FIAT Hispania

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Pista de pruebas de la factoría Fiat en Lingotto, Turín (Italia) hacia 1930. Proyecto del arquitecto Giacomo Mattè-Trucco finalizado en 1923.

La firma FIAT, «Fabbrica Italiana Automobili Torino», nació en 1889. Años más tarde, en 1900, inauguraría una gran fábrica en el número 35 del Corso Dante de esa localidad italiana, donde comenzó a construir los primeros modelos de la marca. En esa primera década de siglo diversificará su producción poniendo en el mercado vehículos comerciales, taxis, tranvías, camiones y motores marinos. Además, daría un paso importantísimo para su implantación en terceros países al crear la sociedad «Fiat Automobile Co.» en Estados Unidos; a la que, después, se sumarían «Fiat Lubrificanti», «Magneti Marelli» y la financiera «SAVA».

Antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, Fiat renovará su gama de motores y competirá para batir el record mundial de velocidad con el modelo Fiat 300 HP Record. Una vez finalizada la contienda, y tras ese paréntesis como proveedor del Ejército de Italia, lanzará al mercado con un enorme éxito el Fiat 501, del que llegará a vender cerca de 45.000 unidades.

La década de los veinte se inaugura con la apretura de la fábrica en Lingotto, un complejo donde desarrollar la producción de vehículos en serie, a imitación de las cadenas de montaje de Henry Ford en Estados Unidos. El edificio, de cinco plantas de altura y una superficie de 153.000 metros cuadros, tendrá en la cubierta una singular pista de pruebas.

Al comienzo de los treinta, desarrollará los turismos Fiat 515 y Fiat 514, ambos comercializados en España a través de la sociedad Fiat Hispania, domiciliada en el número 19 de la madrileña calle Conde de Peñalver.

El enorme éxito de ventas del Fiat-514, y las relaciones de amistad existentes entre los regímenes militares que regían ambos países, empujó a los empresarios italianos a establecer un centro de producción en España.


FIAT Hispania en Guadalajara

«FIAT 514: Se encuentra en la cumbre del automovilismo». Anuncio publicado en la revista Blanco y Negro (1930).
«¡El compañero fiel de sus excursiones!». Anuncio publicado en la revista Blanco y Negro (1930).

A comienzos de 1931, Fiat Hispania adquirió un importante paquete de acciones (10.000) de La Hispano, S.A., Fábrica de Automóviles y Material de Guerra para, inmediatamente después, hacerse con el 52 % del capital (valorado en 3.900.000 pesetas) y de toda la propiedad de sus instalaciones de Guadalajara, incluidas las naves y enseres de la Sección de Aviación. No obstante, La Hispano-Suiza mantendría bajo contrato de alquiler los talleres de aquella sección para la producción de aeronaves.

En consecuencia destinó 3.500.000 pesetas para la puesta en marcha de la cadena de montaje, y trasladó hasta esta capital a parte de su cuadro técnico: los ingenieros Vittorio Bonadé Bottino y Ugo Gobatto, antiguo director de la fábrica de Lingotto. No obstante, al frente de los talleres de Guadalajara continuaría el ingeniero militar Vicente Roa.

Fue este último el encargado de pronunciar una conferencia en el Salón de Plenos del Ayuntamiento en mayo de 1931 para trasladar a los miembros del consistorio, y a toda la ciudad, la finalidad de la nueva propuesta empresarial: la fabricación en serie de automóviles utilitarios: el Hispano–514. En el número de ''Flores y Abejas'' del 21 de mayo de ese año se publicó una extensa crónica de lo expuesto por el capitán Roa, de la que destacamos algunos datos de interés.

En primer lugar, anunció la necesidad de adaptar los locales al nuevo sistema de construcción: «La reorganización de la fábrica podrá hacerse en varias etapas, pues precisa, en primer término, transformar por completo los talleres para que los coches fabricados alcancen la mayor perfección». Con el montaje de esa cadena de producción, en el primer año, se podrían fabricar diez coches diarios; aunque, con el nivel óptimo de actividad, se podrían alcanzar las 15.000 unidades anuales.

Para lograr ese umbral, se tendrían que erigir nuevos locales y almacenes, en paralelo a la vía del tren, y adquirir maquinaria por un valor de dieciocho millones de pesetas. Acabada esa tercera fase, La Hispano contaría con una plantilla integrada por 3.000 trabajadores, empleados en jornadas de ocho horas.

Pero, además de ese importante empleo directo, Roa advertía de la repercusión que tal inversión tendría en la capital: «Además, sería preciso hacer barriadas de casas baratas, escuelas de aprendices y otros varios edificios, con lo cual quedaba asegurado el trabajo durante algunos años para los obreros del ramo de la construcción».

Según el estudio de viabilidad realizado por los responsables de Fiat, en 1932 disminuiría notablemente la importación de piezas; una dependencia que quedaría reducida al veinte por ciento en el quinto año, limitándose únicamente a planchas embutidas, material eléctrico y cojinetes. Pero, según ese mismo estudio, uno de los principales escollos era el «problema económico», pues había que contabilizar 1.500 pesetas de pérdida en cada uno de los vehículos terminados en esa primera etapa (el precio de venta al público sería de 10.000 pesetas la unidad).

Para afrontar ese desequilibrio presupuestario, cifrado en 1.565.000 pesetas anuales, Roa apelaba a la responsabilidad del Estado: «sería necesario recabar del Gobierno que en estos primeros años se concediese la exención de los derechos de aduanas a los materiales importados», sin cuya colaboración el proyecto se liquidaría inmediatamente «y en caso de no conseguirse tal exención, cuando al finalizar el próximo mes de junio saliesen de los talleres los primeros cien coches construidos, habría necesidad de cerrar la Fábrica».

Lamentablemente, estas dudas y temores no se disiparon y los despidos de los obreros comenzaron a producirse. Frente a esta situación Marcelino Martín, alcalde socialista de Guadalajara, dirigió un telegrama el 11 de julio de 1931 al Presidente del Consejo de Ministros en los siguientes términos:

En nombre de la ciudad pido al Gobierno de su presidencia que se aprueben las solicitudes presentadas por ‘La Hispano’ en el Ministerio de Guerra y de Economía. 600 obreros que han trabajado con nosotros por traer la República y por extirpar el caciquismo tienen derecho a no recibir como pago de su abnegación un provenir de hambre y de miseria.
Si el Gobierno se hace sordo a este deseo de la ciudad, yo declino en el Gobierno provisional la responsabilidad de lo que ocurra.- El Alcalde de Guadalajara.

En contestación a estas demandas y a las practicadas por los diputados de Guadalajara, el conde de Romanones, y los señores Serrano Batanero, Martín del Arco y Ortega y Gasset, el ejecutivo fue implacable. Así, Nicolau D’Olver, ministro de Economía, anunció que la reglamentación del Decreto de 3 de julio sobre la protección de industria nacional del automóvil, «en ningún caso podrá consistir en la concesión especial de privilegio a determinada fábrica, aun cuando la Empresa de la misma anuncie que de no concederse el auxilio en la forma por ella instado del Poder público, se verá en la precisión de cerrar su establecimiento.»

Estas circunstancias fueron recogidas por la prensa local y nacional; por ejemplo, en el Flores y Abejas de 9 de agosto de 1931. En este número también se nos informa de las consecuencias inmediatas de esas medidas: «Anteayer, viernes, fueron despedidos 123 obreros de la sección de automóviles, y al resto se les concedió la semana de vacación». Como contrapartida, en esos días se conoció el encargo del Ministerio de la Guerra para construir «veinte aparatos a la sección de aviación».

Así, después de varios meses de actividad, Fiat Hispania interrumpió la fabricación del Hispano–514. Esta medida supuso un enorme coste laboral y social que afectó notablemente a la economía de nuestra ciudad.

Al año siguiente, 1932, los gerentes de Fiat Hispania venderían a La Hispano-Suiza todas las instalaciones de la ribera del Henares. Después de esta operación La Hispano, S.A. Fábrica de Automóviles y Material de Guerra, bajo control mayoritario de italiano, sería una sociedad sin actividad que sería liquidada en diciembre de 1935.

Crisis laboral

Mecánica del FIAT-514. Detalle del sistema de alimentación. Inserto en Fiat-514 (Conduite et Entretien, Torino, 1930).

La clausura definitiva de la fábrica de automóviles incidió notablemente en el número de obreros en paro y agudizó notablemente el problema social.

En enero de 1932 la Asamblea de Comerciantes e Industriales de Guadalajara designó a un Comité para celebrar una nueva entrevista con altos representantes del Gobierno a los que trasmitir la terrible situación que se vivía en esta capital; en especial, después del traslado definitivo de la Academia de Ingenieros: «que, sobre su importancia espiritual como centro de cultura, era en el orden material la base más firme y segura en que podía sustentarse la vida del comercio y de la industria locales».

En el escrito, fechado el día 18, se denunciaba el Acuerdo hispano-francés firmado a favor de la importación de productos galos y en detrimento de lo establecido en el Decreto de 10 de diciembre que recogía parte de las rebajas arancelarias demandadas meses antes por La Hispano. La Asamblea, por consiguiente, solicitaba una revisión de esos acuerdos; cuando no, una protección más directa hacia los productos fabricados en Guadalajara, proponiendo al Estado la adquisición de todos los vehículos terminados para nutrir su parque móvil. Estas demandas se extendían también para la Sección de Aviación, en la que aún mantenían su puesto de trabajo 100 obreros.

Felizmente, en el número de Flores y Abejas correspondiente al 20 de marzo de 1932 se daba la noticia de la venta de los talleres de aquella sección a La Hispano-Suiza de Barcelona que tenía el encargo de construir treinta y seis aeroplanos del modelo Hispano E-30 para la Aviación Militar, por lo que en días inmediatos se procedería a la admisión de trabajadores especializados.

Entre tanto, el Ayuntamiento presidido por Marcelino Martín propició la creación de una Junta de Asistencia Social que comenzaría a trabajar en el mes de octubre de 1932 con la finalidad de proveer de jornales a los obreros desempleados durante tres meses, el tiempo que restaba para que comenzaran las obras de construcción de la sucursal del Banco de España, de la Telefónica, de la estación subsidiaria de CAMPSA, y de las reformas en los edificios del Hospital Militar y de la antigua Academia de Ingenieros.

Hasta ese momento, se pusieron en marcha distintas obras proyectadas y dirigidas por los técnicos municipales. Entre ellas, además del habitual arreglo de calles, podemos destacar la ampliación del paseo de San Roque, la construcción de una Piscina Municipal en las proximidades del río Henares, la de tres casas baratas a gestionar por la Tienda-Asilo, y la de un urinario público subterráneo en la plaza del Jardinillo.

Bibliografía

  • Polo, Emilio. La Hispano-Suiza : los orígenes de una leyenda 1899-1915. Madrid : Wings & Flags, 1994.
  • Lage, Manuel. Hispano Suiza, Pegaso : un siglo de camiones y autobuses. 3ª ed. Barcelona ; Madrid : Lunwerg, 1995.

__ Hispano Suiza, 1904-1972 : hombres, empresas, motores y aviones / Manuel Lage ; con la colaboración de S.J. Sánchez Renedo y M. Viejo. Madrid : LID, 2003.

  • Pradillo y Esteban, Pedro José. Hispano-514 : el automóvil y la industria en Guadalajara (1917-1936). Guadalajara : Patronato de Cultura, 2011.