Francisco Marí

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Anuncio publicitario del estudio.

Francisco Marí Canales [1] fue uno de los fotógrafos que mantuvo estudio abierto en Guadalajara durante el primer cuarto del siglo XX; desarrollando una incansable labor en el período cronológico que discurre de 1914, año en que están fechadas sus fotografías más antiguas, a 1931, momento en que abandonó esta ciudad para trasladar su residencia a Madrid.

Según los datos ofrecidos por Luis A. Cabrera Pérez, Francisco Marí llegó a Guadalajara en el año 1906, aunque hasta 1920 no abriría su estudio en la calle Mayor Alta número 40. En esta capital nacerían sus tres hijos, Juliana, Francisco y Marina, continuando en el oficio su homónimo, después de una fugaz carrera de matador de toros. Ambos Marí, padre e hijo, destacarían, además de como fotógrafos de gabinete, como reporteros de festejos taurinos publicando sus instantáneas en la prensa especializada de la época: El Ruedo o Sol y Sombra. Por último, Cabrera Pérez apunta el año 1967 como el del fallecimiento de don Francisco en Madrid.

Marí en Guadalajara

1917.- Francisco Marí en su estudio, ilustración de ‘‘Renovación’’.

Cabe preguntarse cuál fue la ocupación de don Francisco entre el año de su llegada –1906– y 1920, momento en que, según Cabrera Pérez, abre su estudio en la calle Mayor Alta. Tal vez, siguiendo a este mismo autor, podríamos suponer que tuviese el estudio en su propio domicilio –en la plaza de Don Pedro número 2–, allí donde en 1924 se instalará como ayudante Ricardo de Vadrís, fotógrafo procedente de Barcelona. Lo cierto es que en la primera ‘‘Guía Pedromingo’’ (Guadalajara, 1917), en el apartado dedicado a los profesionales establecidos en esta capital, ya aparece Francisco Marí registrado como fotógrafo en la calle Mayor Alta número 40, junto con Ángel Arquer –este con estudio en Mayor Baja número 6–. Es precisamente en ese año –1917– cuando se publica en el periódico Renovación un retrato de Marí posando en su estudio.

Con anterioridad a esta fecha sólo hemos podido localizar una fotografía de don Francisco correctamente fechada: una representación teatral durante las fiestas de San Fernando de 1914. En ella, aparece un cómico sobre el escenario, a cuyo margen derecho se descubre el programa de actividades que nutrirían, para ese año, los festejos por el Patrón del Arma de Ingenieros.

También habría que valorar la ausencia de fotografías de Francisco Marí en la Guía del Turista en Guadalajara (Guadalajara, 1914), uno de los primeros libritos de ese género –debido a Juan Diges– profusamente ilustrado con instantáneas de los principales monumentos de la capital captadas por los objetivos de los aficionados Jiménez, Vázquez Figueroa, Lecea y el doctor Picazo.

Los Felices Años 20

Fotografía de los recién casados Pedro Esteban y Juliana Alda, 1925 (Colección Pedro J. Pradillo).

Parece, por tanto, que el despuntar de Marí como profesional acreditado no se producirá hasta los años del Directorio Militar. Será entonces cuando por el gabinete de la calle Mayor Alta número 40 pasará lo más representativo de la sociedad alcarreña: profesores y cadetes de la Academia de Ingenieros del Ejército, mandos y soldados de la Aerostación Militar, funcionarios de la administración, profesionales acreditados, comerciantes y empresarios. Una y otra vez, la cegadora luz del magnesio, inmortalizará delante de artísticos forillos a hombres de uniforme, elegantes mujeres, niños con sus familiares, o a parejas de recién casados en su día más feliz.

Aunque, paulatinamente, Marí irá introduciendo una nueva tipología de retrato, que se alejará de esa tradicional puesta en escena con recursos fingidos, para apostar por una imagen limpia e inequívoca del retratado; sustituyendo los fondos artificiales por otros neutros o, ya en el laboratorio, a fundidos en blanco que realcen la personalidad y figura del individuo.

Tal era la demanda que, como ya hemos advertido, en 1924 tomará por ayudante al barcelonés Ricardo de Vadrís. Es en este ambiente de prosperidad donde debemos de localizar la incorporación de José Reyes; quien, al año siguiente, abrirá su estudio en la calle Román Atienza, basculando a su favor la tradicional competencia habida durante años entre Marí y Arquer –en claro detrimento de este último– y restando trabajo a don Francisco Marí. Quizá por ello, éste ocupará una parte importante de su tiempo en la realización de reportajes para la prensa local, en especial para el semanario ‘‘Renovación’’, y en captar la riqueza monumental de la capital y la provincia para nutrir el floreciente mercado de tarjetas postales y, quizás, aprovechar el viaje para realizar retratos a los lugareños de las distintas localidades visitadas.

Así mismo, en estos años –tal y como ha señalado el especialista en temas de historia cinematográfica, José Antonio Ruiz Rojo– Francisco Marí se aventurará en la proyección, si no producción, de breves cortometrajes; como aconteció con las maniobras militares realizadas a orillas del Henares en junio de 1927 bajo la dirección del infante don Fernando de Baviera. Este documental fue exhibido en el Teatro Cómico de Guadalajara y otros, de variada temática, en la ciudad de Sigüenza durante su semana grande.

Imágenes para el turismo

Maranchón. Subida a Nuestra Señora de los Olmos.Colección particular. c.1922.
Parroquia de San Ginés. Sepulcro de la primera condesa de Tendilla. Colección Pedro J. Pradillo. c.1926

A principios de la década de los años veinte pertenece la colección de postales dedicadas a Maranchón y su ermita de Nuestra Señora de los Olmos. Esta serie fue editada en los talleres de la madrileña Fototipia J. Roig con una pésima calidad de impresión que desmerece por completo el trabajo de nuestro fotógrafo. Por el contrario, otra consideración merece la reproducción en huecograbado que hizo la empresa Mumbrú de las postales editadas en 1928 por la Junta Provincial de Turismo de Guadalajara; en la que, además de fotografías de Marí, se seleccionaron otras de Reyes y Lladó.

Pero donde verdaderamente se dará a conocer el trabajo realizado por los municipios de la provincia será en la ‘‘Guía Arqueológica y de Turismo de la provincia de Guadalajara’’ (Guadalajara, 1929). En esta publicación, obra de Julián García Sáinz de Baranda y Luis Cordavias, se incluyó un gran repertorio de imágenes de los monumentos y de las obras de arte repartidas por el territorio provincial. Las casi cuarenta instantáneas realizadas por Marí nos advierten del itinerario recorrido –Torija, Lupiana, Tendilla, Trillo, Alcocer, Pastrana, Sayatón, Molina, Alovera, Hita, Jadraque, Alcolea del Pinar, Sigüenza, Palazuelos y Atienza–; y, sobre todo, de la maestría y oficio para conseguir una perfecta iluminación de los interiores de los monumentos y de sus piezas artísticas.

Dentro de este último grupo cabe destacar las fotografías de los sepulcros de los condes de Tendilla en la parroquia de San Ginés, las techumbres del palacio del Infantado en Guadalajara; el altar de Santa María del Rey en Atienza o las naves y capillas de la catedral de Sigüenza.

Durante los años previos a la proclamación de la Segunda República encontramos a don Francisco dedicado, casi en exclusividad, a trabajos de reportaje; alternando las series de espectáculos taurinos con los de actualidad política y social para ‘‘Renovación’’. En especial, cubriendo los acontecimientos públicos emanados desde los órganos afectos al Directorio Militar, como la inauguración del monumento erigido al capitán Arenas en Molina de Aragón por Alfonso XIII, la Coronación Canónica de la Virgen de la Peña de Brihuega, o la visita del general Primo de Rivera a Guadalajara en octubre de 1929.

Ello no quiere decir que su estudio de la calle Mayor Alta estuviera sin actividad; más bien, todo lo contrario. Así, si damos crédito a los anuncios aparecidos en la prensa del momento, los Marí se especializaron en trabajos de revelado y copias en color, además de servir como laboratorio para todos aquellos clientes que quisieran positivar sus películas; ofertando precios económicos, formación y productos para un mercado cada vez más floreciente: la fotografía doméstica; la de los numerosos aficionados que, con sus cámaras, captan la vida cotidiana y sus acontecimientos familiares más trascendentales.

Una marcha silenciosa

En el inicio de la década de los años treinta se pierden los testimonios de la permanencia de don Francisco y su estudio en Guadalajara, desapareciendo ya para siempre del panorama fotográfico de la provincia. Tal es así que, en 1948, cuando se edita el libro ‘‘La Provincia de Guadalajara. Descripción fotográfica de sus comarcas’’ no se incluirá ninguna de las instantáneas de este acreditado profesional, y se otorgará todo el protagonismo a un aficionado: Tomás Camarillo.

Su memoria como fotógrafo profesional no se recuperará hasta 2003, año que me correspondió la preparación de la primera exposición retrospectiva para el Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de la Diputación Provincial –CEFIHGU–. La muestra, titulada: Francisco MARÍ. Fotografías de Guadalajara, 1914-1931, quedó integrada por fotografías procedentes de colecciones privadas y álbumes familiares.

Bibliografía

  • Cabrera Pérez, Luis Alberto (2000): Guadalajara. El lápiz de la luz, Toledo.
  • Diges Antón, Juan (1914): Guía del turista en Guadalajara, Guadalajara.
  • García Sáinz de Baranda, Julián, y Luis Cordavias (1929): Guía arqueológica y de turismo de la provincia de Guadalajara, Guadalajara.
  • Layna Serrano, Francisco (1948): La Provincia de Guadalajara. Descripción fotográfica de sus Comarcas, Madrid.
  • Pradillo y Esteban, Pedro José (2003): Francisco Marí. Fotografías de Guadalajara, 1914-1931, Guadalajara.
  • ___ (2005): Guadalajara. Historia de la fotografía, 1856-1954, Guadalajara.
  • Ruiz Rojo, José Antonio (coord.) (2002) En torno al cine aficionado, Primeras Jornadas de Cine de Guadalajara, Guadalajara.
  • Ruiz Rojo, José Antonio, y Pedro Aguilar Serrano (coords.) (2004): Tesoros fotográficos de Guadalajara, Guadalajara.

Notas

[1] El nombre completo era Ramón Fracisco Marí Canales, según nos informa José Félix Martos Causapé, a partir de los datos del padrón de habitantes de 1921. Marí había nacido en Torrevieja (Alicante) en 1888 y vivíó en Guadalajara con Jesusa Blanco Corsino, nacida en Astorga en 1884, tambíen fotografa.