Guerra de la Independencia

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png
Impronta del sello de tinta de la ciudad de Guadalajara en un documento de 1811 (Archivo Municipal de Guadalajara).

Para ofrecer una idea de los hechos que se sucedieron en Guadalajara durante la Guerra de la Independencia es conveniente tener en cuenta que esta suele dividirse en tres periodos, a los que trataremos de adaptarnos según los datos de que dispongamos en cada momento.

  • Levantamiento inicial y fracaso de la ocupación francesa.
  • Periodo de predominio francés (desde noviembre de 1808 hasta el verano de1812).
  • Ofensiva hispano-inglesa y derrota de Francia (desde el verano de 1812 hasta principios de 1814).


Las revueltas de Madrid y su repercusión en Guadalajara.

La noticia de las revueltas surgidas el 2 de mayo entre el pueblo madrileño y las tropas francesas llega rápidamente a Guadalajara, cuyos habitantes comienzan a dar muestras del natural nerviosismo. Ante esta situación y, en previsión de posibles acciones, el Alcalde a la sazón declara la conveniencia de crear una serie de rondas de día y de noche, hasta un número de ocho, presididas por un concejal, un cura párroco o sacerdote y un religioso perteneciente a cualquiera de las numerosas comunidades asentadas en la capital. Igualmente se manda fijar bandos para que los vecinos acudan al Ayuntamiento y declaren las armas que posean.

Dichas conveniencias son aprobadas por sesión de Ayuntamiento que también propone la creación de una Junta constituida por dos concejales y los curas párrocos de Santa María de la Fuente y de San Miguel del Monte, que tenga la obligación de juntarse todos los días, a las diez, en el Ayuntamiento de la Ciudad, para nombrar los miembros de las rondas, en las que habrá de ir siempre «de cabo un Regidor (concejal), un Noble o una Persona de las más notables del Pueblo».

Esto tiene lugar el día 3 de mayo de 1808. Ese mismo día y, posteriormente, el día 7, el Intendente Corregidor manda llamar a las autoridades para estudiar lo acaecido entre estas fechas.

A la sazón, el Intendente señor Romero, afrancesado como el duque del Infantado, publica un Bando en el que hace saber a los ciudadanos el respeto que han de mantener con los componentes de las rondas recién creadas, así como un llamamiento a los padres de familia y dueños de casas de que no salgan de las mismas después de las 8 de la tarde, hora en que, además, tendrán que cerrarse las tabernas y aguardenteras bajo pena del pago de 50 ducados. Como vemos, al fin y al cabo, este bando no es más que la indicación del establecimiento del toque de queda.

El mismo día 3 de mayo se escribe un oficio a los prelados de las órdenes religiosas o comunidades con el fin de que señalen a los miembros que han de formar parte de las rondas y su número, según se les indique, y que acudan a las casas de Ayuntamiento en la fecha que se les señale.

Algo parecido a lo dicho en el bando anterior puede leerse en otro del Consejo de Estado, destinado a los habitantes de la Villa y Corte, para que no se congreguen y entreguen las armas que posean, que se recibió en Guadalajara el día 2, aunque fuera leído con posterioridad.

Evidentemente el estado de alerta de las autoridades españolas era constante y así se deja ver en una orden de Gonzalo O’Farrill mediante la que se comunicaba a los capitanes generales de las provincias limítrofes con Francia la insurrección de algunos civiles en la Corte, poniendo énfasis en la importancia que dichos alborotos pudieran tener contra la tranquilidad pública y, por lo tanto, y según orden del Infante Don Antonio, se disponía la convocatoria de una reunión donde tratar de los asuntos contrarios a la buena armonía. E, igualmente, que se instruyese a los obispos, prelados, párrocos y nobles para que procuren sosegar los ánimos de la población y restituyan la paz en caso de necesidad, así como la recomendación de que los pueblos por donde circulen las tropas francesas las apoyen y contribuyan a sus suministros como hasta el momento se estaba haciendo, juzgando las acciones contra ellos llevadas a cabo por exaltados españoles.

A lo que parece, según hemos visto, las autoridades aún no se habían percatado de la realidad cotidiana existente entre las tropas francesas y el pueblo de Madrid, aunque como es de suponer, a pesar de solicitar la ayuda de los pueblos españoles a dichas tropas, por cuestiones meramente de índole política, también se iba recelando de las mismas.

Como puede comprenderse, la equivocación desde un principio y la carencia de visión de las autoridades españolas fueron origen de la paulatina y progresiva ocupación de España por los franceses. Es nuevamente el pueblo llano el que con su especial olfato parece intuir la trampa napoleónica so pretexto de ocupar la vecina Portugal.

Pero, a pesar de las órdenes dadas por la Junta de Gobierno, recién creada, las revueltas se suceden y, una vez ocupado Madrid, el día 2 de mayo de 1808 el general Belliard, Jefe del Estado Mayor francés publica una orden del día en que se pone en conocimiento del pueblo y, especialmente, de las tropas, un articulado severísimo para los que contravengan las órdenes en él expuestas. Dice así:

  • El general Grouchi convocará a la Comisión Militar.
  • Todo aquel que sea apresado con armas en la revuelta será fusilado.
  • La Junta de Estado desarmará al pueblo de Madrid.
  • Los habitantes que sean encontrados con armas tras la puesta en marcha de este precepto o conserven armas sin permiso especial también serán fusilados.
  • Toda reunión de más de ocho personas será considerada como sediciosa y dispersada a culatazos.
  • Todo lugar o pueblo donde sea asesinado un francés será arrasado.
  • Los encargados serán responsables de sus domésticos, los jefes de taller de sus obreros, los padres de sus hijos y los superiores de los conventos de sus religiosos.
  • Los autores, distribuidores, vendedores de libelos impresos o manuscritos que provoquen a la sedición serán vistos como agentes de Inglaterra y fusilados.

Aquí está expuesto el comienzo de la revuelta que tan maravillosamente plasmó Goya, y que daría lugar a cuatro inacabables años de lucha entre España y Francia. Los sucesos posteriores afectarán más directamente a Guadalajara, dada su cercanía a la capital de España.

Bayona

Por eso, una de las tareas que se ha impuesto el Ayuntamiento de la ciudad de Guadalajara es la de elegir un diputado con destino a la reunión que se celebraría en Bayona (Francia) por orden expresa del emperador de los franceses. En realidad se trataba de una reunión o Diputación General, como se denominaba entonces, compuesta por ciento cincuenta personas que debería acudir de toda España, y de todas las clases sociales: clero, nobleza y estado general, el día 15 de junio para tratar de la felicidad nacional, y en la que se dejarían claramente consignados los males que España venía padeciendo en anteriores sistemas y así buscar la manera de ponerles el remedio más oportuno.

Como vemos, una nueva estrategia de Napoleón para poder sonsacar las debilidades de la España del momento y poder entrar a saco.

Para ello, las ciudades con Derecho a Voto en Cortes debían elegir a la persona más idónea; por lo que Guadalajara, que gozaba de tal derecho, eligió a su Intendente Corregidor que, al tiempo, desempeñaba el cargo de Director de las Reales Fábricas de Paños.

Sin embargo, dicho Intendente no tuvo mas remedio que rechazar su nombramiento dado que legalmente le estaba prohibido «por las dos qualidades de Corregidor e Intendente de esta Ciudad y Provincia de cuias dos clases no se permite hacer eleccion por ninguna de las comisiones encargadas a los Ayuntamientos y por estar virtualmente excluidas en la Cittada Cedula las Personas de los Corregidores, e Intendentes, que solo pueden ser nombrados por el gobierno...», ante lo que la Ciudad acuerda que se consulte al Gobierno para que sea él quien elija al Diputado que le propone el Ayuntamiento. No olvidemos que el Intendente Corregidor era de ideas afrancesadas.

Por eso el Gobierno no lo acepta y responde al Capítulo de Guadalajara que debe elegir a una nueva persona que reúna las condiciones exigidas para acudir a Bayona.

Realizada nueva votación y elección el nuevo nombramiento recayó en la persona de Don Juan Nepomuceno de Rosales, Capitán, Teniente de Alférez Mayor y Regidor perpetuo de la Ciudad, a quien se le otorgó el correspondiente poder. Pero los franceses siguieron investigado, de modo que, algo más tarde, el Gran Duque de Berg, Lugarteniente General del Reino, solicita informes del señor Rosales, así como si ya ha partido en dirección a Bayona, a lo que el Ayuntamiento le responde que tenía pensada su salida de la Corte el día 4 de junio (1808) por la noche, justamente cuatro días antes de que el Gran Duque hubiese pedido el informe dicho.

Algunos documentos de estas fechas nos indican claramente que, con la premura con que se hicieron las cosas y la mucha improvisación, no podrían salir del todo bien, de modo que el mencionado señor Rosales agradece la elección de que ha sido objeto, que acepta a pesar de sus achaques, al tiempo que indica la fecha de su salida que está preparando, aunque extrañado de que el Ayuntamiento no le haya librado cantidad alguna para los gastos del viaje ni señalado las dietas que le corresponderían según lo estipulado en la circular del Gran Duque, mientras que el resto de las ciudades habían consignado para los Diputados al encuentro de Bayona la cantidad de doce mil reales, viajes de ida y vuelta y trescientos reales más diarios, aunque espera que se le remitan mil pesos que considera necesarios para su partida, indicando que si dicha cantidad no está en su poder el viernes anterior a su salida podrá dejar sin efecto el viaje. Pero también se queja de que no se le hayan facilitado las instrucciones y observaciones que debía alegar en representación de la ciudad de Guadalajara.

Otro documento hace referencia a los contratiempos que le surgieron en el viaje a Bayona. Se trata de una carta fechada en Burgos el 21 de junio en que indica la imposibilidad de haber podido llegar a dicha ciudad en la fecha prevista y que seguirá camino para tratar de llegar el 25, lo que le causó más gastos de los considerados, por lo que solicita más ayuda, al tiempo que expone que el Congreso se alargará más de lo que se había pensado y que escribirá a su llegada.

La carta anterior llega al Ayuntamiento a través de don Francisco Xavier Morales, quien indica la conveniencia de hacer el libramiento correspondiente «pues no sera vien visto, que la ciudad esponga a su Comisario a pasarlo mui mal en un pais estraño».

Tiempos de guerra

Seguimos el orden cronológico de los escritos contenidos en los Libros de Actas Capitulares del Ayuntamiento de Guadalajara correspondientes al periodo comprendido entre 1808 y 1814, algunos muy interesantes para conocer o penetrar en los asuntos cotidianos, en la vida del día tras día del hombre de la calle.

Así, entre los papeles consultados aparecen algunos alusivos al pago de raciones alimenticias destinadas a las tropas invasoras, así como al alojamiento de las mismas: Se trata de una queja del vecino de Guadalajara Manuel Mendieta, tablajero, es decir, vendedor de carne, que entregó 49 raciones de carne a cambio de un par de vales o recibos que resultaron ser falsos por lo que solicita su abono, solicitud que se cumple en el Ayuntamiento del día 6 de julio.

En otro documento podemos imaginarnos la llegada de una tropa compuesta por tres mil hombres con destino a Zaragoza, que solicitaban alojamiento para sí y sus caballerías, por lo que el Ayuntamiento acordó que la oficialidad se alojase en las casas de los principales, la caballería en las posadas y cuadras particulares y la infantería en los conventos de religiosos, prevenidos al efecto, así como los encargados del reparto del carbón, proveedor de tropas y obligado de carnes para que tuviesen preparadas las raciones de pan, cebada, paja, carne y carbón, instalándose en la plaza Mayor un puesto de legumbres y sal y otro de vino.

Mayor interés tiene el contenido de la junta del día 17 de agosto, a la que se convoca a los Diputados (Concejales) y Procuradores para organizar el acto de proclamación del rey Fernando VII, tras la abdicación de la corona por parte de su padre Carlos IV. Para ello, el Ayuntamiento elige al anteriormente citado don Juan Nepomuceno de Rosales, como Teniente de Alférez Mayor, que ya ha regresado de Bayona, para que tremole el pendón el día de la proclamación, que tendría lugar el día 17 de septiembre, por lo que podemos ver que los actos se estaban organizando con la suficiente antelación ya que la carta del Ayuntamiento comunicándole la elección llevaba la fecha del 22 de agosto aunque, en realidad la proclamación estaba pensada para el 6 de abril y, única y exclusivamente para Madrid y Toledo, el día 24 del mismo mes, por lo que en Guadalajara habría de celebrarse con posterioridad a esta fecha, pero los hechos acaecidos en Madrid en mayo de 1808 contribuyeron a que fuese pospuesta hasta nueva orden. En fin, el 17 de septiembre se propusieron los comisionados que debían participar, su vestimenta y demás protocolo.

Por su interés, transcribimos a continuación el texto completo de la proclamación de Fernando VII, según consta en las actas municipales:

La Ciudad de Guadalaxara manifestando su siempre antigua lealtad a su Rey y Señor cumpliendo con la Rl. Carta de S.M. seis de Abril del corriente año y orden del Supremo consejo de la Camara de once de Agosto del mismo determino hacer la Proclamación de S.M. el Señor Dn. Fernando septimo que dios gue. en el dia diez y siete del corriente; a cuyo efecto precedidas las disposiciones dadas por los S.S. Dn. Josef de Caceres D. Jerónimo Paez Xaramillo D. Domingo Gonzz. Viejo y D. Juan Garcia regidores perps. de esta Ciudad y sus comisarios nombrados del aseo y adorno de calles construccion de tablados en los sitios que después se dira, colgadura de damasco, y fachada de las casas de Ayto. y colocacion en su valcon devajo de un dosel en el medio del retrato de Ntro. Augusto Monarca y todo lo demas perteneciente y necesario pa. este solemne acto; siendo la hora de las quatro de la tarde se juntaron en la Sala consistorial los Señores Dn. Santiago Romero Cavº Pensionado de la Rl. Distinguida orden Española de Carlos tercero Intendente de los Rs. Exercitos Correxor. e Yntendente Gral. por S.M. de esta Ciudad y Provincia y director de las Rs. Fabricas de Paños, d. Franco. Xavier Morales d. Josef de Caceres El Marques de Villamejor dn. Jerónimo Paez Xaramillo dn. Domingo Gonzz. Viejo d. Franco Xavier Holguin dn. Antonio Medrano y Heredia y d. Juan Garcia Regidores perps. Los Lizos. d. Ynocente Estuñiga y d. fructuoso Maria Guerra Diputados del comun dn. Pablo Udaeta y d. Ramon Moreno Procuradores Sindico Gral. y Personero y dn. Santiago Hidalgo Alcalde de la Santa Hermandad por el estado Noble, y omitida la ceremonia de Salir y por ser los quatro Señores comisarios a casa del Señor Alferez mayor pa. venirle acompañando a las casas de Ayto. como ha sido y es costumbre por hacer las funciones de tal el Señor decano y tenerlo asi tratado con la Ciudad concurrieron tambien los Señores dn. Julian Gomz. Viejo dn. Juan Manuel de Gaona y su hijo dn. Josef Maria del estado Noble como tambien dn. Miguel Calderon de la Barca del mismo estado, dn. Felix Enrriquez Contador de exercito, segundo director de las Rs. fabricas, Dn. Manuel de la Sierra Contador de Exercito, y de esta Ciudad y Provª. Dn. Franco. Xavier Vazquez, Admor. Gral. de Rentas. Dn. Antonio Mendez Admor. pral. de Correos, dn. Jose Olabarrieta Contador de la Caja de consolidación de Vales Rs. y dn. Joaqn. Veladiez Admor. Tesorero de la misma todos caballeros conbidados los quales tomaron el asiento de Huéspedes y el Señor Alferez mayor el que le toca y el Señor dn. Juan Antonio clavero Pbro. Capellan de la Ciudad se puso las vestiduras sacerdotales y capa pluvial y estando en el oratorio qe. estava ricamente adornado se coloco el Rl. Estandarte y puestos en pie los concurrentes le vendijo según el rito de la Santa Yglesia y le entrego al Señor Yntendente Correxor. quien con el se coloco en su lugar retirandose el Capellan y permaneciendo todos en pie el mismo Señor Yntendente correxor. con el estandarte en la mano dijo al Señor Alferez mayor Sr. dn. Franco. Xavier Morales entrega V.S. este pendon para que en representación de esta Ylte. Ciudad y su Provincia proclame por Nro. Rey y Señor natural á Nro. Augusto Monarca el Sor. dn. Fernando Septimo que dios prospere y nos traiga con felicidad esperando del celo de V.S. desempeñara este acto con la mayor lealtad que devemos profesar a S.M., y reciviendole el Sor. Alferez mayor respondio que lo executaria con el mayor gozo y satisfacción y amor que debe a N. amado y perseguido Monarca y ambos Señores pidieron a nos los Essnos. se les diese por testimonio. En consecuencia de los qual formada la Ciudad con sus quatro porteros vestidos de ropa talar de damasco carmesí galoneado de oro con sus mazas y escudos de plata de las armas de la Ciudad llevando incorporados a los Cavs. Combidados vajo a la Plaza y tomando cada uno su cavº que ricamente enjaezados tenian prontos los respectivos Lacayos montaron en ellos y tomaron la carrera en esta forma. Precedia una musica Militar con clarines y tumbales seguiase una compañía de Cien hombres armados y bestidos con el uniforme del Regimiento que se esta formando en esta Ciudad con sus respectivos oficiales llevando en medio la vandera que se estreno aquel dia después iban el tene. Alguacil mayor y los quatro ordinarios del juzgado los quatro Porteros de Ayto. con los dos Reys. de armas con las cotas puestas, los cavs. Combidados los Essnos. de ausencias el Mayordomo de props. y yo el Essno. Propietario y sucesivamente los Cavs. Capitulares por su antigüedad cerrando el cuerpo de la comitiva el Sor. Alferez mayor y a su derecha el Sor. Yntendente Correxor. y a la izquierda el Sor. Dn. Josef de Caceres que hacia de Decano y a la retaguardia iba otra compañía de Granaderos Provinciales de Andalucia que a la sazon se hallavan en esta Ciudad. Con este aparato siguió la comitiva con el mejor orden por la calle mayor hasta la Plazuela de la Casa Palacio del Exmo. Señor Duque del Ynfantado en donde estava formado un tablado cubierto de ricas alfombras con dos espaciosas escaleras y habiendose distribuido la comitiva en la mejor disposición en el ambito de la plazuela suvieron al tablado por su orden primero los Reyes de armas luego los porteros después nos los Escribanos y últimamente a un mismo tiempo los SS. Corregidores Alferez mayor y Decano y haviendo ocupado los quatro angulos del tablado los quatro Porteros en los primeros los de las mazas, el centro le ocupo el Señor Alferez mayor y a sus lados los SS. Correxor. y decano algo posteriores nos los Escribanos y en el frontis los Reyes de armas uno de los quales prorrumpio diciendo tres vezes silencio, silencio, silencio, a que siguió el otro repitiendo oid, oid, oid, cuyas expresiones llamaron la atención, del numeroso concurso que todo quedo en un profundo silencio y el Señor Alferez mayor con la misma gravedad y pausa en altas e inteligibles vozes dijo castilla, castilla, castilla, por S.M. el Señor Dn. Fernando Septimo (que dios gue. muchos años) y tremolo el estandarte: a el mismo tiempo los Reyes de armas arrojaron a el pueblo varios puñados de diferentes monedas de Plata; la tropa hizo descargas de fusileria y de artilleria de quatro cañones estraidos de la armeria de S.E. y colocados en el atrio de la trinidad mirando a la Plazuela de la fabrica y al mismo tiempo el numeroso concurso prorrumpio en vivas vittores y aclamaciones extraordinarias por el grande amor que tienen a su Rey y Señor después de haver bajado del tablado y tomado sus cavallos continuo la comitiva con el mismo orden por el arco del Palacio a la Plazuela de Santa Clara por donde siguió a la de Sta. Maria en la qual havia otro magnifico tablado a donde subieron los mismos que en el primero y reiteraron el acto lo mismo que en el con lo qe. siguió la comitiva por la calle del colegio de carmelitas a la puerta de Bejanque carrera de Sn. Franco. Plazuela de Sto. Domingo Puerta del mercado Plazuela de Sn. Nicolas hasta llegar a la Plaza del Ayuntamto. en la que havia otro tablado en el que se repitio el acto de Proclamación. como en el primero y segundo con mismas circunstancias victores vivas y aplausos con lo qual siguio la comitiva a las casas de Ayto. y en su balcon a un lado del dosel donde estava el retrato de S.M. colocó el Señor Alferez mayor el Rl. Estandarte y al otro la vandera quedando con la guardia competente que permanecio aquella noche y los dos dias siguientes; después entraron todos en la Sala Capitular y se mando poner autentico este acto y que se diese por nos los Essnos. testimonio a los SS. Corexor. y Alferez mayor con lo qual se concluyo omitiendo acompañar al Señor alferez mayor a su Casa asi como no se hizo pa. venir al Ayto.; y tambien se omitio el refresco que en semejantes casos ha dado el Señor Alferez mayor porque haviendo variado a hora las circunstancias y teniendo presente la Ciudad la urgente necesidad de acudir al armamto. de gente para la defensa de S.M. de la Religión y patria tiene acordado que su importe se invierta en este objeto. La noche del referido diez y siete y las dos siguientes hubo iluminación gral. en todas las casas a qual mas podia esmerarse pero principalmte. La fachada del Ayto. y toda la Plaza el Palacio del Exmo. Señor Duque del Ynfantado las dos Rs. fabricas la casa del Sor. Dn. Juan Nepomuceno Rosales, la del Señor Alferez mayor, la de Admón.. Gral. la del Señor obispo de la Rochela y otras varias y por haver llovido demasiado las noches del diez y siete y diez y ocho no se pudo verificar la funcion de fuegos artificiales que estava dispuesta pero se executo en la noche del diez y nuebe en las Heras que llaman de Sto. Domingo por la mejor proporcion de la distribución del Pueblo y pa. evitar toda confusion y cualquiera incendio esta funcion se redujo a mucha polbora a mano y quatro arboles uno grande y tres pequeños que en alternativas con la musica militar que estava colocada sor. un gran tablado construido al intento se fueron quemando para mayor diversión de las gentes asi del Pueblo como forasteros que havian venido a verla y finalmte. Al siguiente dia diez y ocho formada la Ciudad en su casa de Ayuntamto. llevando incorporados a los Cavs. Combidados que havian asistido a la Proclamacon. Precedida de la Musica timbales y clarines y de la compañía del regimto. De esta ciudad se dirigio a la Parroquia de Santa Maria (con el objeto de implorar la Divina misericordia a favor de nuestro amado monarca pa. qe. S.M. se digne restituirle con felicidad a su trono el vien de la Monarquia.) y en ella se celebro Misa Solemne con la misma Musica vendijo la Vandera y se canto el Tedeum a que asistio todo el Pueblo con el mayor regocijo y veneracion y concluida la funcion se volvio la Ciudad formada como havia ido a su casa. Y para que siempre conste del amor y lealtad de esta Ylte. Ciudad a su legitimo Rey y Señor y cumplimto. a sus Rs. mandatos los firmamos en Guadalaxª á veinte de Septiembre de mil ochocientos ocho.

Sin embargo las cosas se van estropeando a pasos agigantados. Los actos bélicos por parte de las tropas francesas siguen produciéndose y se reciben nuevas órdenes indicando cómo debe actuarse en cada caso.

Una orden del Consejo de Regencia declara nulos y sin valor alguno, la abdicación de Carlos IV firmada en Francia, los decretos firmados por el llamado Emperador de los franceses y su hermano, así como la Constitución de Bayona del 17 de julio.

Otros actos que, quizá hoy consideraríamos estúpidos, se siguen dando con notable frecuencia: uno de ellos, el señalamiento de las funciones eclesiásticas que han de hacerse como acto de desagravio por las profanaciones cometidas por la soldadesca amiga (en realidad, enemiga).

Es entonces cuando el Consejo de Castilla da a conocer la instalación de la Junta Central Suprema de Gobierno de España y las Indias, como depositaria de la autoridad del soberano y cuyo Presidente no es otro que el todopoderoso Conde de Floridablanca.

Por desgracia, en el Archivo Histórico Municipal de Guadalajara faltan los libros correspondientes a los años 1809, 1810 y 1811, que comienzan nuevamente en 1812 con el libro titulado: Libro de Acuerdos del Ylustre Ayuntamiento de esta Ciudad de Guadalajaxara, desde 20 de Agosto de este año de 1812 en que principio nuestro Govno. Español por haverla evaquado los franceses, hasta pincipios de Diciembre del mismo año en que volvieron a ella. (total, poco menos de cinco meses).

Sin embargo, sí conservamos numerosos datos de las diversas actuaciones que se vienen desarrollando en la geografía provincial. Y para ello, nada mejor que seguir el libro titulado MANIFIESTO / DEL INTENDENTE Y CORREGIDOR / DE LA PROVINCIA / DE GUALAXARA / DON JOSE LOPEZ JUANA / PINILLA / EN LA IMPRENTA / DE DICHA PROVINCIA /1812, ya que se trata de un texto, propiamente dicho, de 35 páginas, un apéndice de XII, y unos ESTADOS que manifiestan las suministraciones que en efectos y dinero ha hecho dicha Provincia por mano y de orden de su Intendente Don José López Juana Pinilla á las Juntas Provinciales, Gefes de los Exércitos, Comisiones, y demás Autoridades y personas que con distinción se expresarán desde 1.º de Mayo de 1808 hasta fin de Julio de 1811, pero que, en realidad, es una defensa propia acerca de los ataques que le hizo el afrancesado don Nicolás Uríz.

1812

Portada del libro de actas de sesiones del Ayuntamiento de Guadalajara de 1812 (Archivo Municipal de Guadalajara).
Petición del Ayuntamiento de Guadalajara al general francés [Palombini]: ruina y despoblación de la ciudad a causa de la guerra. 1812-12-23. (Archivo Municipal de Guadalajara).

Con la estancia de las tropas en la ciudad de Guadalajara, los principales cargos de la administración estaban en manos de los partidarios «afrancesados», pero una vez que llega en momento de su retirada, los patriotas españoles deciden desalojarlos de sus puestos y proceder al nombramiento de nuevos cargos.

Con el nombramiento de don Fernando Maínez Herreros, Licenciado y Abogado de los Reales Consejos en Sigüenza, como Corregidor interino de Guadalajara y durante el tiempo que tarde el Supremo Gobierno en designar al propietario, las comunicaciones las realiza en esta fecha la Junta Superior de Guadalajara que, a la sazón, se encontraba en Anguita.

El día 20 de agosto de 1812 se celebra una sesión del Ayuntamiento mediante la que se reintegra a sus destinos a los concejales (capitulares) que lo eran antes de la entrada de los franceses. Se trata de un interesante documento a través del que conocemos los nombres de quienes componían aquella Corporación Municipal.

También se habilita en su cargo anterior a los escribanos, al Contador de la Ciudad, al Alguacil Mayor, a los Porteros, al Alcalde, a los Alguaciles, al escribiente de las oficinas de Boletas y demás de cuenta y razón, y se suspende en su empleo a los guardas de montes. Igualmente se nombran delegados del Ayuntamiento que vayan a recibir a los miembros de la Junta Superior de Guadalajara que, según comunicó en escrito anterior, volvería a ocupar sus oficinas en la capital.

También se señalan dos días para la celebración de otras tantas misas: una en desagravio por los ultrajes hechos por las tropas enemigas contra el Señor, y otra, en agradecimiento por el triunfo contra dichas tropas. Se manda que se ilumine la ciudad durante tres noches y se comisiona a don Antonio Pablo de Udaeta para que se entere del estado de cuentas del batallón de Voluntarios de Guadalajara y, también, como Comisario del Hospital, pudiese remover cuanta gente estimase conveniente para su mejor servicio.

Parece ser que, aprovechando la salida de los franceses, las acciones españolas se suceden con una velocidad vertiginosa y es, precisamente, el momento que se utiliza para la distribución de la nueva Constitución entre las distintas parroquias de Guadalajara, a fin de que sea jurada por sus feligreses. Y es nuevamente la Junta Superior de Guadalajara la que con fecha 21 de agosto de 1812 procede a enviar «tantos ejemplares autorizados de la Constitución de la Monarquía Española cuantas son las parroquias de esta Ciudad», advirtiendo que «deben debolverse a esta Superioridad los citados ejemplares luego que se verifique lo mandado.»

Al día siguiente, el 22 de agosto, se jura la Constitución por los miembros del Ayuntamiento y el 23, a las siete y media de la tarde, y desde el balcón de las Casas Consistoriales -donde se había instalado el retrato del rey Fernando VII- se da notoriedad pública a la Constitución recién jurada, y se propone el día siguiente para señalar a los sacerdotes encargados de cada parroquia para el juramento de los feligreses ante la presencia de un capitular.

Podemos ver a través de este documento que por entonces el número de parroquias era de nueve: Santiago, Santa María, San Esteban, Santo Tomás, San Ginés, San Miguel, San Nicolás, San Gil y San Andrés.

Finaliza el acuerdo precedente con la señalación de que se haga una novillada para general y público regocijo, y un refresco al que se habrá de invitar a los señores de la Junta Superior de Guadalajara, al Ilustre Cabildo Eclesiástico, Jefes Militares y personas de costumbre.

Pocos días después de la promulgación de la Constitución se reúne nuevamente el Ayuntamiento Pleno para dar a conocer un escrito de don Francisco Javier del Castillo, Comandante de Armas de Guadalajara, en el que expone la necesidad de que la Ciudad sea desalojada por las tropas del Brigadier Juan Martín “El Empecinado”, para acudir a Cuenca, donde eran necesarias, quedando, por tanto, sin guarnecer los Almacenes, Cárcel y otros puntos de importancia estratégica, por lo que serían necesarios cincuenta hombres honrados para ese preciso día y ciento cincuenta para el siguiente, que se relacionan debidamente.

Otro documento más de interés es el que alude al traslado de la Junta Superior de Guadalajara a la capital tras su evacuación por las tropas francesas. Ya hemos dicho que la orden, fechada en Sigüenza y 17 de agosto de 1812, no llegó hasta el 20, debiendo estar preparados los alojamientos de dicha Junta Superior y las oficinas de la Real Hacienda. Mediante este escrito podemos saber que por entonces, la Junta estaba compuesta por don Lucas García Gutiérrez, Vicepresidente; y por los vocales don Vicente García Galiano; don Romualdo García Urraca; don Ramón Mariano Martínez; don Bernardo Armañueco; don Joaquín María Beladiéz; don Damián Alcocer, y don Hermenegildo Mayor, actuando como Secretario don Matías Sauca. Así mismo sabemos que había cuatro oficiales dependientes de la Secretaría y para las oficinas de la Real Hacienda, Contador, Administrador, Tesorero y dependientes de las mismas, y la tropa compuesta por el Capitán Comandante y su familia y una calle para alojar a ochenta hombres de infantería y treinta y seis de caballería.

El 10 de septiembre se lee un oficio de la Junta Central sobre los individuos que han de componer el nuevo Ayuntamiento: ocho Regidores, dos Diputados del Común y un Procurador Síndico General y Personero, para lo cual se convocará a los vecinos por parroquias para que acudan a las Casas Consistoriales desde las ocho de la mañana del domingo inmediato para que sean nombrados los electores que posteriormente elijan a su vez a los ediles y demás miembros del Ayuntamiento.

Los nueve electores resultaron ser: don Inocente Estúñiga, don José Mejías, don Pascual de la Brena, don Diego García Menor, don Juan de Dios Oñate, don Ramón Antonio Moreno, don Juan Antonio Estúñiga, don Nicolas de Hita y Pedro Ranz.

El 13 de septiembre, a las cinco de la tarde y en la Sala Consistorial se reúnen los electores ante los interinos para elegir los cargos y empleos del nuevo Ayuntamiento. Salieron votados los siguientes: como Alcaldes Ordinarios, don Santiago Hidalgo y don Mateo Tabernero; Regidores, don Eusebio Sanz López, don Francisco García, José Calderón, José Carlero, Antonio de la Rica, Manuel Chavarri, Manuel Bendicho y Joaquín Lanza; Procuradores, José Peliblanco y Andrés de la Fuente. Elegidos por ocho de los nueve electores, en franca mayoría en contra de los votos emitidos por el elector restante, don Diego García Menor.

El día 22 se procede nuevamente a la elección de cuatro regidores.

Finaliza nuestra serie documental con la lectura que hace el Ayuntamiento de un oficio de la Junta Superior de Guadalajara en el que expresa haber tenido noticia de que a la Jura de la Constitución y posteriores elecciones parroquiales realizadas por órdenes suyas han sido pocas las personas asistentes, por lo que solicita saber el número de personas asistentes y sus nombres, lo que se comunica a los párrocos y sus secretarios para que informen y así el Ayuntamiento poder informar a su vez a la Junta Superior.

Creación de la Diputación Provincial de Guadalajara con Molina

Pero, a pesar de hablarles hoy acerca de los sucesos de la guerra de la Independencia en la ciudad de Guadalajara, no me gustaría terminar mi intervención, si ustedes me lo permiten, sin dejar constancia de algo tan importante como fue la instalación de esta primera Diputación Provincial de «Guadalajara con Molina», que tuvo lugar en Anguita, el día 25 de abril de 1813, y que no fue más que uno de los resultados de aquella Constitución que fue «La Pepa», llamada así por haber sido votada el día de San José del año 1812.

Como consecuencia de las Cortes de Cádiz se intentó la creación de treinta y dos provincias, según recoge Floridablanca, que serían aumentadas en cuatro más en 1813, siendo Guadalajara con Molina una de ellas, para lo cual el 25 de abril de dicho año se constituyó la primera Diputación en Anguita, que fue formada por los representantes de los distintos territorios geográficos elegidos en la misma, bajo la presidencia de un Jefe Político, funcionario equivalente por entonces a los actuales Subdelegados del Gobierno, siendo el primero D. Guillermo de Vargas y Ximénez de Cisneros.

La documentación de que disponemos se conserva en los fondos de la Biblioteca de Investigadores de Guadalajara, de la Diputación Provincial:

Anguita 25 de Abril de 1813.

Dado que la superioridad había ordenado que la Diputación (de esta Provincia) se estableciese cuanto antes, puesto que la invasión de las fuerzas invasoras la había retrasado, se reunieron en la villa de Anguita, con tal fin, el Presidente, D. Guillermo de Vargas Ximénez de Cisneros, Jefe Superior Político en Comisión de la provincia de Guadalajara (y por tanto Presidente de la Diputación), el Secretario, D. Diego Mangirón, Escribano de Cámara habilitado del extinguido Supremo Consejo de la Guerra. Secretario del Señor Jefe Supremo Político de la Provincia de Guadalajara y de la Junta Preparatoria de la misma, y los Electores -que ya habían acudido el día anterior-, D. Pedro Serrano, D. Lucas Escacha, D. Manuel Martínez, D. Baltasar Carrillo Lozano y Manrique, D. Pedro José de Ybarrola, D. Ventura de Zubiaur, D. Diego López, D. León Araúz López, D. José González Calderón, D. Manuel Sabroso y Huerta y D. Juan López Pelegrín, con arreglo a lo dispuesto en el Artículo 326 de la Constitución de la Monarquía, así como para la de los Diputados suplentes, prevenidos en el mismo Artículo.

Una vez reunidos se les volvió a leer el Artículo 49, procediendo a la elección, según el procedimiento que establece el Artículo 88, y examinados los correspondientes votos por el Presidente, los Escrutadores y el Secretario, resultó elegido con diez votos D. Joaquín Montesoro, vecino de Molina y Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, mientras que el Sr. Hernández de Vargas solamente recibió uno, por lo que se publicó electo como primer diputado el Sr. Montesoro.

Y así, sucesivamente se fue procediendo a la elección de todos y cada uno de los restantes Diputados, de modo que en la segunda votación resultó elegido D. Félix Herreros, cura párroco de Iriépal, que obtuvo nueve votos, mientras que el Sr. Hernández Vargas y el Sr. Pelegrín lograban uno cada uno, por lo que fue elegido el expresado D. Félix Herreros.

En la tercera votación obtuvo la totalidad de los votos emitidos Don José López Santa María, Canónigo de Sigüenza, que fue publicado tercer Diputado.

Del mismo modo, en la cuarta votación fue elegido por unanimidad Don Francisco Hernández Vargas.

En la quinta votación salió elegido Diputado, con diez votos, D. Baltasar Carrillo, logrando uno el vecino de Alcolea D. Fernando García.

Más complicada fue la sexta votación, en la que el número de votos fue más repartido, de forma que D. Ventura Zubiaur logró nueve, uno D. Manuel Martínez y otro D. Julio de Vargas y Baca, por lo que se eligió al primero de ellos.

Y, finalmente, en la séptima votación, el antes citado vecino de Alcolea, D. Fernando García obtuvo diez votos y uno D. Pedro Serrano, por lo que se proclamó Diputado al de Alcolea.

Y con ello concluyó la lección de los Diputados Provinciales y se dio paso a la de los suplentes, en cuya primera votación, D. Patricio Sanz Pinilla, de Alustante, sacó nueve votos, uno el Sr. Pelegrín y otro el Sr. Serrano, por lo que fue elegido como primer suplente el mencionado D. Patricio Sanz.

En el segundo escrutinio resultó elegido con D. Pedro José de Ybarrola, que recibió nueve votos, superando así a D. José Barbero y al Sr. Sabroso, que lograron uno cada uno.

Y, finalmente, en la tercera votación, fue elegido como tercer Suplente el elector propuesto por el Partido de Jadraque, D. Manuel Sabroso.

De modo que la primera Diputación Provincial quedó constituida por los siguientes Diputados:

  • Presidente: D. Guillermo de Vargas Ximénez de Cisneros.
  • Secretario (interino): D. Juan José López Merlo.
  • Intendente: D. José López Juana Pinilla.
  • Diputados: D. Baltasar Carrillo Lozano y Manrique, D. Fernando García del Olmo, D. Francisco Hernández de Vargas, D. Félix Herreros, D. José López Santa María, D. Joaquín Montesoro, D. Ventura de Zubiaur.
  • Suplentes: D. Manuel Sabroso y Huerta, D. Patricio Sanz Pinilla, D. Pedro José de Ybarrola.

Retirada de los franceses

Y si esta votación tuvo lugar en Anguita y el 25 de abril de 1813 no conviene olvidar que los franceses abandonaron definitivamente Guadalajara poco más de un mes más tarde, el 31 de marzo, no sin antes haber prendido fuego a casi ciento cincuenta casas del cogollo central de Guadalajara como consecuencia de las vergüenzas sufridas por el enemigo gracias a las acciones llevadas a cabo por «El Empecinado», cuyas guerrillas se hicieron fuertes en la sierra del Ducado a pesar de las escasas ayudas prestadas por las Juntas de Armamento y Defensa locales, de modo que hicieron imposible la vida del francés que se vio obligado a enviar al general Hugo para contener los frecuentes ataques del teniente coronel don Vicente Sardina, apoyadas por el propio Juan Martín y don Nicolás de Isidro al mando del regimiento de Tiradores de Sigüenza, que hicieron rendir armas al general Preux.

De todas formas no terminaría todo aquí, de manera que el también general Soul llegó a Guadalajara, desde Andalucía, en marzo de 1813 con el fin de facilitar la salida de las tropas francesas por el camino de Aragón, saqueando, como hemos visto, la población, hasta su salida definitiva el día 31.

Enlaces

Bibliografía

  • GARCIA BALLESTEROS, Aurora. "La guerra de la Independencia, y sus consecuencias para el desarrollo de la ciudad de Guadalajara". Wad-al-Hayara, 1975, n. 2, p. 27-38.
  • LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón. "Don José López Juana Pinilla : su obra y actuación durante la Guerra de la Independencia". Wad-al-Hayara, 1984, n. 11, p. 133-149.
  • -- Guadalajara durante la Guerra de la Independencia (1808-1812) : notas documentales / selección, transcripción, estudio previo, notas e índices a cargo de José Ramón López de los Mozos. Guadalajara : Patronato Municipal de Cultura, 1991.