Museo Francisco Sobrino

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Entrada al futuro Museo Francisco Sobrino. Arquitecto: Pablo Moreno Mansilla
Patio del futuro Museo Francisco Sobrino. Arquitecto: Pablo Moreno Mansilla
Planta del futuro Museo Francisco Sobrino. Arquitecto: Pablo Moreno Mansilla
El escultor y el alcalde de la ciudad durante la firma del Protocolo para la creación del Museo Francisco Sobrino en Guadalajara (2008).

Francisco Sobrino Ochoa nace en Guadalajara el 19 de febrero de 1932. Está considerado como uno de los principales artistas del siglo XX; en particular, por su aportación al arte geométrico, cinético y óptico, y como fundador e integrante, entre 1960 y 1968, del Groupe de Recherche d'Art Visuel. Le GRAV fue un colectivo que, con sus innovadoras propuestas, revolucionaron las ideas estéticas del momento; consiguiendo un gran impacto en el ámbito internacional y en el ulterior desarrollo del arte, la publicidad y el diseño.

En diciembre de 2008, después de varios contactos entre los responsables del Patronato Municipal de Cultura y Francisco Sobrino Ochoa, se firmó un protocolo entre el alcalde de la ciudad, Antonio Román, y el escultor, en el que se sentaban las bases para la creación de un espacio museístico en los locales del antiguo Matadero Municipal donde poder exponer su obra de forma permanente.

Como paso previo, en junio de 2009, el Ayuntamiento publicó el servicio para la redacción del pertinente proyecto de adecuación arquitectónica, dotado con un presupuesto de 800.000 euros. Este concurso se resolvió a favor de la propuesta realizada por don Pablo Moreno Mansilla, quien presentó el proyecto definitivo en noviembre de 2010.

Francisco Sobrino en Guadalajara

A pesar que Francisco Sobrino tiene fijada su residencia en París desde 1959, siempre ha mantenido una relación muy directa con su ciudad natal; haciendo partícipe de su obra y éxitos a sus conciudadanos, y manteniendo estudios abiertos en Guadalajara y en Utande.

En 1975 se programó una primera exposición en la sala de Caja Guadalajara de la calle del Amparo; y, en el invierno de 1998-99, otra antológica en el Palacio del Infantado con diversas instalaciones desplegadas por las calles de la ciudad; especialmente, en la plaza de Santo Domingo donde se ubicó un multicolor y efímero Laberinto, formado por cubos de colores. Esta muestra fue comisariada por Francisco Vicent Galdón y organizada por la Consejería de Cultura.

También, y con carácter permanente, Guadalajara cuenta con otras obras de Sobrino. Debemos señalar en primer lugar la escultura Relaciones, ubicada en el kilómetro 53 de la autovía A-2/E-90, en una de las glorietas de acceso al casco urbano. Con el tiempo, este trabajo se ha convertido en uno de los iconos por el que muchos foráneos identifican a nuestra ciudad. También apuntar la instalación Espacio vivo-Ambiente natural, una nueva versión de la presentada en 1966 en el Museo de Eindhoven realizada para la exposición programada en el ámbito del Festival de Teatro Urbano de 2006 y que todavía puede contemplarse en el Teatro-Auditorio Buero Vallejo.

Hasta 2001 existió otra importante obra ya desaparecida: Banca Cinética. En aquel año, los responsables del Banco Exterior de España aprobaron un proyecto de reforma de su sucursal en Guadalajara por el que se desmantelaba la intervención integral diseñada por Sobrino años antes para definir estéticamente la fachada y los espacios comunes de esas oficinas.

Centro de Arte Contemporáneo

El proyecto firmado por Pablo Moreno plantea la creación de dos módulos en la fachada principal de la calle Cuesta del Matadero, donde ubicar las dependencias demandadas por los nuevos usos, que son prolongación de las naves diseñadas en 1883 por Mariano Medarde de la Fuente, y un corredor en el testero para posibilitar el itinerario de circulación. Por supuesto, las antiguas salas de despiece se conservan y restauran para convertirse en espacios expositivos.

Esa disposición enfatiza los valores espaciales y funcionales del patio central; que, como hall de distribución, facilita el acceso a la recepción del centro ubicada en el módulo meridional. Frente a la puerta de acceso, y como referencia iconográfica del centro, se alzará una «escultura arquitectural» creada ex profeso por el artista para este museo.

Desde la recepción parte el itinerario que nos muestra el discurso creativo de Francisco Sobrino, representado por obras de cada una de sus etapas; desde sus primeros ensayos geométricos realizados en Buenos Aires, hasta sus últimos proyectos «lumínico-cinéticos» de rayos fijos, pasando por sus propuestas «bidimensionales», «espacios indefinidos», «estructuras permutacionales», «relieves» y «vitrales».

En el área de conexión entre los dos edificios históricos se disponen dos espacios complementarios: uno polivalente, para programar actividades y exposiciones temporales; y otro, de menor superficie, para proyección de audiovisuales.

La importancia de la comunicación

Relaciones, kilómetro 53 de la autovía A-2/E-90.
Torsión.

Durante la Guerra Civil la familia Sobrino-Ochoa se traslada a Alicante, destino que siguieron muchos de los trabajadores de La Hispano-Suiza de Guadalajara. Acabado el conflicto bélico, regresará a la capital alcarreña para, enseguida, fijar su residencia en Madrid con la intención de encontrar una mejor situación laboral y económica. Finalmente, esas aspiraciones les llevarán a cruzar el Atlántico para instalarse en la República Argentina.

Allí, en Buenos Aires entre 1949 y 1958, el joven Francisco comenzará su formación en las aulas de la Escuela de Bellas Artes y su carrera artística, participando en diversas exposiciones con obras figurativas, pero con notorias influencias del constructivismo. Esta atracción por la geometría derivará en la concepción de trabajos «bidimensionales» de carácter estructural o reticular, generados por la reiteración de formas puras y de dispar tratamiento cromático, capaces de simular espacios y movimientos virtuales.

En 1959 se instala en la capital del Sena para iniciar una vida dedicada a las artes plásticas, justo en el preciso momento en que se dan a conocer en España varios artistas y colectivos dedicados a la difusión del arte constructivo. Por ejemplo, en 1956 ya se había presentado el «Grupo Parpalló» bajo el apoyo del Instituto Iberoamericano de Valencia; y más tarde, en 1960, lo haría en Madrid el «Equipo 57» que, curiosamente, había sido fundado en París en ese año (1957) por artistas abstractos españoles.

Es en este ambiente, de colectivos de artistas dispuestos a abordar una nueva estética en común, donde hay que ubicar las inquietudes de Sobrino; de hecho, en los años sesenta, participará en la fundación y desarrollo del GRAV junto a Julio Le Parc, Horacio García Rossi, Jean Pierre Yvaral, François Morellet y Joël Stein. Todos estos artistas estaban interesados en un nuevo lenguaje participativo y de compromiso con el espectador, en el que poder incorporar nuevos materiales industriales (aluminio, acero, cristal, plexiglás, metacrilato, etc.), como la aplicación de reflectores luminosos y útiles mecánicos en sus obras. En definitiva, la voluntad de aspirar a los viejos objetivos de la Vanguardia Histórica: de unir la vida con el arte y hacer de éste una conquista social.

Son los años de las primeras exposiciones en prestigiosas galerías internacionales (destacan las de la Galería Denis René en París y Nueva York) y de sacar el arte a la calle por medio de sugerentes instalaciones. Todo, producto de una frenética actividad salpicada de premios y galardones, que harían interminable cualquier breve currículum.

Sobrino a la hora de abordar el problema del arte y de su papel como creador, es tajante: lo importante es la comunicación. La obra artística es un vehículo para la relación entre las personas, donde el autor debe operar con la lógica (desarrollando unidades modulares) y la distancia adecuadas para lograr el efecto plástico (sujeto y objeto de la comunicación). Se siente en desacuerdo con el arte de los últimos años, en que el proceso creativo y la resolución de los problemas plásticos acusan la falta de ingenio y claridad para atender más al drama personal del autor que al propio lenguaje del arte y de la comunicación.

Tal es así, que su opción válida pasa por plantear un ejercicio de interacción entre la obra y el espectador; en el que, como es prioritario, el artista propicia el encuentro sin querer asumir papeles de protagonismo. En consecuencia, sus obras, según las características de cada una, permiten: relaciones de simple contemplación, cómplice manipulación, e intromisión o subversión del espacio insinuado; hasta convertir al espectador en sujeto de representación, como en la obra Espacio vivo-Ambiente natural. Para todo ello es fundamental la participación del movimiento, como provocador de múltiples perspectivas y situaciones inestables, y la luz, capaz de generar el color e ilusiones ópticas impredecibles.

Toda esta filosofía es perceptible en cada uno de sus campos y propuestas experimentales y de su itinerario creativo. Así, a la par y una vez finalizada la experiencia en equipo, cursará una fructífera carrera individual.

En este devenir mantendrá un compromiso evolutivo a partir de las primeras obras «bidimensionales», desarrollando las infinitas relaciones que propicia la combinación de las formas geométricas, la incidencia de la luz o la aplicación del movimiento sobre ellas. Este trabajo de investigación continuada, como es obvio, demandará una y otra vez la necesidad de replantear el ejercicio desde los postulados iniciales, reviviendo las experiencias con materiales alternativos.

Así, a los acrílicos y temperas de las primeras tentativas seguirán los «relieves»; obras tridimensionales que son resultado de la superposición de formas puras de metacrilato en progresión matemática, alternando para su materialización las combinaciones monocromas, bícromas y polícromas. Evolución de este planteamiento serán las «esculturas arquitecturales», como la ya citada Relaciones del kilómetro 53 de la autovía A-2/E-90.

Otras de las realizaciones presentadas por Sobrino, dentro de la rigurosidad científica que preside su obra, son los denominados «espacios indefinidos». Esculturas modulares reiterativas, progresivas o yuxtapuestas, ejecutadas en plexiglás transparente, ahumado o coloreado, en las que la luz sugiere efectos de inestabilidad y rompe los límites físicos de la obra.

Estas progresiones modulares tendrán su versión en aluminio y acero inoxidable para convertirse en «estructuras permutacionales». Aquí, además, el efecto deseado se percibe en la superficie pulimentada de cada una de las partes que integran la estructura, donde virtualmente se registra todo lo que acontece en su entorno.

La luz y las formas geométricas, el movimiento y el espacio, son binomios recurrentes para otros muchos planteamientos: «lumínico-cinéticos», «vitrales», o «transparencias».

No obstante, aunque nunca quiso crear un estilo, ni fijar cualquier tendencia, se ha convertido en uno de los precursores de la estética del siglo XXI; y, por supuesto, habitual en las salas de los museos de arte contemporáneo más prestigiosos. Por ejemplo: la Tate Gallery de Londres, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, el Albright Knox Museum de Buffalo, la Beacon Collection y Museum of Fine Arts de Boston, el Museo de Tel Aviv, o la Fundación Peggy Guggenheim de Venecia.

Bibliografía

  • Arias, Margarita (coor.). Arte geométrico en España, 1957-1989 : Centro Cultural de la Villa, abril 1989. [Madrid] : Área de Cultura, 1989.
  • Aupetitallot, Yves. Stratégies de participacion : GRAV, groupe de recherche d’art visuel, 1960/1968. Grenoble, Magasin, Centre d'art contemporain, 1998.
  • Ballester, José María. Sobrino 1958-1974 : color, transparencia, reflexión, movimiento, luz, participación, gráfica y múltiples : Propac, Madrid, del 6 de mayo al 15 de junio. Madrid : Propac, [1975]
  • Granzotto, Giovanni, y Barbero, Giovanna. Francisco Sobrino : la virtualità della forma = La virtualidad de la forma. Roma : Verso L' Arte Edizioni, 2006.
  • Vivent Galdón, Francisco. Francisco Sobrino : entre el arte cinético y el óptico, Toledo : Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1998.

Plano de situación del Museo

Emplazamiento en Guadalajara de la obra «Relaciones»