Palacio del Vizconde de Palazuelos

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png

El palacio del Vizconde de Palazuelos forma parte de un interesante, a la vez que amenazado, conjunto de arquitectura civil característica de la Guadalajara de los siglos XVI y XVII; entre los que podemos citar el palacio de don Antonio de Mendoza, el el palacio de Dávalos, el palacio de La Cotilla, el palacio del Conde de la Vega del Pozo, el palacio del Conde de Coruña, el palacio de Torres, y el palacio del Señor de Miralrío.

Esta casona de los vizcondes de Palazuelos se emplaza en el frente oriental de la Plaza de San Esteban, uno de los espacios urbanos más representativos de la Guadalajara de la Edad Moderna:

…la advocación de mi Parroquia es del Proto mártir San Esteban, de las Iglesias más capaces y más bonitas en el corazón y lo mexor de la ciudad, y su puerta al Oriente con una Plazuela cuadrada la mexor de esta ciudad…

Así de explícito e ilustrativo fue don Miguel Martínez de Brihuega, cura párroco de la iglesia de San Esteban, al responder a la segunda cuestión del Interrogatorio del cardenal Lorenzana allá por 1786. En verdad era, si no la mejor, la más regular y ordenada de todas las plazas de la ciudad, cerrada en todos sus lados con edificios nobles y bien trazados, en adecuada proporción con el espacio urbano; entonces, focalizado por el pórtico del templo parroquial (hoy edificio de viviendas señalado con el número 5).

Una casa solariega poco conociada

Fachada actual del palacio

Juan Diges en su Guía del Turista en Guadalajara, al tratar de las «Casas Solariegas», enumera e identifica los edificios que la nobleza alcarreña poseía en aquella plaza:

La casa del conde de Medina es la que está ocupada hoy por la Delegación de Hacienda. También pertenece al Sr. Conde de Romanones.
En la misma plazuela, que es la de San Esteban, está la del conde de la Concepción, antes de la familia Caniego de Guzmán, ocupada por la Administración de Correos y otros vecinos.
La primera tiene portada de sillería y la segunda la tuvo hasta hace pocos años en que la hicieron desaparecer, porque amenazaba ruina, y ambas han perdido el sello de antigüedad para acomodarlas a las necesidades modernas.
Don Antonio del Hierro, vizconde de Palazuelos, la tuvo donde está hoy la imprenta del Sr. Concha.

La primera, la del conde de Medina ha sido hasta el año 2010 sede de las delegaciones del Gobierno de Castilla-La Mancha y de la Consejería de Cultura; la segunda, la del conde de la Concepción, se situaba frente a las de Medina y hace décadas que fue sustituida por un moderno bloque de viviendas; y, la tercera, corresponde al edifico que ahora nos ocupa.

No ofrece este autor más datos ni referencias, como tampoco lo hace Francisco Layna Serrano en su Historia de Guadalajara y sus Mendoza en los siglos XV y XVI. Sí se extiende algo más Antonio M. Trallero en El patio renacentista alcarreño, quien señala:

Otros edificios que presentan el mismo tipo de patios, es decir, patios cuadrados o rectangulares y de reducidas dimensiones, con una doble galería arquitrabada, la baja con columnas de piedra, generalmente rematadas con sencillos capiteles del tipo «alcarreño», y la alta con pies derechos de madera y sobre las columnas y pies derechos, zapatas y vigas de madera, se encuentran repartidos por todo el casco antiguo de Guadalajara, conservándose en mejor o peor estado.
En la plaza de San Esteban, haciendo esquina con la calle de Fernando Beladiez, por donde hoy tiene su entrada principal, se conserva un caserón cuyo patio interior presenta estas características. En él gran parte de la galería baja e incluso el interior del patio se encuentra ocupado por locales comerciales, igual que ocurría en el palacio del conde de Coruña. Este edificio conserva su escalera principal.

Son estas las únicas referencias que podemos aportar, pues esta casona de los Hierro no tuvo tampoco reflejo en la monografía de José Muñoz Jiménez: La Arquitectura del Manierismo en Guadalajara, Guadalajara, 1987.

Vivienda de los Hierro y Herrera

Hasta la fecha no hemos podido documentar el momento y los responsables (mentor, arquitecto y maestro de obras) de la construcción del palacio que estamos tratando. Quizás pudiéramos atribuir un primer encargo a don Pedro del Hierro, caballero de Santiago por merced de Carlos V desde 1537, y comendador de Montiel. Él, junto a su esposa María de Herrera, fue el responsable del traslado del domicilio del mayorazgo desde la cercana localidad de Alovera a la ciudad de Guadalajara. Aunque también pudiera haber intervenido uno de sus descendientes: Diego del Hierro y Herrera, caballero de Santiago y del Consejo de la Real Hacienda, primer vizconde de Palazuelos desde 1693, y alférez mayor de Guadalajara entre 1696 y 1706.

Según los datos recogidos en el Catastro de Ensenada, la casa del mayorazgo de Palazuelos se situaba en la plaza de San Esteban, donde tenía su fachada principal. Entonces, en 1752, era propiedad de don José del Hierro y Herrera, vecino de Toledo, siendo ésta la única heredad que tenía el vizconde en el término de Guadalajara:

Una casa en la Plazuela de San Estevan, linda con ella por aire serrano, por zierzo, con casa del combento de religiosos Dominicos de Peñafiel, que antes pertenecieron a la Real Hacienda; por solano con casas del Mayorazgo de los Vastidas, que goza Dn. Fernando Veladiez; y por abriego con la callexuela que desde la dicha plazuela de San Estevan sigue a la de los Vastidas. Se compone de portal, patio, pozo, quadra, corral, bodega y cozedero con diferentes tenaxas, y cochera, y vibienda alta y vaxa, y la habita Dn. Mathias López Bravo, Administrador de Rentas Provinciales en esta Ciudad, en precio de quinientos reales al año.

Reformas en una casona histórica

Palacio del Vizconde de Palazuelos (Guadalajara). Proyecto de reforma por Vicente García Ron (1887): plano del estado previo (Archivo Municipal de Guadalajara)
Palacio del Vizconde de Palazuelos (Guadalajara). Proyecto de reforma por Vicente García Ron (1887): plano de la propuesta de reforma (Archivo Municipal de Guadalajara)

En el Archivo Municipal hemos consultado el proyecto redactado por el arquitecto Vicente García Ron en 1887 a petición del conde de Cedillo, quien actuaba en representación de su hijo, Jerónimo López de Ayala, menor de edad y vizconde de Palazuelos. Las obras proyectadas abordaban la reordenación de los huecos de las fachadas y de la tabiquería en la planta baja; aunque tanto la Memoria como los planos adjuntos se centraban en los trabajos del exterior:

En la fachada que mira a la plaza de S. Esteban, abrir una puerta en el hueco fingido de ventana más próximo al ángulo de la casa; hacer verdaderos los dos huecos fingidos de ventana inmediatos al ulterior haciendo mayor su altura; y convertir en ventana igual a las demás, la puerta actual de entrada a la casa.
En la fachada de la travesía a Beladíez, cerrar la puerta que hoy existe y que no corresponde con ningún hueco de planta principal; convertir en puerta el hueco de ventana más separado del anterior y reparar la parte de fachada que en el alzado del estado actual hemos señalado con tinta amarilla, la cual se halla en mal estado.

Tal y como se desprende del contenido de estos párrafos y de lo dibujado en los alzados, la actuación propuesta por el arquitecto se encaminaba a terminar la ordenación de las fachadas imponiendo ritmos verticales bien definidos y proporcionados. Además, se cerraría el hueco de la puerta principal y se abriría otro nuevo en el ángulo opuesto, se regularían los huecos de ventanas de la planta baja y se dispondrían las bajantes de pluviales con la clara intención de vertebrar el muro. El resultado final de esta intervención es la que, con mínimas alteraciones, hoy ofrece el inmueble.

En 1923, según el 'Catastro de Urbana el palacio de los Palazuelos era propiedad de Catalina Cotaina Concha, heredera del industrial Antero Concha, y se describía como:

Solar rectangular; consta de planta baja con ocho habitaciones y dos patios; en la planta principal diez habitaciones. …/… Fábrica de ladrillo y tapial; entramados de madera; teja árabe; carpintería corriente; enlucidos de yeso; pavimentos de baldosín y madera; pintura al temple. …/… Construcción corriente y en buen estado de conservación. …/… cuarto de baño.

Vicente Pedromingo, responsable del taller tipográfico y papelería La Aurora presentó en junio de 1933 un proyecto de reforma firmado por el arquitecto Aurelio Botella Enríquez. Con esta intervención se pretendía ampliar el espacio dedicado a la actividad comercial: abriendo un hueco de grandes dimensiones, colocando dos jácenas de hierro, en el muro de carga de la crujía paralela a la travesía de Beladíez, e incorporando ese deambulatorio y parte del espacio abierto a la zona de atención al público; para ello, además, se levantaría otra pared que permitiera cubrir dos terceras partes del patio con una cristalera sobre viguetas de hierro (que es la distribución aún existente).

La planimetría aportada nos permite conocer que, para entonces, el corredor del patio en su planta superior ya estaba cerrado con ventanales de carpintería.

Después de estos proyectos no hemos podido documentar ninguna intervención arquitectónica en los fondos del Archivo Municipal, incluida la primera transformación del bajo para talleres tipográficos y venta de artículos de escritorio por Antero Concha; ni la conversión, en 1980, en establecimiento hostelero; como tampoco la última adaptación de parte del comercial para tienda de material deportivo.

Un palacio alcarreño

Palacio del Vizconde de Palazuelos (Guadalajara). Proyecto de reforma de distribución interior de la imprenta «La Aurora» redactado por Aurelio Botella Enríquez (1933): plano.

En cualquier caso, y pese a las intervenciones realizadas en el inmueble, se identifican las invariantes que definen a la arquitectura culta de la Guadalajara de la Edad Moderna, codificadas a partir de la casa-palacio diseñada por Lorenzo Vázquez de Segovia para don Antonio de Mendoza:

  • Ingreso por la fachada principal, a través de una puerta desplazada del eje del muro y realzada por obra de sillería. Ésta, como hemos documentado, fue desplazada de lugar en 1887; aunque, según se desprende del aquel proyecto, para entonces la portada de piedra se había desmontado. Al margen de esta sistematización, debemos apuntar que este muro presenta un revoco de yeso con colorante añil; y, en su mayor extensión, decoración de pintura al temple en tonos ocres, con fingidos sillares y un letrero de época en el que se lee: LA AURORA. IMPRENTA EDITORIAL, LIBRERÍA, PAPELERÍA Y OBJETOS DE ESCRITORIO. El exorno decorativo alcanza hasta las ventanas cerradas, donde se pintó la carpintería fingida. Los huecos mantienen la forja original: antepechos del siglo XVII en los balcones y rejas del XIX en las ventanas.
  • Existencia de una estancia de recepción que intermedia entre la puerta de acceso y el patio interior. La ubicación de este zaguán, también descentrada con respecto al eje del patio, es una elección arcaizante que se agudizaba con el desnivel existente entre la rasante de la vía pública, la del zaguán y la del patio, éste siempre más elevado. Las reformas practicadas nos impiden concretar esta solución; pero sabemos, por el proyecto de 1933, que en planta baja existían varios niveles de suelo: Al mismo tiempo se rebajará el piso actual de la trastienda dejando a nivel con el pasillo y el patio.
  • Creación de un itinerario en diagonal que atraviesa el patio, de izquierda a derecha, desde el punto de acceso hasta la escalera de comunicación entre plantas. Este mismo recorrido se observa en otras casonas, como el palacio de La Cotilla y el palacio del conde de la Vega del Pozo.
  • La escalera es otro de los elementos característicos, y poseedora de un importante valor simbólico. Por esta razón, se ejecuta en grandes proporciones, caja abierta y desarrollo en tres tramos, y con un especial tratamiento ornamental que repite los modelos de los soportes del patio. En este edificio, el cerramiento de los tramos se hace con un pretil ciego y pasamos de obra, y se cubre con una bóveda de fábrica en forma de artesa de tradición mudéjar, pero desdeñando el habitual armazón de madera policromado. En el arranque, el hueco se parte con una columna que sirve de apoyo a dos arcos de medio punto; mientras que la desembocadura, resuelta con un muro ciego, se abre una puerta de acceso y una ventana para iluminar la caja.
  • Consideración del patio central como el elemento más importante de la propuesta arquitectónica. Primero, por ser distribuidor para todas las dependencias existentes en las cuatro crujías que lo definen; y, segundo, por el tratamiento estético con que se ejecuta. En este caso, el alzado de las fachadas del patio se resuelve con galerías abiertas: superponiendo columnas y capiteles de piedra que soportan jácenas de madera sobre zapatas labradas.

En conclusión, es importante reiterar que este inmueble es un edificio proyectado en la Edad Moderna según unas características específicas, merecedor de la mayor protección por parte de las administraciones competentes; que, por mandato constitucional, han de preservar su conservación y fomentar su restauración:

Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio. (Constitución Española de 27 de diciembre de 1978, Artículo 46).

Bibliografía

Diges Antón, Juan. Guia de Guadalajara. Guadalajara : Imprenta y Encuadernación Provincial, 1890.

Muñoz Jiménez, José Miguel. La arquitectura del Manierismo en Guadalajara. Guadalajara : Institución Provincial de Cultura "Marqués de Santillana", 1987.

Pradillo Esteban, Pedro José. El Palacio de la Cotilla y su salón chino. Guadalajara : Patronato de Cultura, [2006].

Trallero Sanz, Antonio Miguel. El patio renacentista alcarreño. [Zaragoza : Ibercaja, Obra Social], 1998.


Plano de situación