera. / ¡Cuánto me queda por andar mañana! / Yo quisiera encontrarte en esa llana / tierra que el golpe de mi azada espera. // Dimensión del amor. Ancha y doliente / pasión de amado y fugitivo verso. / Pozo sin fondo. Límite transverso. / Cerrada curva de la sed ardiente. // Deseo andarte con arado y todo. / ¡Oh dulce cuento para mí contado / en una noche de lejano olvido! // ¡Horno que emerge del divino lodo / en donde profundísimo es hallado / un fuego siempre para mí encendido!” y, más recientemente, Betleem (Guadalajara, 2008), aunque tiene pendiente la publicación del Premio «Abeja de Oro» de poesía.

José María Alonso Gamo lo considera «poeta de verso fácil, de buen oído musical y de extremado dominio de la retórica». Figura en numerosos diccionarios de Literatura y Poesía.

Las revistas

Doña Endrina

José Luis Calvo Carilla, en la «Introducción» a la edición facsimilar de Doña Endrina (Ciudad Real, Archeles, 1999), p. 3, recoge un recuerdo que Antonio Fernández Molina, publicó con el título “Doña Endrina, todavía” en Poesía Española, 140-141, 1964, p. 36-37, que no nos resistimos a trasladar ahora, dado su interés: «Recuerdo que, hacia finales de 1949, estaba un día paseando por las afueras de Guadalajara con dos buenos amigos, aficionados a la literatura, Eugenio Aguilar y Miguel Lezcano, y yo les animaba para hacer una revista literaria. Discutíamos el proyecto un poco en el aire porque no teníamos dinero para la imprenta. Buscábamos el nombre y barajamos algunos que no cuajaron y, de repente, yo pronuncié el de Doña Endrina', y desde ese momento supe que la revista que yo haría un día se llamaría así…» . Pues bien, la revistilla salió -seis números en octavo menor con 24 páginas cada uno- con ese afán, ese brío, que tiene todo lo nuevo que quiere romper con los esquemas provincianos, con cierto tufillo modernista, pero siendo fiel a dos conceptos netamente románticos: «la sinceridad del poeta y la autenticidad de su palabra» (Calvo Carilla). Su primer número salió en 1951 y su tirada fue de unos 500 ejemplares, dada la cortedad de medios económicos de Fernández Molina, alma y director de la misma. En él colaboraron Madrilley, ilustrador de poesía; Silvano Sernesi, cofundador del postismo en Ávila; Gabino-Alejandro Carriedo, director de El Pájaro de Paja; Ángel Crespo, director de Deucalión y codirector de El Pájaro de Paja; Miguel Lezcano Quiles, alcarreño, que recibió su bautismo poético puesto que era la primera vez que publicaba; José Fernández Arroyo; el dominicano Manuel del Cabral, creador de Compadre Mon; Chicharro Hijo («Chebé»), pintor, cofundador del postismo; Federico Muelas, el conquense que, a la sazón, contaba en su haber con 19 libros inéditos, codirector también de El Pájaro de Paja; Miguel Labordeta, que ya había publicado varios libros de poesía; el que fuera ultraísta Bernardo Martín del Rey, «el poeta de Andarax», y el propio Antonio Fernández Molina.

El número 2 (1951) le fue dedicado «a juan alcalde sánchez muerto en valdepeñas este verano dolor» y contó con la colaboración de Ramón Algaba Velázquez, el poeta ciudarrealense que murió en 1948, a los 23 años, dejando una obra breve pero valiosísima; del pintor Gregorio Prieto; Ángel Crespo; Enrique Molina Campos; Jaime Canelas López, boliviano, director de Gesta Bárbara (Cochabamba); Antonio Fernández Molina; Gabino-Alejandro Carriedo; Gabriel Celaya, director de la colección Norte; Fernando Quiñones; Mario Ángel Marrodán, autor de Ansia en vida, y viñetas de Francisco Nieva, por entonces pintor abstracto; Madrilley y el pintor zaragozano Laguardia (amigo de Miguel Labordeta, Aguayo y Lagunas). (Se hace constar que la viñeta que acompaña al poema de Marrodán es de Nieva; las que van con los de Algaba y Celaya, de Madrilley, y las otras dos, de Laguardia).

La tercera, de 1952, contó con menor participación: Raúl Gonzalo Vázquez M., del grupo Gesta Bárbara; Manuel Álvarez Ortega, director de Aglaé y autor de Clamor de todo espacio y otros poemarios; José Fernández Arroyo; Félix Casanova de Ayala; Ángel Crespo; Rafael Jaume, director de Dabo en Palma de Mallorca; Miguel Lezcano Quiles; Gabino-Alejandro Carriedo; Antonio Fernández Molina; Miguel Martínez Monje, madrileño residente en Guadalajara; Miguel Labordeta y viñetas de Madrilley y Nieva.

También en 1952 aparece el número 4 de Doña Endrina. En esta ocasión colaboran Gabriel Celaya; Félix Casanova de Ayala; Alejandro Busuioceanu, que en 1920 formó parte del grupo fundador de la revista Gadirea, renovadora de la literatura rumana; Manuel Pinillos, Premio Ciudad de Barcelona; Manuel Pacheco, autor de Ausencia de mis manos; Mario Ángel Marrodán; Francisco Nieva; Rafael Millán, impresor que cuidaba de la edición de cuadernos poéticos como Ágora y Neblí; Atiliano Lamana; Antonio Murciano, al cuidado de Alcaraván y a punto de dar a la imprenta su libro de poemas El pueblo, y participaron con sus viñetas Madrilley, Núñez Castelo y Crespo.

En 1953 ve la luz el quinto número, que publica trabajos de Paul Eluard; Ángel Crespo; Madrilley; Mathías Goeritz, pintor abstracto alemán, cuya vida transcurre en México después de una larga estancia en España, donde colabora en numerosas revistas; Laguardia; Antonio Rebordao Navarro, director de la revista Bandarra (Porto); Gabino-Alejandro Carriedo; Amandio César, portugués, autor de Voga alta, Batuque de guerra (Premio Antero de Quental), Saudade de Pedra, Relógio de sol y Seiva; Antonio Fernández Molina; Félix Casanova de Ayala; Emilio Ruiz Parra, discípulo de Juan Alcalde y director de la revista Aljaba (Jaén); Antonio Leyva Fernández, que vivió largas temporadas en Guadalajara y fundó junto a José Antonio Súarez de Puga la revista Trilce, y Carlos de la Rica, sacerdote por entonces recién ordenado, fundador en Cuenca de Haliterses, con viñetas de Laguardia.

El último número de nuestra revista, el 6, hizo su aparición dos años más tarde, en 1955 y salió con 28 páginas. En él colaboraron Jean Poilvet le Guenn, director de la revista internacional Marches de France, residente en Marruecos y excelente traductor de poesía española; Enrique Azcoaga, director de Mairena y autor de Panorama de la poesía española contemporánea; Ángeles Fernández (nótese que por primera vez colabora una mujer) autora de La encrucijada y una de las voces más recientes de la generación del 51; Ángel Crespo; la brasileña Ilka Sanches; Francisco Chavarría Crespo, de la generación del 51, con obra en la colección Deucalión; el nicaragüense Mario Cajina Vega; un niño (que ha narrado su sueño); Manuel Pacheco; Antonio Fernández Molina; Aldo Capasso, antihermético y director de Realta, y Egle Malheiros, brasileño, autor de Manha. Las traducciones fueron realizadas por Ángel Crespo, Dictinio del Castillo y Ana Luz Sotolongo y las viñetas por Mathías Goeritz.

Por otro lado y formando parte de una colección igualmente denominada Doña Endrina, se editaron hasta un total de dieciséis libros de poesía (que sepamos), entre ellos El hombre solo, de Antonio Leyva Fernández; Embriaguez de mi pulso, de Jean Aristeguieta; Coser y Cantar, de Amparo Gastón y Gabriel Celaya; Miedo y hombre, de José Antonio Novais; El cuello cercenado, de Antonio Fernández Molina, que cuidaba de la edición. También se hizo algún número fuera de colección como Dimensión del amor de José Antonio Suárez de Puga.

Los pedidos, tanto de la revista como de los libros de la colección Doña Endrina, se atendían en la Calle Balconcillo, 6 de Guadalajara.

Trilce

Otra revista, algo posterior a la anterior, es Trilce (pliegos de poesía y arte al cuidado de Antonio Leyva. Guadarrama, 10, Madrid). Monográficos de 24 x 20 centímetros de tamaño, sin paginar. Que sepamos llegaron a editarse cinco números (hemos podido consultar desde el 2, de 1959, hasta el 5, de 1961).

La autoría del número 2 corresponde a Salvador Díaz-Magro, Amen el negro y el muerto / y el pájaro disecado y el / pájaro muerto; el 3 (1961), a Luis Álvarez Lencero, Hombre. Oigo gemir y palpitar los / mundos en una terrible y / desgraciada ola de sangre; el 4 (1961), a Francisco Mateos, Papapajaros. Cómo asusta el simple agujero / el simple / hueco feroz de la careta, y el 5 (1961), a María Jesús Echevarría, Poemas de la ciudad (con dos grabados al linoleum de Manuel Calvo).

El Grupo literario Enjambre

En septiembre de 1979 un grupo de amigos -Pedro Lahorascala, de quien partió la idea, Alfredo Villaverde, Sol Cano y quien esto escribe- nos reunimos con el fin de crear un grupo de animación poética, que tanta falta hacía en la Guadalajara de aquellos momentos, con el fin de conformarnos en una aproximación a la literatura popular a través de la poesía, la novela y la narrativa, al alcance de todos. Pocos meses más tarde, Sol Cano emprende un viaje a Guatemala, en principio para una corta temporada que después se alargaría, con lo que pensando en la necesidad de que hubiera alguna mujer en el grupo se propuso sustituirla por María Antonia Velasco y, al tiempo, ampliar el grupo hasta un máximo de seis componentes, entrando a formar parte Francisco García Marquina y Jesús Ángel Martín Martín y nombrando Presidente de Honor al poeta José Antonio Suárez de Puga, Delegado de Cultura a la sazón.

Primeramente se publicaron dos libros -Diez cuentos de la felicidad y una hucha de plata, de Pedro Lahorascala y Confirmación de la intimidad, de Alfredo Villaverde, en prosa y en verso, respectivamente, con el fin de ir calentando el tibio mundo cultural alcarreño y así animar a la participación de todos-. Luego siguieron multitud de tertulias, charlas, conferencias, recorridos poéticos por los pueblos de la provincia dando a conocer nuestra obra, colaboraciones con otros grupos poéticos de otras provincias, creación de premios literarios y otras publicaciones más como A Guadalajara, del Grupo de Autores Enjambre, que fue el tercer libro que editamos y en el participamos doce escritores (José M.ª Alonso Gamo, poeta y diplomático; Jesús Campoamor, pintor y escultor; Elena Hernando; Antonio Pérez Henares, de sobra conocido, y Antonio Herrera Casado, historiador y Cronista Provincial, aparte de los miembros fundadores anteriormente citados), con motivo de la celebración del Día del Libro de 1981, cuando el mencionado grupo ya se había constituido en una amplia y variopinta amalgama de participantes: poetas, novelistas, periodistas, historiadores, narradores, escritores de cuentos, conferenciantes, pintores, escultures… Luego vendrían dos libros más, Poesía en Enjambre y Enjambre de cuentos, patrocinados por el Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara. Y con ellos nuevos nombres, entre ellos Fernando Borlán.

Pedro Lahorascala

Pedro Lahorascala (Madrigal de la Vera, 1931) viene a Guadalajara en 1963. Periodista hasta el cierre de Pueblo en 1984, de veta popular y barroquizante, deja su huella en ocho cancioneros de las tierras y los pueblos de Guadalajara, amén de otros más de su tierra extremeña. Tierra o cántico (1984), Tierramiel y viento (1991), Sigüenza en la mirada (1992), Canto a Molina (1992), Marchamalo en canción (1994), Cancioncillas del Henares (1995 y 1996), Cantarecillos [sic] de Alovera (1998) y Memorias de la piedra (2003), son algunas de sus obras, siempre plagadas de hondo lirismo.

Alfredo Villaverde Gil

Alfredo Villaverde Gil (Guadalajara, 1947), quizá sea una de las personalidades más importantes en cuanto a la poética alcarreña actual, aunque hay quien compara su obra con la de los poetas del Renacimiento. Fundador de numerosos grupos poéticos, entre ellos Enjambre, la Orden Mesetaria del Buen Trovar y Prometeo, fue Premio «Río Ungría» de Poesía y Primer Premio «Alfonso VIII» de Poesía (Cuenca, 1997), con Viaje Prodigioso. Otras obras suyas escritas en poesía son: Del amor letra a letra (1982); Y nació la trova en Castilla (1982); La ciega luz de las imágenes (1984); La sed de Tántalo (1986), y Los Dardos de Eros (2004), colección de sonetos desde el amor. Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

Alfredo García Huetos

Alfredo García Huetos podría ser considerado como discípulo directo de Alfredo Villaverde, aunque de obra más corta, entre la que destacan dos bellas obras: Tríptico de la Fugacidad (1992) y Palabras como Hélices (accesit al Premio «Rafael Morales» de Poesía), cargadas de introspección y cierto grado de misticismo que se plantea circunstancias actualmente latentes, siempre con la mirada puesta en un horizonte de salvación, ¿cercano?

José Ramón López de los Mozos

Quien esto escribe (Guadalajara, 1951) no ha dado a conocer casi nada de su obra poética, que permanece en el anonimato: si acaso un Novenario de cancioncillas al antiquo modo, amorosamente basado en formas sefardíes, y un Viaje a la Alcarria, de ruptura total, publicados en A Guadalajara, del Grupo de Autores Enjambre y poco más, aparte de numerosas colaboraciones en recitales organizados por dicho grupo literario y en numerosas ediciones de Versos a Medianoche, tanto en Pastrana, como en Guadalajara.

Francisco García Marquina

Francisco García Marquina (Madrid, 1937) aúna en sus comienzos artísticos la biología, el periodismo y la poesía. Una poesía densa, por un lado, y al tiempo tenue, por otro, aunando ambos conceptos poéticos, que se fija más en el mundo del detalle, de lo que aparentemente pasa desapercibido, aunque sin olvidar lo universal. Quizá su forma de confeccionar poesía, un tanto heterodoxa, sea el camino que le ha conducido a lograr numerosos premios, entre ellos el «Gálvez de Montalvo» de poesía, el «Aldebarán», el «Ricardo Molina» y tantos otros. Desde el molino truchero de Caspueñas (Guadalajara) colaboró en la fundación, por parte de la Diputación Provincial, de los Premios «Río Ungría», (que desde el año 1979 se viene otorgando a un poema de forma libre no superior a los cien versos) y del «Río Henares», nacido en 1994 (que premia un soneto). García Marquina es un gran conocedor de la vida y la obra de Camilo José Cela, de quien ha escrito algunos trabajos, de entre los que podemos destacar Retrato de Camilo José Cela, en edición de la Society of Spanish and Spanish-American Studies, de la Universidad de Colorado at Boulder (U.S.A.), editado en 2005.

Jesús Ángel Martín

Jesús Ángel Martín (Burgos, 1948, aunque residente en Guadalajara desde 1974) es otro de los componentes del Grupo Enjambre. Su obra ha girado constantemente sobre el amor y el desamor que tanto lo acompañan. Desde una poesía alegre y desenfadada, pasa por periodos de honda tristeza, tratando de alejarse de este mundo cercano, para después volver nuevamente a él, aún sin quererlo reconocer. Su obra no es muy extensa en cuanto al volumen de páginas publicadas, pero sí en cuanto a obras -siete-. Ahí estan esos Cantos de un villano (1981); Breviario de sueños (1985); Cuando la lluvia. El legítimo derecho a la intimidad (2001), surgido tras una íntima ruptura; Entre los dedos del viento. Una metáfora de desamor (2003); Los límites del camino. La búsqueda de la liberación (2006), sin comentarios como su propio título indica; Trilogía (2006), un compendio de lo anterior, y De ti mismo. La intimidación pactada (2008), que quizás se trate de una obra cargada de cierto grado de cinismo poético, aunque no vital.

Antonio Pérez Henares

Antonio Pérez Henares «Chani» (Bujalaro, Guadalajara, 1953), cuenta con una breve obra poética publicada, dado que su expresión literaria se centra en la narrativa. Recientemente ha dado a conocer un poemario escueto pero interesante titulado Animales, vegetales, minerales (2008).

Fernando Borlán

Seguramente el último miembro de Enjambre fue Fernando Borlán (Galleguillos de Campos, León, 1932-Guadalajara, 2008), llegado a Guadalajara como catedrático de Literatura.

En 1950, apartado del mundo religioso, da paso a su vida de poeta a través de las ondas de radio Valladolid EAJ47 donde recitaba Versos al Viento. Pocos años después comenzó a colaborar en las páginas de El Alcázar y Diez Minutos. En 1961 se casa y comienza estudios de Filosofía y Letras en Oviedo, aprobando las oposiciones de Lengua y Literatura algo más de diez años mas tarde. Su primer poemario lleva por título Por la noche, desnudo y en medio de la calle, a través del que logra acceder a la amistad de Luis Rosales, Claudio Rodríguez y Rafael Montesinos, entre otros.

En 1978 funda la revista La cuadratura del círculo, junto a Ángela Bautista y Rosalía Vallejo. Por entonces asiduo de la Asociación Prometeo.

En 1982 se incorpora a Enjambre donde colabora eficazmente con Alfredo Villaverde en la selección de poesía castellana que se publica como Y nació la trova en Castilla. Posteriormente surge su Cántico carnal (1985). Funda el Grupo GENS (de poesía, imagen y sonido), junto a Mariluz Adama y Paco Núñez y, con el mismo Núñez y la ayuda de Villaverde surgirá la colección El semáforo verde, donde da a conocer su siguiente libro de poemas titulado Taberna de humo y sueño, al que seguirá Zálata y con tres años de distancia, Derrota de los ídolos (publicado por Barataria).

En el 98 da a la imprenta una bella novela: El arcón de la Argamasilla (mezcla de picaresca y quijotesco mundo de caballerías, de notable creatividad). En los años 2007 y 2008 aparecen, respectivamente, sendas ediciones de su poemario total, Poesías Completas y de su obra póstuma Aunque el alma se quiebre, debidas a Carlos Alba.

Julie Sopetrán

Julie Sopetrán (Julia González Barba, Mohernando), fundadora y directora de la revista cultural AZB, de actividad poética notable y amplia. Obras suyas son Aforismos, Miscelánea campesina, Un siglo en Atherton, Polvo luminoso, Silvas de mi selva ( todos ellos «intemporales y ubicuos»), además de En Hita es otoño y se oye el mar. Ganó el Premio Nacional de Poesía «Carmen Conde» en 1987.

Mar García Lozano

La poesía de Mar García Lozano puede encuadrarse en la «escuela» de Borlán. Es autora de un llamativo poemario: Los colores de la Tierra (2004).

Otros autores

David Pérez

David Pérez (Guadalajara, 1947), ha publicado Tercer movimiento y Manual de Instrucciones. Poemas para Títeres y Marionetas (2007);

Pablo Llorente

Pablo Llorente es autor de Rápida caravana y Tiempo cautivo.

Jesús Aparicio

Jesús Aparicio González (Brihuega, Guadalajara, 1961), con media docena de obras en su autoría: Poemas como pasos (1982), Sendas del corazón (1988), Como trago de agua fresca (1991), Las caras del espejo (1996), Con distinta agua (2002) -con el que ganó el Premio «Villa de Aranda»- y El sueño del león. Es el encargado de compendiar el libro de temática mariana sobre Brihuega Espliego y Cera.

Francisco Vaquerizo Moreno

Francisco Vaquerizo Moreno (Jirueque, 1936), sacerdote y ubérrimo creador poético.

Arriversos

Además, y como cierre de este breve Mapa poético de Guadalajara, dejaremos constancia de la existencia del «Río Poético Arriversos», hasta hace bien poco denominado «MAPA de Poesías», cuyos miembros participan constantemente en los eventos poéticos de Guadalajara como «Guadalajara en verso», en el que participan voces como las de Jesús Aparicio, ya citado; Carmen Bris, Por los caminos del agua; Javier Caballero; Carmina Casala, Las aristas del silencio y Ahora que las algas agonizan, entre otras (Premios «Rafael Morales», 1982; «Ibn Jafaya», 1985, y accesit al «Adinais», 1987); Florencio Expósito, Emanaciones y latidos (1989), Guadalajara, ¡Salve Henares! (1992), Entre el serpear del Tajo y el Tajuña (1999) y Tu sombra no la recogen los espejos del agua (2002), además de otras muchas obras inéditas; Gracia Iglesias; Carmen Niño; María Ángeles Novella, autora de obras como Entre el mar y la llanura (1985), Con el alma en las alas (1987) y Sabor a tierra (1995); Jaime Ortega; Lola Sanz Murillo, del Taller del Poesía «Fernando Borlán»; Sara Sanz Peña; Iñaki Valdés, y Chiqui Valero, autor de El arcón del alma (2003), entre otros muchos.