Libélula

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de David Recio Gil, bajo licencia CC By-sa petit.png

Bajo el título de Libélula: Revista de Cómic nacía en 1980 el número 0 de esta publicación: era una revista editada por el Seminario de Dibujo del Institito de Bachillerato Brianda de Mendoza, realizada exclusivamente por alumnos, tal como venía reflejado en su portada. Su precio de venta era de treinta y cinco pesetas. La publicación constaba de treinta y cinco páginas que iban impresas a una sóla cara y grapadas por el ángulo superior izquierdo. La mayor parte de su contenido eran historietas gráficas o cómics, excepto un par de relatos mecanografiados y una página dedicada a pasatiempos.

José Luis Hermida Pintado, impulsor y coordinador principal de “Libélula”

Número 1 de la revista Libélula.
Número 3 de la revista Libélula.

El equipo de coordinación y dirección de la revista estaba formado por los profesores de Dibujo y artistas plásticos José Luis Hermida y Julio del Rey Marqueta. Hermida afirma que el número 0 salió porque había gente en el Instituto bien dotada para el dibujo y para contar historias y, en vista de la calidad de los trabajos, me decidí a hacer esa publicación que se hizo con la fotocopiadora del Instituto y se distribuyó entre los alumnos del Brianda.

Debido al éxito del Libélula número 0, José Luis Hermida asegura que a partir de ese momento se me ocurrió que podría hacerse algo mucho más importante y recurrí a la Diputación, a la Caja de Ahorros Provincial y al Ayuntamiento. Todas las instituciones, en un principio, dijeron que sí, que adelante; me dieron buenas palabras, me felicitaron por el buen trabajo de los alumnos..., y yo pregunté si podría meter ya las páginas en imprenta y me dijeron que sí, me dieron su palabra, palabra de honor: personas adultas que ocupaban puestos de responsabilidad.... Sin embargo, entonces comenzó un cierto calvario atravesado de numerosas vicisitudes económicas y varios infortunios. José Luis Hermida es explícito al respecto y reconoce que aunque no había ningún papel firmado por mi parte yo pequé de ingenuo; quizá porque era entonces bastante joven y confiaba demasiado en la gente, pero, una vez que me dijeron que sí, que la revista estaba en la imprenta, en un momento determinado, pues fue la Diputación la que me dijo que no. La Diputación estaba en contacto, también, con la Caja de Ahorros: me dijo también que no; había una serie de comerciantes que se habían comprometido también a meter publicidad: se pusieron todos en contacto; también me dijeron que no...”.

En todo caso, Hermida reconoce que no llegó a endeudarse pero tuvo que asumir algunos costes, porque como se retiraron todos los patrocinadores, pues me quedé ya solamente con el Ayuntamiento y, dentro de lo malo, dije que si el Ayuntamiento se mantiene en la parte que le corresponde proporcional (porque iba a repartirse entre todos el coste), pues ya asumí yo que más de dos terceras partes me correspondería pagarlas a mí, puesto que yo había sido el que había dado la cara y el que había llevado los trabajos a la imprenta cantidad de veces. Como bien relata Hermida, el único que quedó fue el Ayuntamiento: entonces Cultura lo llevaba Ángel García Méndez y fue el que me salvó, el que se hizo cargo de todo el importe y luego, como aquello gustó, pues siguieron subvencionando los demás números. Asimismo, José Luis Hermida confiesa que le quedó muy agradecido a Ángel García Méndez, entonces Concejal de Cultura, ya que en esa época tenía dos hijos,acababa de meterme en el piso y sólo de pensar que tenía que pagar tal dineral pues es algo que durante unos dias me quitó el sueño.

El equipo básico de coordinación de Libélula se mantuvo casi inalterable en los sucesivos números, hasta el sexto. El número 7, de diciembre 1984, editado por la Dirección Provincial de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, sería una excepción. El número 8 fue el último, en el curso 1988-89 del Liceo Caracense, bajo la dirección de José Luis Hermida.

Por otro lado, en el nº 1 (de diciembre de 1980, cuando desaparece el subtítulo ‘Revista de Cómic’, sustituido por ‘Revista Juvenil’) también figuraba como coordinador Eusebio González y en el nº 2 (mayo de 1981) aparte de éste último, de Hermida y de Julio del Rey figuraró también el nombre de Antonio Burgos, profesor en el “Buero Vallejo”. Así, en relación a estos otros coordinadores, José Luis Hermida me comenta que Julio del Rey era profesor y se encargaba también de recoger algunos trabajos, de coordinarlos, pues había otros profesores en otros centros.

Algunos colaboradores de la revista Libélula

Número 4 de la revista Libélula.

María Luisa Torcida Álvarez

María Luisa Torcida (guionista, dibujante e ilustradora) intervino como ilustradora de los cuentos y relatos de Cristina Ameijeiras. También publicó algunas historietas en solitario como “El ecolog...” (contraportada interior del nº 1), e ilustró, a todo color, la contraportada y portada exteriores del nº 3 (octubre de 1981), donde ella misma se autocaricaturizaba como ilustradora de murales en el “Brianda de Mendoza”. (Por esta época, Torcida estaba pintando, efectivamente, dos excelentes murales en las paredes de los pisos superiores del “Brianda de Mendoza”; uno de los cuales, aunque sin firma visible, afortunadamente aún se conserva).

Torcida también dibujó, a todo color, la portada y contraportada interiores del nº 3, así como una historieta titulada, incluida en el mismo, Como no nos apañemos a la tierra la perdemos, ganadora del I Certamen Literario de Guadalajara, Premio “Libélula” en la categoría de Narración Gráfica (Cómic). Por último, la misma autora ilustró también, a todo color, la portada del Libélula nº 5 (primavera del 82). Juan Carlos Sanz Bravo (uno de los mejores colaboradores gráficos de Libélula) me asegura que Mª Luisa Torcida, tras su paso por el Brianda de Mendoza, cursó estudios universitarios de Bellas Artes y que actualmente trabaja como ilustradora infantil. De forma similar se manifiesta José Luis Hermida (impulsor y máximo coordinador de Libélula): Mª Luisa Torcida es una profesional que se gana la vida con ello y es una buena ilustradora, además.

Emilio Valderas

Al tiempo de aparecer Libélula, Valderas se diplomó en Dibujo Humorístico por CEAC. Él mismo me comenta que firmaba sus trabajos en Libélula como Balderas en vez de Valderas, ya que acepté la ‘B’ porque en el Instituto me ponían siempre con ‘B’. Emilio Valderas confiesa que ya desde que era pequeño me gustaba pintar monigotes...; a los catorce años leía ‘El Jueves’, ‘Metal Hurlant’...; me gustaba el humor ácido, irónico..., el dibujo y el trazo rápido. En Libélula publicó historietas gráficas como: A Comic Story o Mónteselo Vd. mismo si es que puede, tronchante historieta sobre cómo se hacía un fanzine (nº 1); La otra Edad Media (nº 2), Mistake? (nº 4, diciembre de 1981) y Hot Classes (portada y contraportada interiores a color del nº 5: cómic realizado cuando Valderas había dejado ya el Brianda y estaba en Formación Profesional. Posteriormente, Emilio Valderas trabajó en labores de impresión y distribución del diario Nueva Alcarria.

José Antonio Abad Abad

Fauces de perrro", cómica publicado en el numero 2 de la revista Libélula.

José Antonio Abad manifestó en su obra cierto perfeccionismo visual en derredor de temáticas afines a la fantasía científica y a otros universos muy personales y metafísicos. Fauces de perro(nº 2) sería uno de los mejores cómics de José Antonio Abad publicados en Libélula, ganadora del primer premio en Cómic del Segundo Concurso de Arte “Brianda de Mendoza”. Por otro lado, en el mismo nº 2 también publicó Remisión, cómic donde el autor rendía tributo a Harzach, Valentina, Fripp, Costelo, Edgar Allan Poe, Caza, Moebius y a otros tantos que habían sido mis héroes particulares.

Por otro lado, Abad, firmando como Mox, publicó en el nº 5 de Libélula el cómic titulado ¿¿¿Trémulo???', una obra ciertamente antológica, basada indirectamente en el personaje de José Montes “Pepito” y en su famoso kiosco que estuvo ubicado en la Plaza de Santo Domingo (en relación a este cómic véase mi artículo titulado “El quiosco de Pepito”, Nueva Alcarria, 14 de mayo de 1999).

Juan Carlos Sanz Bravo

Jose Luis Hermida me corrobora que “el talante de Juan Carlos era extraordinario y yo además te digo, y mira que llevo años en la enseñanza, pero no he encontrado a nadie que tenga las mismas facultades que Juan Carlos: tenía un talento increible; a mí cada trabajo que me presentaba era una emoción y cuando me decía que estaba en vías de acabarlo, faltaban dos, tres dias y yo ya estaba pendiente y nervioso esperando el resultado porque sabía que era un resultado magnífico y siempre me sorprendía... y si ves sus cómics son unos cómics magníficos, de contenido, de dibujo increible para un chaval de su edad...”. Como ejemplos, bastarían solamente unos cuantos: “Recuerda...”, historieta gráfica de ciencia-ficción, publicada en el nº 1 de Libélula realizada, según Sanz Bravo “con guión de mi hermano Ricardo Sanz y con influencias de Moebius... autodidactismo puro”. En el mismo nº 1, Sanz Bravo publicó otra historieta titulada “Una de terror part. 1”: una historia con personajes “gore”, muertos vivientes, “zombies”, fantasmas, momias, esqueletos... jugando al baloncesto con un “cráneo” como balón. Su autor la recuerda con verdadero placer, una pura diversión, donde no aparece ni el marco de la viñeta.... Hermida opina que “fue un trabajo tan bonito, era tan correcto, tan limpio, tan inteligente... y el colorido... porque eso luego le salió en blanco y negro pero en color era una preciosidad, un trabajo magnífico...; era una obra maestra.

Otros trabajos de Sanz Bravo, como Monigote (uno de los mejores cómics de su autor) y En el viento (basado en la canción “Blowin’in the wind” de Bob Dylan) alcanzarían el primer premio en Cómic del III Concurso de Arte “Brianda de Mendoza”. Ambas historietas se publicaron en el nº 5 de Libélula. De Monigote Sanz Bravo asegura que ya no hay florituras, ni virtuosismos: importa más la historieta en general, la sencillez....

Entre las diversas exposiciones pictóricas de Juan Carlos Sanz Bravo cabe reseñar la colección de óleos y técnicas mixtas que expuso entre el 7 y el 28 de octubre de 2005, en la Galería de Arte Liceo de Guadalajara, donde dejó patente sus influencias cubistas y su interés por la figura humana y por el arte abstracto. Posteriormente, participó en Forma 2010, colectiva de cuatro autores organizada por el Centro asociado de la UNED en Guadalajara en el Centro San José del 19 al 30 de julio de 2010.

Notas

Una versión de este artículo se publicó primero en el periódico “Nueva Alcarria”, 15 de diciembre de 2005. La presente versión está corregida y actualizada. El autor es animador, crítico e historiador del Cómic.