Mercado Municipal

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
1914(ca.). Mercado y Plaza de Abastos Municipal. Detalle de la lonja desaparecida. Tomada de Juan Diges Antón, Guía del Turista en Guadalajara, 1914.

El Mercado de Abastos de la ciudad de Guadalajara fue diseñado por Mariano Medarde de la Fuente a comienzos de la década de los ochenta del siglo XIX, años en los que ocupó el puesto de arquitecto municipal. Esta intervención se incluía en un plan de mejoras de las infraestructuras y equipamiento urbano del que formaban parte el Matadero Municipal, la ampliación del Cementerio Municipal Cementerio, la construcción de lavaderos públicos y la alineación de algunos paseos y calles.

Este plan se generó como consecuencia de lo dispuesto en la Real Orden de 21 de junio de 1884, por la que se autorizaba al Ayuntamiento la aplicación del "producto de la conversión de inscripciones intransferibles del ochenta por ciento de propios" para acometer la contratación de obras "de necesidad y utilidad públicas" en un plazo de cuatro meses. En consecuencia, en la Sesión del Pleno de 30 de julio de ese año se acordó la apertura de los expedientes para la contratación y adjudicación de las obras según los proyectos redactados previamente.

Antecedentes

La aprobación de tales expedientes era un episodio más dentro de un largo debate que venía ocupando, desde tiempo atrás, parte de las sesiones del Concejo. Por ejemplo, para el caso que nos ocupa, el Pleno Municipal trató previamente el establecimiento del Mercado en las dependencias de los conventos suprimidos; por ejemplo, en la Sesión de 9 de enero de 1841 se "vio una moción hecha por los Caballeros Procuradores acerca de las mejoras que podrían hacerse en beneficio de esta Capital, figuraba la de edificar una Plaza de Mercado que con desembarazo pueda celebrarse la venta de los géneros que diariamente y semanalmente concurran con dicho objeto, designando como a propósito para ello los conventos de San Antonio y el de la Concepción pertenecientes al Estado".

Aunque, después de esta infructuosa opción, se apostó por un gran solar situado en las inmediaciones del Ayuntamiento y próximo a la iglesia de Santo Tomé. En la Sesión de 1 de marzo de 1854 se examinó "el expediente instruido por el señor Alcalde, con la Comisión Municipal de obras, sobre adquisición por la Ciudad a censo reservativo del corral y corrales titulados de Clavijo, con destino a la construcción de una plaza de mercado diario, según el proyecto general de mejoras de utilidad y salubridad y ornato aprobado por esta Corporación". Pero, como hemos adelantado, este proyecto no encontraría viabilidad hasta 1884.

Proyecto de Mariano Medade, 1883-1885

1883. Mercado y Plaza de Abastos Municipal. Plano de planta del proyecto de Mariano Medarde (Archivo Municipal de Guadalajara).
1883 y 1885. Mercado y Plaza de Abastos Municipal. Alzado y sección de la nave para puestos de comestibles del proyecto de Mariano Medarde (Archivo Municipal de Guadalajara).

En la Sesión de 24 de septiembre de ese año, el Ayuntamiento aprobó las condiciones económicas para contratar en subasta pública las obras de construcción del Mercado y Plaza de Abastos según el proyecto redactado por Mariano Medarde de la Fuente; declarando válida la adjudicación al contratista Isidro Bellenda y Ceballos, vecino de Madrid, en la de 7 de enero de 1885. Por fin, el 21 de enero de 1886, se aprobaba el Acta de Replanteo del solar de la plaza de la Antigua, documento imprescindible para el comienzo de las obras.

Pero, con anterioridad al comienzo de las mismas, se realizaron modificaciones en el proyecto original que afectaron a los accesos, modificando la escalera de entrada desde la calle Alvarfáñez de Minaya y abriendo uno nuevo en el frente del Matadero. Meses después, en la Sesión del 31 de agosto de 1887, fue aprobada la recepción provisional de las obras.

Después de todo, el nuevo recinto sería inaugurado oficialmente la tarde del 17 de septiembre de 1887, sábado, "con asistencia de la Corporación; concurriendo así mismo, a propuesta del señor Serrano, la música de la población para amenizar dicho acto y se disparasen cuatro docenas de cohetes". Según el Acta de Recepción definitiva y liquidación aprobada en la Sesión de 21 de marzo de 1888, el coste de las obras ascendió a 108.631 pesetas con 50 céntimos.

El proyecto del Mercado y Plaza de Abastos redactado por Mariano Medarde de la Fuente está fechado en febrero de 1883. Este trabajo original se conserva en el Archivo Municipal, con su memoria y los planos de planta y alzados correspondientes. También están fichadas las modificaciones propuestas en diciembre de 1885. Las imágenes anejas reproducen alguno de estos documentos gráficos.

Para desarrollar el Mercado y Plaza de Abastos el arquitecto municipal utilizó todo el espacio disponible de la plaza de la Antigua, después de dejar libre el ancho suficiente para trazar una calle circular entre las fachadas de las viviendas preexistentes y la nueva instalación mercantil. El recinto quedó delimitado por un muro perimetral de mampostería que, además, le permitía establecer una rasante para todo el conjunto desde el acceso abierto frente a la plaza de Don Pedro. La pendiente del solar y el nivel marcado en el extremo sur-oriental predisponían la ubicación de la nave comercial en el frente de mayor desnivel: el septentrional. Aquí se regularizó la cota creando una planta semisótano para almacenes con acceso directo desde el exterior.

En la plaza se alzaron, además del edificio principal para venta de productos comestibles perecederos, dos lonjas que ocupaban la casi totalidad del patio de operaciones: una para la comercialización de telas y mercancías diversas, y otra para granos y semillas; en ambos casos, se trataba de pórticos con esbeltas columnas de hierro fundido y cubiertas ligeras compuestas por formas de hierro atirantado y roblonado.

La propuesta constructiva para el Mercado y Plaza de Abastos, y para todo el conjunto de edificios municipales erigidos en la década de los ochenta, se mantuvo en una línea estilística de orden historicista; reiterando el desarrollo de fachadas rotundas y macizas, resueltas con fábricas de mampostería careada, aliviadas con machones de ladrillo para fragmentar la continuidad de la cortina y para reforzar y definir las esquinas de intersección entre planos. Así se evidencia también en la del Matadero o en la del desaparecido lavadero del barrio del Cerro del Pimiento.

Esta traza compositiva está en relación directa con la que, con posterioridad, desplegará Ricardo Velázquez Bosco en algunas de sus construcciones levantadas en esta capital; y, por consiguiente, más allegada a la arquitectura en ladrillo de la Europa septentrional que a los cánones del mudéjar hispánico.

Después y en varias épocas se han ejecutado pequeñas obras de mantenimiento, conservación y reforma; siendo las de mayor envergadura las acometidas en las décadas de los sesenta y noventa del siglo pasado.

Intervenciones de reforma

2011. Mercado y Plaza de Abastos Municipal. Vista del anexo acristalado incorporado en las reformas de 1998 para la comunicación entre plantas.

En 1962, siendo alcalde Pedro Sanz Vázquez y a su iniciativa, se transformó la nave según proyecto del arquitecto municipal Antonio Batllé y Punyed. Entonces se dividió en dos alturas para establecer puestos cerrados, adosados a los flancos mayores, y acondicionados para puntos de venta de toda clase de productos, además de colocar bancadas de obra en la zona central de la baja para verduras y frutas. Por otra parte, la planta semisótano original se habilitó para parque de material de incendios y para garaje de los vehículos de tracción mecánica del Ayuntamiento.

En junio 1998 se procedió a la reapertura del histórico Mercado tras la finalización de unas problemáticas obras que se prologaron más allá del tiempo previsto. Ahora, las principales intervenciones se ocuparon de restaurar las fábricas antiguas, de dotar a la nave de venta de los sistemas de refrigeración y ventilación necesarios, y de crear nuevos accesos; en particular, una rampa exterior acristalada para la intercomunicación entre plantas. También, y en aras de favorecer la accesibilidad total, el sótano se transformó para albergar más puestos cerrados para la venta de comestibles.

Antes de esta última intervención ya se habían desmantelado las lonjas que existían en la plaza, empleándose parte de las columnas de hierro fundido para ornamentar el Parque de los Ingenieros Militares.

Después de todas estas intervenciones el Mercado y Plaza de Abastos de Guadalajara sigue manteniendo las principales características con que fue diseñado en 1883; que son las propias de la arquitectura historicista de finales del siglo XIX.

En consecuencia, debemos considerar a este recinto y edificio como uno de los principales establecimientos públicos de carácter histórico que conserva la ciudad. No en vano, está inserto en el Catálogo de edificios protegidos del Plan General de Ordenación vigente con una protección de alto nivel –"Arquitectónico"– en su ficha 074.

Bibliografía

  • Baldellou Santolaria, Miguel Angel. Tradición y cambio en la Arquitectura de Guadalajara (1850-1939). [Guadalajara] : Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, 1989.
  • Diges Antón, Juan. Guia de Guadalajara. Guadalajara : Imp. y Enc. Provincial, 1890.
  • Pradillo Moratilla, José. Guadalajara de antaño. Guadalajara, 2008.
  • Pradillo y Estaban, Pedro José. "El Mercado de Guadalajara", en El Decano, Guadalajara, 9 de junio de 1998.