Martos Causapé, José Félix (2010). Las guías de turismo y viajes de Guadalajara

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png
Cubierta de la obra

Martos Causapé, José Félix y Ruiz Rojo, José Antonio. Las guías de turismo y viajes de Guadalajara (1885-1964) : arte y fotografía. Guadalajara : Diputación Provincial de Guadalajara. Servicio de Cultura; Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (CEFIHGU), 2010, 96 p.

Reseña publicada en Nueva Alcarria, «Baúl de libros», 7 de enero de 2011, p. 28.


Si días pasados dedicaba este espacio a dar a conocer la Guía del turista en Guadalajara (1914), de Diges Antón, ahora es momento de hacer un breve recorrido por este interesante catálogo de los folletos y libritos, en muchas ocasiones de escasa paginación, que se fueron editando a lo largo de los tiempos para dar a conocer los valores culturales, patrimoniales, fundamentalmente, de la provincia de Guadalajara, que fueron dados a conocer en una sencilla exposición organizada por el CEFIHGU.

Nada más hay que leer cualquier libro de viajeros extranjeros por España, en especial de aquellos «curiosos impertinentes» que «hacían Europa», para darse cuenta del mal estado de las vías de comunicación, ventas y posadas españolas. Gracias a la potenciación de las mismas, así como a la captación de divisas, surgieron las primeras instituciones dedicadas al Turismo, tal la Comisión Nacional Permanente (1905), presidida por Montero Ríos, dependiente del Ministerio de Fomento del Conde de Romanones, cuya misión no pasó de centrarse en la edición de algunos folletos, declarar algunos monumentos de interés nacional y la propuesta de una serie de albergues, lo que después serían los paradores Nacionales de Turismo. Seguiría esta labor la denominada Comisaría Regia del Turismo y Cultura Artística, financiada por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, añadiendo a los objetivos de la anterior Comisión la defensa del patrimonio artístico, en muchas ocasiones gracias a la labor desinteresada de personas como Vega-Inclán.

Casi coincidiendo con la celebración de las exposiciones internacionales de Sevilla y Barcelona, se inaugura en 1928 el primer parador español en la Sierra de Gredos, al tiempo que Primo de Rivera decide sustituir la Comisaría Regia por el Patronato Nacional del Turismo que disuelto en 193. Poco más tarde, en 1938, Franco crea en Servicio Nacional de Turismo (que al año siguiente cambiaría su nombre por el de Dirección General de Turismo) y que, en 1951, daría paso al Ministerio de Información y Turismo, cuyo primer ministro fue Arias Salgado, continuista, hasta 1962 en que ocupó la misma cartera Fraga Iribarne.

Desde fines del siglo XIX

El libro que comento acaba, precisamente, dos años después de la fecha citada. Constituyen su materia prima numerosos folletos que se van refiriendo de forma cronológica: el Plano y guía del viajero en Alcalá de Henares, Guadalajara y Sigüenza, de Emilio Valverde y Álvarez (1885-1886), que en realidad eran tres guías distintas pero que su autor unió dado que esas tres poblaciones se encuentran en una misma línea férrea y podían ser visitadas en un solo día; luego fueron editados la Guía de Guadalajara (1890) y Vías de comunicación de la provincia de Guadalajara (1908), de Juan Diges Antón.

En 1912 vería la luz el Cuaderno 16, dedicado a Guadalajara, del Portfolio fotográfico de España, en el que figura un plano provincial y una buena colección de dieciseis fotografías: Un año más tarde, Ediciones Thomas, de Barcelona, publica en su colección El Arte en España un librito sobre Guadalajara. Alcalá de Henares , conteniendo cuarenta y ocho fotografías (veintidós de Guadalajara, de gran interés para el estudio del Palacio del Infantado, de los sepulcros de la iglesia de San Ginés y de la capilla de Luis de Lucena) y textos de Rafael Aguilar y Cuadrado (hacia 1915-1920 saldrá en la misma colección otro librito dedicado a la Catedral de Sigüenza, también con cuarenta y ocho fotografías de gran calidad y valor artístico).

En 1914, como ya pudimos ver, sale la Guía del turista en Guadalajara, de Diges Antón, que no hay que confundir con la antes citada Guía de Guadalajara, y en 1915 el cronista Pareja Serrada hace entrega de su primera monografía provincial: Guadalajara y su partido, y en 1916 Brihuega y su partido, ambas con profusión de fotografías y grabados.

Guadalajara. Cartillas excursionistas Tormo (1917) (llamadas así por su autor: D. Elías Tormo y Monzó) ofrece en su portada un plano de la ciudad situando los monumentos más importantes y, en su contraportada, su denominación.

Bastante más tarde (1929) seguirían otros libros de más enjundia como la Guía arqueológica y de turismo de la provincia de Guadalajara, de García Sáinz de Baranda y Cordavias, en la que se hace un breve recorrido, a modo de ficha en muchos casos, por casi todos los pueblos de Guadalajara, acompañados con fotografías y grabados de la época, hoy de gran importancia. Sigüenza, de Tormo y 1930, tampoco debe quedarse en el tintero, así como Sigüenza. Su veraneo y excursiones, auténtica guía-folleto con numerosos datos comerciales y trazados turísticos con monumentos que visitar.

Una colección verdaderamente interesante. El lector actual se sitúa ante estos libros, cuadernos y folletos como ante una reliquia, donde poder comparar fotografías de la época, algunas de gran calidad, especialmente las de Hauser y Menet, con otras de hoy, pudiendo ver transformaciones, variaciones y mutilaciones en muchos edificios, obras de arte desaparecidas, y también, datos curiosos sobre los nombres de las calles, comercios y restaurantes, precios de las comunicaciones y tantas otras cosas que le harán pasar un rato agradable.