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Francisco de Torres
| Artículo de Manuel Rubio Fuentes, bajo licencia CC |
Junto con Fray Hernando Pecha y D. Alonso Núñez de Castro, casi coetáneos, Francisco de Torres es uno de los grandes cronistas de Guadalajara en el siglo XVII. Su obra, inédita todavía, es una de las principales fuentes de la historiografía de Guadalajara.
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Datos biográficos
Se ignora tanto el lugar como la fecha de nacimiento de Francisco de Torres, ya que no se ha encontrado su partida de bautismo. Es muy posible que naciera en Guadalajara, puesto que sus abuelos maternos vivían en la ciudad, posiblemente en la colación (parroquia) de San Andrés donde tenían el enterramiento familiar o en la colación de Santiago donde vivían sus padres en los años veinte del siglo XVII.
En cuanto a la fecha de su nacimiento, aunque Layna piensa, sin pruebas ni mucho convencimiento, que puede situarse a fines del siglo XVI [1], es más probable que acaeciera entre 1613 y 1615. En 1630, cuando su abuelo Francisco Pérez renuncia al cargo de regidor del Concejo de Guadalajara a favor de su nieto, este todavía es menor de 18 años y no puede ejercerlo.
Francisco de Torres era hijo de Nuño de Torres, quien debió trasladarse a Guadalajara, posiblemente desde Tendilla o Mondéjar, para casar con Ana Pérez, hija de Francisco Pérez. Nuño moriría joven a finales de 1628. Ana Pérez era hija única de Francisco Pérez, perteneciente a una familia de escribanos de Guadalajara, de la que también formaban parte Diego Pérez (también escribano de Guadalajara y regidor) y Miguel Pérez (escribano afincado en Usanos que emparentaría con los Oñana de Cabanillas, cuyos herederos conseguirían otro regimiento en esta ciudad), tíos de la referida Ana.
Tuvo dos hermanas, María y Catalina (con muchos problemas de salud), que fueron monjas en el convento de Santa Clara de la ciudad.
Casó con Mariana Vázquez con la que tuvo un hijo varón, Miguel (que sería su heredero en el cargo de regidor de la ciudad de Guadalajara, aunque no pudiera ocuparlo hasta 1654 por ser menor de edad), y tres hijas: Magdalena, Ana y Catalina.
Murió en 1649, cuando apenas rondaba los 35 años de edad, dejando escrito en su testamento que fuese enterrado en la capilla "de la Asunción y del Carmen de la parroquial de San Andrés", fundada por Diego González de Guadalajara, secretario que fue del Cardenal González de Mendoza, en la tumba de su abuelo y de sus padres, como sus herederos dejaron escrito en su lápida: "Aquí están sepultados los muy nobles caballeros Nuño de Torres y Dª Ana Pérez su mujer y D. Francisco de Torres Pérez su hijo regidor perpetuo desta ciudad fallesció en 28 de agosto de 1649 años" [2].
Regidor de la ciudad de Guadalajara
El abuelo de Francisco de Torres, Francisco Pérez, era escribano de Guadalajara cuando entró como regidor en su Concejo por renuncia de D. Hernán Ruiz de la Cámara el 8 de agosto de 1593. Consiguió la perpetuidad de su cargo en julio de 1617 (momento en que la escribanía pasa a su yerno, Nuño de Torres [3]), previo pago al rey de 112.500 maravedís, aunque su nieto Francisco afirma que recibió del rey la perpetuidad para el y dos sucesores más en recompensa por haber asistido en representación de la ciudad a la jura de Felipe IV como príncipe. Ocupó el cargo hasta su muerte en 1635 [4].
Sin embargo, ya antes, en 1630, en la ermita de San Cristóbal, después de la muerte de su yerno, renunció el oficio en su nieto Francisco de Torres, aunque, como hemos dicho, tuvo que seguir ejerciéndolo porque éste era menor y no podía ocuparlo todavía. Después de la muerte de su abuelo, Franciso de Torres presentó el título a su nombre (23 de diciembre de 1635), siendo en la sesión del Concejo del día 7 enero de 1636, la primera a la que asistió.
Cuando en sesión de 18 de junio de 1638, la Ciudad da poder a sus representantes en Cortes para que actúen en ellas, además de firmar se le pide que jure "por ser menor de 25 años".
Hasta 1641, su actividad y asistencia a las reuniones del Concejo fue bastante escasa. Será a partir de esa fecha cuando cobre verdadera importancia ya que en 1642 es nombrado caballero preeminente y comisario de milicias. Como caballero preeminente ocupa el primer puesto después del alférez en las sesiones y actos del Ayuntamiento, por elección no por antigüedad).
Las guerras separatistas de Portugal y Cataluña obligaron a la Corona a decretar sobre la marcha levas de soldados, que encargaba a los nobles o a las ciudades. En 1642, el Concejo de Guadalajara recibe la orden de formar una compañía de 200 soldados con destino a Tarragona y designa a Francisco de Torres como comisario para el reparto de soldados. Además, le nombra capitán de la compañía el 29 de agosto de 1642 [5]. Torres recibe el salvoconducto como capitán, expedido en Aranjuez, el 15 de octubre.
La compañía salió de Guadalajara el día 2 de diciembre de 1642 hacia Zaragoza donde se presentó al rey y desde esa ciudad pasó a Tortosa donde combatió algún tiempo. Francisco de Torres parece haber tenido un comportamiento ejemplar, pero terminó la campaña, sino que regresó a Guadalajara dejando como jefe de las tropas de Guadalajara misma a su primo [6].
A partir de estos momentos Torres será el especialista de la ciudad en temas militares: así lo vemos en 1645, cuando se el rey pide a la ciudad que forma una nueva compañía. El Concejo designa a Torres como comisario, aunque esta vez no marcha con los soldados.
En 1648, el Concejo premia sus servicios nombrándole alguacil mayor perpetuo de Guadalajara, cargo del que disfrutaría poco tiempo ya que fallece al año siguiente, en agosto de 1649.
Historiador
Si por algo merece Francisco de Torres una especial atención no es tanto por su actuación política y militar como por su labor intelectual y cultural. Francisco de Torres es autor de la Historia de la nobilísima ciudad de Guadalajara, que dedica a su Ayuntamiento.
Es posible que conociese las crónicas que sobre Guadalajara se escribieron en el siglo XVI, sobre todo la de Francisco de Medina y Mendoza, lo que le impulsó a prolongar estas crónicas hasta su época. Aunque su relato de los acontecimientos antiguos es muy similar al del Padre Pecha [7] que estaba terminando su obra por aquellos años (la terminó hacia 1635) o de Núñez de Castro, posterior a la suya (impresa en 1653), la obra de Torres es más oficial de las tres y la que más se acerca a la realidad histórica de la ciudad en los siglos XVI y XVII, al estar basada en la consulta de los archivos del Concejo capitalino.
Es posible que empezase a consultar el archivo muy poco tiempo después de su toma de posesión como regidor, momento a partir del cual pudo acceder al mismo. Su primo y tamibiém regidor D. Diego Pérez presentó la obra terminada al Concejo para su consideración. Los regidores alabaron su contenido "consideran su escrito como muy importante y ensalzatorio de la ciudad", por lo que proponen su edición a cargo del Ayuntamiento y que sea el mismo D. Diego Pérez el que se encargue de hacer las diligencias necesarias para que salga a la luz.
La situación económica del Consistorio, los múltiples problemas políticos y sociales de la década y la prematura muerte de nuestro personaje, pudieron ser la causa de que la obra no se publicase finalmente, y terminase cayendo en el olvido hasta la actualidad. Es la única de las tres historias antiguas de Guadalajara que todavía no se ha publicado.
Notas
[1] Layna Serrano (1942).
[2] López de los Mozos (1980)
[3] Así lo afirma Layna Serrano, op. cit. Sin embargo, no he encontrado referencia alguna a este hecho y en el Archico Histórico Provincial de Guadalajara no se conserva protocolo alguno de Nuño de Torres como escribano.
[4] Torres (1647)
[5] AMGU.- Libro de actas de sesiones del año 1642.
[6] Archivo Municipal de Guadalajara. Ref. 141432. Ayuntamiento de Guadalajara. Actas de sesiones. 1642.
[7] Layna Serrano (1942), tomo IV, p. 159, afirma que Francisco de Torres escribe su obra gracias a que Hernando Pecha le prestó la suya, de la cual copió capítulos enteros. En contraposición, Francisco de Torres dice que tiene conocimiento de que Pecha está escribiendo su obra, que él esperaba a que saliera a la luz, pero que ante la tardanza se ha decidido a publicar la suya. Creo que puede ser más probable que tanto Pecha como Torres y, luego, Núñez de Castro copiaran capítulos enteros de las crónicas del siglo XVI.
Bibliografía
- García López, Juan Catalina (1899). Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara y bibliografía de la misma hasta el siglo XIX. Madrid : Establecimiento Tipográfico "Sucesores de Ribadeneyra", 1899.
- Layna Serrano, Francisco (1942): Historia de Guadalajara y sus Mendozas en los siglos XV y XVI. Guadalajara : Aache, 1993-1996. 4 vol. Primera edición en 1942.
- López de los Mozos, José Ramón (1980). "La lauda sepulcral del historiador Torres: su leyenda y escudo". Wad-al-hayara n. 7, 1980. p 257-258.
- Pecha, Hernando (S.I.) (1567-1659).Historia de Guadalaxara y como la religión de Sn. Geronymo en España fue fundada y restaurada por sus ciudadanos. Guadalajara : Institución Provincial de Cultura Marqués de Santillana, 1977. Estudio, transcripción, preparación y ordenación del texto por Antonio Herrera Casado. El manuscrito original se encuentra en la Biblioteca Nacional de España.
- Rubio Fuentes, Manuel (1991). "Organización del Ayuntamiento de Guadalajara a mediados del siglo XVII". Wad-al-hayara, n. 18, 1991, p. 213-224.
__ (1994). "Los duques del Infantado y la ciudad de Guadalajara en el siglo XVII". IV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 1994, p. 219-226.
__ "El Concejo de Guadalajara en el siglo XVII: Actuación de los regidores de Guadalajara". VII Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 2001,p. 231-238
__ (2003). Una ciudad castellana en el Siglo de Oro: Guadalajara (1630-1700). Guadalajara : Diputación Provincial, 2003.
- Torres, Francisco de (1647). Historia de la muy nobilisíma ciudad de Guadalajara / por D. Francisco de Torres, su regidor perpetuo [Manuscrito]. XVI, 392 h. ; 23 x 16 cm. El original se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. Una copia del siglo XIX puede consultarse en el Archivo Municipal de Guadalajara.