Gregorio García Tabernero

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Juan Pablo Calero Delso, bajo licencia CC By-sa petit.png

Diputado suplente por Guadalajara, 1822. Procurador electo por Guadalajara, 1834. Diputado por Guadalajara, 1836. Senador electo por Guadalajara, 1841.

Gregorio García Tabernero nació en Guadalajara el 4 de septiembre de 1780 y falleció en la misma ciudad el 3 de noviembre de 1865. A los cuatro días de nacer, fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Nicolás, siendo apadrinado por su tío Gregorio García, veedor de la Real Fábrica de Paños de Guadalajara.

Familia

Firma de Gregorio García Tabernero en las actas de sesiones del Ayuntamiento de Guadalajara de 1820 (Archivo Municipal de Guadalajara).

Era hijo de Diego García y de María Tabernero. Tuvo dos hermanos: María, que murió en 1838, y Tomás, fallecido en 1848, que contrajo matrimonio con Eugenia Estúñiga. Su padre se había casado en primeras nupcias con Teresa Benito, con la que tuvo otros dos hijos: Diego e Ignacia García Benito.

Su padre, Diego García, era el alarife de la ciudad de Guadalajara y Maestro Mayor de obras de su Real Fábrica de Paños. Las manufacturas reales habían salvado a la capital alcarreña de la decadencia desde que abrieron sus puertas en 1719; en las últimas décadas del siglo XVIII aún daban empleo a miles de trabajadores y a muchas más hilanderas de Guadalajara y de las comarcas vecinas que abastecían sus telares. El alza de precios de los productos de primera necesidad, lo escaso de los salarios y las dificultades para que la fábrica diese beneficios provocaron constantes conflictos entre las autoridades y los trabajadores, que fueron especialmente graves en 1785, 1789, 1794 y 1797; la Real Fábrica de Paños de Guadalajara se convirtió así en un foco de inquietud social y en un crisol de las nuevas ideas políticas que estaban en la base del liberalismo decimonónico.

Los principales empleados de la Fábrica, como los hermanos Gregorio y Diego García que eran, respectivamente, veedor y maestro de obras, se convirtieron en líderes naturales de muchos vecinos de Guadalajara, desplazando al antiguo patriciado urbano o compartiendo el poder con él. Así Diego García fue Síndico Personero en 1773 y Diputado del Común en 1769, 1770, 1775 y 1776 y durante la Guerra de la Independencia fue el primer corregidor cuando Guadalajara estaba bajo el control de José I Bonaparte, entre 1809 y 1813, cediendo el puesto a su consuegro, Mateo Tabernero, cuando la ciudad pasaba a estar ocupada por las tropas españolas.

Su madre, María Tabernero, era hija de Mateo Tabernero, que era el alarife de la Casa Ducal del Infantado en Guadalajara y representante, en alguna medida, de la familia Mendoza que tradicionalmente había dominado la ciudad, pero que ya no ejercía directamente el poder porque residía permanentemente en la Corte. En 1812 Mateo Tabernero fue el primer alcalde constitucional de Guadalajara y su sobrino Eulogio Tabernero fue propuesto por Diego García para regidor en ese consistorio, pero éste quedó en minoría y aquél no resultó finalmente elegido.

No cabe duda de que Mateo Tabernero ocupó los primeros cargos concejiles por su relación con el Duque del Infantado, que en el primer tercio del siglo XIX aún ejercía una influencia notable sobre la ciudad, del mismo modo que Diego García se valía de su empleo en la Real Fábrica, pero no puede negarse la habilidad de ambos para ir ganándose un espacio político propio en medio de las turbulencias de aquellos años.

Así pues, Gregorio García Tabernero era el heredero natural de dos familias que habían sabido convertir una influencia social basada en las realidades del Antiguo Régimen, la Casa Ducal del Infantado y las manufacturas de iniciativa real, en un poder político autónomo, nacido del vacío de poder y de las perturbaciones institucionales provocadas por la Guerra de la Independencia. Un poder que tenía una indudable base económica y que se identificaba necesariamente con el liberalismo más avanzado.

Gregorio García Tabernero se casó con Andrea Martínez Gutiérrez, nacida en la localidad de Alija de los Melones, hoy denominada Alija del Infantado, en la provincia de León, y que falleció en Guadalajara en el mes de mayo de 1850. Era hija de Antonio Martínez y Antonia Gutiérrez. La estrecha vinculación de Mateo Tabernero con la Casa Ducal del Infantado se puso claramente de manifiesto con el matrimonio de su yerno con una mujer nacida en otro de los dominios de los Duques del Infantado. Es necesario reseñar que el Castillo-Palacio que la Casa del Infantado tenía en Alija fue incendiado el 29 de diciembre de 1808 por las tropas inglesas del general Sir John Moore en su retirada hasta La Coruña perseguidas por las columnas que encabezaba Napoleón Bonaparte. Al terminar la Guerra de la Independencia, se reconstruyó la fortaleza y, muy probablemente, el Duque del Infantado contó con la colaboración del alcarreño Mateo Tabernero para esa restauración.

Gregorio García Tabernero y Andrea Martínez Gutiérrez tuvieron siete hijos: Joaquina (1810-1891), Manuel (1811-1844), Diego (1813-1898), Soledad, Micaela, Gregorio (1824-1894) y Clementina (1828-1891). Si el matrimonio de sus padres había permitido la unión de dos de las familias que habían dominado la política municipal alcarreña a partir de la Guerra de la Independencia, y su hermano Tomás García se casaba con una joven apellidada Estúñiga, una familia que formaba parte de la nobleza local, los enlaces de sus hijos permitieron a Gregorio García Tabernero extender su influencia política, que se cimentó en una red de relaciones personales reforzada por enlaces matrimoniales que no podemos saber si fueron interesados pero que fueron, sin duda, tan convenientes como interesantes.

Joaquina García Martínez se casó con Félix de Hita Guzmán (1794-1885), vástago de dos familias del patriciado urbano que habían ocupado cargos concejiles en Guadalajara durante todo el siglo XVIII, y Diego García Martínez tomó por esposa a Casilda Gamboa González (1818-1888), que pertenecía a un linaje, los Gamboa, que contaban con su propia capilla funeraria en la catedral de Sigüenza, localidad donde residían habitualmente.

Se forjó así una élite endogámica formada por un puñado de familias que pertenecían al patriciado urbano o a la burguesía profesional o mercantil de la nueva provincia de Guadalajara, que habían disfrutado de cargos concejiles en el Antiguo Régimen o, en el caso de los que no eran nobles, desde las reformas municipales de Carlos III, y que habían irrumpido con fuerza en la nomenclatura política desde 1808, por lo que estaban identificadas con el liberalismo más progresista; los García, los Tabernero, los Estúñiga, los Hita y los Guzmán en La Alcarria, los Gamboa de Sigüenza o los Montesoro del Señorío de Molina de Aragón habían emparentado con los hermanos, los hijos o los nietos de Gregorio García Tabernero. Y con lazos familiares más lejanos, también estaban unidos a los Romo o los Udaeta.

Gracias a la laboriosa formación de esta élite, su primogénito, Diego García Martínez, que heredó la influencia social y el liderazgo político de su padre, ocupó un escaño en el Congreso en 1854, 1863 y 1869 y fue senador en 1871, 1872 y 1881 y senador vitalicio desde 1886. Su otro hijo, Gregorio García Martínez, fue elegido alcalde de Guadalajara en 1861, 1868 y 1882 y presidente de la Diputación Provincial en 1854 y 1886.

Carrera política

La carrera política de Gregorio García Tabernero dio comienzo durante el Trienio Liberal. Fue alcalde constitucional de Guadalajara en dos períodos cruciales: entre el 16 de marzo de 1820, cuando con el triunfo del pronunciamiento de Rafael del Riego se restituyó la Constitución de 1812, y el 1 de enero de 1821, y desde el 1 de enero de 1823 hasta el 18 de mayo de 1823, cuando llegó a Guadalajara el general Jorge Bessieres y los ejércitos absolutistas. Entre ambos períodos, fueron alcaldes de la capital alcarreña Juan Antonio de Estúñiga, que ocho años antes ya había alternado el puesto con su padre, Diego García, y Antonio Pablo de Udaeta.

No fue menor su presencia en la vida social; en esos años fue subteniente de Caballería de la Milicia Nacional. Y también le encontramos como socio activo del Ateneo, la primera sociedad cultural de la Guadalajara decimonónica, una institución animada por la burguesía y basada en los principios de la Ilustración, que nació para animar el conocimiento científico y su aplicación práctica para la mejora de la sociedad provincial.

La restauración absolutista de 1823 frustró esta iniciativa y toda la labor legislativa del Trienio. Gregorio García Tabernero pudo salvar su vida, a pesar de la represión desencadenada por la reacción absolutista, pero sufrió persecuciones y molestias durante toda la Década Ominosa (1823-1833), unos años que él mismo no dudo en calificar de aciagos.

Muerto Fernando VII, el regreso de los liberales a la escena política española devolvió a Gregorio García Tabernero un protagonismo desde entonces incontestado. En 1833 ya ocupaba un puesto en el ayuntamiento de la ciudad, en octubre de ese mismo año pertenecía a la Junta Local de Sanidad de Guadalajara y en el año 1835 era Secretario de la Comisión de Instrucción Primaria de la Provincia. También fue miembro de la Junta de Armamento y Defensa y diputado provincial por el partido judicial de la capital alcarreña. Firmemente identificado con el liberalismo, formó parte de la comisión ciudadana designada con el objetivo de recaudar donativos para proveer de fondos a la lucha contra los carlistas.

También fue el promotor y primer presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País, creada en Guadalajara el 27 de abril de 1834 por iniciativa del nuevo gobierno liberal. Nacía para contribuir con sus conocimientos y experiencias al desarrollo de la agricultura, la industria y el comercio de Guadalajara, según declaraban sus promotores. Esta Sociedad celebró su primera sesión el 3 de mayo de ese mismo año bajo la dirección de Gregorio García Tabernero, que pronunció un discurso que resumía el ideario liberal e ilustrado que sostenía la élite progresista que se estaba conformando en la provincia. En dicha sesión se decidió que la Sociedad de Guadalajara se regiría por los Estatutos de la establecida en la capital del reino y se eligió una Junta Directiva formada por Gregorio García Tabernero, Ambrosio Lillo, Manuel José de Aguilera, José Noreña y Casimiro Chávarri.

En diciembre de 1839 fue elegido alcalde primero para el año 1840, pero no pudo cumplir su mandato pues la Diputación Provincial, presidida por Patricio de la Escosura, declaró nula su elección y la de José Domingo de Udaeta Ferro, siendo nombrados e su lugar Gabino García Plaza y Pedro Villapecellín; tampoco ellos pudieron completar su mandato ya que, antes de que acabase ese año, una revolución progresista puso brusco final a los gobiernos moderados y a la regencia de María Cristina de Borbón. En Guadalajara, Gregorio García Tabernero estaba a la cabeza de la Junta Revolucionaria que devolvió el poder a los progresistas. En esta etapa fue diputado provincial y dio paso a su hijo Diego García Martínez, que empezó entonces su carrera política haciéndose cargo en 1841 de la alcaldía de la capital alcarreña.

En 1843 Gregorio García Tabernero ya se había convertido en el principal líder del liberalismo progresista alcarreño como demostró formando parte de la Junta Provisional de Gobierno que precipitó la caída de Baldomero Espartero. En 1844 le encontramos formando parte de la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos, que era la encargada de inventariar el patrimonio eclesiástico desamortizado que, por su importancia, debía de ser preservado. No deja de ser significativo que uno de los mayores compradores de bienes desamortizados fuese, al mismo tiempo, uno de los responsables de dictaminar su valor artístico; un ejemplo más de la mezcla de intereses públicos y privados que caracterizó a la Década Moderada.

Cuando los progresistas volvieron al poder, tras la Revolución de 1854, Gregorio García Tabernero había abandonado la primera fila de la política provincial; importunado por su lealtad al liberalismo progresista y marginado de las instituciones por los gabinetes moderados, se refugió en sus intereses particulares. Fueron sus hijos quienes tomaron el relevo de la larga trayectoria política de su padre.

Profesión y negocios

Profesionalmente, Gregorio García Tabernero era abogado y procurador de los Tribunales Nacionales, con un prestigioso bufete abierto en Guadalajara. Pero, sobre todo era un rico propietario agrícola con viñedos y bodega en Guadalajara y dueño de varios inmuebles en la misma ciudad.

Fue un excelente hombre de negocios, que supo aprovechar las oportunidades que se le ofrecían. Si en el año 1798 se le estimaban a su padre unas rentas anuales de sólo 2.684 reales, en 1834 disponía de rentas anuales que en poco superaban los 11.000 reales, habiendo conseguido multiplicar el patrimonio familiar a pesar de la crisis económica que la ciudad de Guadalajara había sufrido con la Guerra de la Independencia y el consiguiente cierre de su Real Fábrica de Paños.

Pero diez años más tarde, en 1844, Gregorio García Tabernero era el segundo contribuyente de la capital alcarreña por la cuota de bienes inmuebles y subsidio industrial y de comercio, sólo superado por el Conde de Osuna y Duque del Infantado, lo que demuestra que la Desamortización puesta en marcha a partir de 1836 le permitió enriquecerse extraordinariamente. Sabemos por su testamento que durante esos primeros años no dudó en endeudarse y pedir préstamos para pujar por los bienes desamortizados, con la seguridad de que obtendría grandes beneficios con la adquisición de esos bienes de manos muertas puestos a la venta por el nuevo Estado liberal. Durante el proceso desamortizador desarrollado a partir del año 1836 realizó un desembolso total de 285.321 reales, que se vio incrementado por las adquisiciones de sus hijos. Diego y Gregorio, y de otros miembros de su familia.

Por su testamento, sabemos que hacia 1850 sus bienes sumaban más de 1.300.000 reales y que sus fincas rústicas y urbanas se extendían por buena parte de la provincia, muy especialmente en la ciudad de Guadalajara y en los pueblo limítrofes (Horche, Cabanillas del Campo, Alovera, Ajalvir, etc.).

Elección y actividad parlamentaria

Fue elegido Diputado a Cortes por Guadalajara en tres ocasiones, aunque casi siempre vio frustrado su interés por sentarse en la cámara legislativa. El 3 de diciembre de 1821 se celebró en la Sala Capitular de la Casa Consistorial de Guadalajara una reunión de electores, presidida por el Jefe Político Joaquín Montesoro Moreno, para la designación de los dos diputados que enviaría al Congreso la circunscripción de Guadalajara y en la que fue elegido Diputado Suplente; sin embargo nunca fue requerido su concurso para sustituir a ninguno de los dos Diputados de la provincia, por lo que no tomó posesión de su escaño.

Muerto Fernando VII, volvió a ser designado Diputado a Cortes por el distrito de Guadalajara. El 30 de junio de 1834 se reunieron en la Casa Consistorial de Guadalajara los electores de la provincia, votando a Gregorio García Tabernero y a Baltasar Carrillo Manrique, marqués de Espinardo, como sus representantes en el Estamento de Procuradores; sin embargo lo escaso de las rentas de Gregorio García Tabernero, casi mil reales menos de los 12.000 que por aquel entonces eran preceptivos, impidió de nuevo su toma de posesión. Aunque escribió una carta al Estamento de Procuradores poniendo de manifiesto sus cuantiosos recursos económicos, que sólo temporal y circunstancialmente eran inferiores a los requeridos, y su constante fidelidad al liberalismo a pesar de los perjuicios que le había ocasionado, la Cámara no aceptó sus alegaciones y, finalmente, fue sustituido por Lorenzo Romo y Gamboa.

Después de las elecciones a Cortes Constituyentes celebradas el 2 de octubre de 1836, fue nombrado una vez más representante de la provincia, pudiendo finalmente tomar posesión de su escaño en unos comicios que dieron el triunfo a los progresistas. Además de firmar como diputado la Constitución progresista de 1837, desarrolló una actividad parlamentaria muy notable, que también nos permite descubrir sus intereses y preocupaciones. Formó parte de la Comisión para el restablecimiento de los decretos y leyes derogados por la reacción absolutista y por el Estatuto Real, clave del arco de la interpretación progresista de la Constitución de 1812, y de la Comisión de Libertad de Imprenta.

Sus intervenciones en el Congreso de los Diputados fueron en el mismo sentido: sobre el proyecto de Constitución que finalmente se aprobó en 1837, sobre las infracciones a la Constitución antes vigente de 1812, sobre la libertad de imprenta y sobre las diputaciones provinciales. Pero también se mostró muy activo en los asuntos económicos, y habló en los debates sobre los Presupuestos del Estado y las contribuciones, sobre empleos, sueldos y pensiones de los funcionarios públicos y sobre la ley de señoríos.

También participó en la discusión parlamentaria sobre la redención de quintos, un tema que le afectaría personalmente por haber tenido que pagar en 1842 una redención en metálico para librar del Servicio Militar a su hijo Gregorio García Martínez, abonando al mozo que le reemplazó la enorme cantidad de 4.160 reales.

Por último, en 1841 fue elegido senador, pero no llegó a tomar posesión de su escaño en la Cámara Alta por impedimentos legales.

Fuentes de archivo

Archivo del Congreso de los Diputados. Serie documentación Electoral 8, nº 15, y 10, nº 18.

Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. Protocolos 1188 y 1159. Cajaa 1218, 1219, 2912, 2913 y 3004.

Archivo Municipal de Guadalajara. Fondo del Ayuntamiento de Guadalajara: Expedientes de elecciones al Ayuntamiento (varias referencias) y expedientes de elecciones de diputados del común, procuradores síndicos personeros y mayordomos de propios (AMGU 132908).

Referencias bibliográficas

  • Calero Delso, Juan Pablo. "Elitismo y liberalismo: los García de Guadalajara". Actas del VIII Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 2002.
  • Calero Delso, Juan Pablo. Elite y clase : un siglo de Guadalajara (1833-1930). Guadalajara : Diputación Provincial, 2008.
  • Diccionario biográfico de parlamentarios españoles : 1820-1854. Madrid : Cortes Generales, 2012. ISBN: 978-84-7943-429-8.
  • González Enciso, Agustín. Estado e industria en el s. XVIII: la Fábrica de Guadalajara. Madrid : Fundación Universitaria Española, 1980.
  • López Puerta, Luis. La Desamortización eclesiástica de Mendizábal en la provincia de Guadalajara. Guadalajara : Duputación Provincial, 1989.
  • Moral Roncal, Antonio. "La frustrada creación de una élite : los Amigos del País de Guadalajara (1816-1840)". Wad-al-Hayara, n. 27 (2000 ), p. 131-142.
  • Salgado Olmeda, Félix. Elite urbana y gobierno de Guadalajara a mediados del siglo XVIII. Guadalajara : Patronato Municipal de Cultura, 1998.