Pérez Navarro, José A., y Sonia Zurita Martínez (2012). Yunquera de Henares: escenas de sus Fiestas Patronales

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png
Cubierta de la obra

Pérez Navarro, José A., y Zurita Martínez, Sonia. Yunquera de Henares : escenas de sus Fiestas Patronales. Madrid : Ayuntamiento de Yunquera de Henares [Ediciones Bornova, ATC, SL], 2010. 48 p. (Programa Los Legados de la Tierra).

Reseña publicada en Nueva Alcarria, «Baúl de libros», 30 de noviembre de 2012, p. 38.


Yunquera de Henares. Escenas de sus Fiestas Patronales, es un breve catálogo en el que se recoge una buena muestra de las fotografías que se expusieron en septiembre de 2010, acerca de esa parcela tan interesante que son las fiestas. Es decir, es un catálogo monográfico que, desde nuestro punto de vista tiene más importancia de lo que pudiera parecer, ya que en sus páginas se recoge una parte importante de la huella del sentir popular yunquerano, que de otra manera hubiera pasado, como tantas veces sucede, posiblemente desapercibido.

Un catálogo, pues, que el día de mañana -para este tipo de trabajos, como para tantos otros, conviene tener la mente puesta en el futuro- servirá como fuente de información documental si se quiere hacer un estudio del desarrollo y la evolución que las fiestas de la Virgen de la Granja de Yunquera han atravesado a lo largo de los tiempos.

El yunquerano amigo de sus fiestas y tradiciones, el que ama a su pueblo, el hombre de la calle interesado y el investigador del mañana, más si es etnólogo o etnógrafo, se sentirán atraídos por este compendio gráfico, puesto que a través de él percibirán con mayor claridad esa evolución, esos cambios más o menos rápidos, a que antes nos hemos referido.

Es algo que José Luis González León, alcalde de la localidad, deja patente en la presentación que figura en las primeras páginas: «Podréis ver instantáneas que nos enseñan como se han organizado y disfrutado los festejos en honor a nuestra patrona, la Virgen de la Granja, desde principios de los años cuarenta del siglo anterior [en clara referencia al siglo XX] hasta nuestros días.»

Y añade algo más, que igualmente conviene tener en cuenta: «… otros 'ingredientes' que han entrado a formar parte de esas celebraciones con el paso de los años: los encierros y las corridas de toros, los bailes, los espectáculos culturales y deportivos, las peñas, los fuegos artificiales y un largo etc.»

Un pequeña selección, sí, a través de la cual se puede tener una idea de conjunto de la actualidad de la fiesta y poderla comparar con otras formas de vivirla, anteriores en el tiempo. Eso es precisamente lo que más le interesa al antropólogo.

Un conjunto de ochenta y tres fotografías en blanco y negro, la mayor parte realizadas por aficionados ocasionales, que no por profesionales, seleccionadas de entre un total de nueve mil que conserva en sus fondos el Archivo Fotográfico Municipal. Fondos, por cierto, que se han conseguido gracias al interés de los propios yunqueranos, que las han cedido con el fin de dejar la huella del pasado y del presente a las generaciones venideras y también su huella propia.

Y si, como hemos dicho, la Virgen de la Granja y las fiestas en su honor son las protagonistas, que mejor manera de comenzar el catálogo que con su propia imagen, la de una Virgen de la Granja saliendo de su ermita, que es el recorrido que se sigue en la presente edición; es decir, el camino que sigue la procesión de la Virgen desde su salida de la ermita, hasta su regreso, pasando por las calles del pueblo, donde se manifiesta la fiesta en toda su amplitud: la procesión cuando a su paso se van encendiendo hogueras de purificación o como simples balizas que en la antigüedad señalaban el camino que habría de seguirse. Procesión, por cierto, para la que debería reclamarse la declaración de Interés Turístico.

Y junto al fuego, que tantas veces toma parte fundamental en la fiesta, las subastas de ofrendas del pueblo devoto y las alfombras florales confeccionadas con manos amorosas, sobre las que caminará la Virgen, bajo palio. También hay alguna que otra imagen de la celebración del IV Centenario del Voto a la Virgen.

De aquí, de los actos llamados propiamente «religiosos», se pasa a esos otros actos «profanos» -como siempre se han llamado- que comienzan con la elección de la Reina de las Fiestas y de sus Damas de Honor, hoy quizás un tanto en decadencia. Fiesta ésta de carácter «social» que sirve de diversión para unos, mientras que otros lo pasan bien con los partidos de fútbol o el tiro al plato, que tanto ha gustado en las fiestas de casi todos los pueblos campiñeros.

Siguen las bromas y las diversiones sencillas y algo que se ha puesto de moda, imitando a otros lugares de la geografía nacional. Me refiero al «chupinazo» que da comienzo a las fiestas.

Y junto a estas «modernidades», el recuerdo de las fiestas pasadas a través de los bares, que para las fiestas lavaban sus caras convenientemente y se surtían de los mejores y más llamativos aperitivos y bebidas y, en los bares, el «alterne».

Después surgirían las peñas, primero tímidamente, y su contribución a las distintas «músicas» con bailes: los de la mañana, -el «baile vermouth» que siempre se ha dicho en los programas de mano-, los de la noche «hasta altas horas de la madrugada» y otros, más recientes, de «disfraces», que como si de un carnaval septembrino se tratase, contribuyen a la apertura de la válvula de escape de las frustraciones y desengaños del transcurso del año.

Y, ¡cómo no!, los toros con toda su parafernalia y regocijos colaterales. Desde la denominada «bajada» de las ganaderías cercanas hasta el pueblo, a los encierros por las calles cerradas por talanqueras o a las corridas en las que no debe faltar la joven a la que el aguerrido matador brinde su faena tras un corto paseillo… hasta llegar al coso nuevo, el actual, con el transcurrir monótono del tiempo.

También llenar la andorga forma parte de la fiesta: merendolas y «calderetas» no faltan en este catálogo que finaliza con unas carreras de galgos y la vuelta de la Virgen que, ahora entra -regresa- en su ermita de la Granja, tras unas fiestas que siempre son mejores que las anteriores y mucho más concurridas.

Historia de las fiestas

No queremos finalizar esta reseña sin dejar constancia del trabajo que da paso al catálogo, que lleva por título: «Lo que va de un voto a la Virgen de la Granja a nuestras Fiestas Patronales», que firma el archivero municipal de Yunquera, José Antonio Pérez Navarro, y que viene a ser un a modo de introducción a la fiesta de Yunquera desde su nacimiento. Cuatro páginas que ofrecen la historia de las fiestas en honor a su patrona y protectora desde su declaración el 24 de junio -festividad de san Juan- de 1599, anno horribilis, debido a la epidemia de peste que asoló a la mitad de la población en tan solo seis meses; año en el que los supervivientes suplicaron a la Virgen su protección, obligándose a cambio a «guardar el día postrero de la octava de Nuestra Señora de septiembre… y aquel día ir en procesión todos los vecinos de la dicha villa y decir misa por el pueblo… y holgar un día a honra y gloria suya cada un año por siempre jamás…». El caso es que la epidemia cesó y hubieron de cumplir el voto que dio origen a la actual celebración… así hasta hoy. ¡Y que dure muchos años más!