Encuentro de Historiadores del Valle del Henares (2014). Libro de actas

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Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png
Cubierta de la obra

Encuentro de Historiadores del Valle del Henares (14.º, 2014, 27-30 de noviembre, Alcalá de Henares). Libro de Actas. Institución de Estudios Complutenses, Diputación Provincial de Guadalajara y Centro de Estudios Seguntinos del Ayuntamiento de Sigüenza, 2014, 692 p. (ISBN 978-84-88293-05-3).

Reseña publicada en Nueva Alcarria, «Baúl de libros», 2014, 199-202.


Surgieron estos Encuentros por los años 80 de mil novecientos, con la sana idea y la doble pretensión de investigar y difundir la cultura generada por el fértil, en este caso en el terreno cultural, Valle del río Henares, -que no del mal llamado “Corredor del Henares”-, como principal vía de comunicación desde los tiempos prehistóricos hasta la actualidad. Es decir, desde un punto de vista histórico en el que no debían existir líneas político-administrativas separadoras tales como las comunidades autonómicas, las provincias y los municipios, puesto que lo que se trata de analizar es ese caudal de conocimientos culturales que se extendieron por todo el Valle, gracias precisamente a ese río que les sirvió de vía de penetración.

Por eso, en esta ocasión, más de medio centenar de investigadores se han dado cita en esta XIV edición de los ya tradicionales Encuentros de Historiadores, con el fin de tratar diversos aspectos del mundo del Valle del Henares, relacionados con la Historia, el Arte, la Etnología y Antropología, así como con sus correspondientes ciencias auxiliares, porque, como se quiere demostrar, el Valle del río Henares, con todos sus afluentes, ha sido desde la lejana prehistoria un importantísimo agente generador de culturas, que en ningún momento ha dejado de serlo, como demuestra una somera valoración de los títulos de los trabajos recogidos en las actas que seguidamente comentaremos, así como en las de los trece Encuentros anteriores.

Los problemas que han surgido a la hora de realizar este XIV Encuentro han sido considerables, pero gracias a las cuotas de quienes han participado -tanto comunicantes como asistentes-, así como a la ayuda económica de la Institución de Estudios Complutenses a través de las becas a sus asociados y del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, que en gran parte han financiado las Actas, y de la Universidad de Alcalá, amén de otras instituciones del Valle del Henares como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación Provincial de Guadalajara (a través de su Servicio de Cultura) y los Ayuntamientos de Guadalajara (Patronato Municipal de Cultura), Sigüenza y Jadraque, y las Asociaciones de Amigos del Museo de Guadalajara y del Archivo Histórico Provincial, que si no han contribuido económicamente, al menos han ayudado al éxito de la presente edición, mediante la donación de libros y material que fue entregado a los participantes. A todos ellos nuestro agradecimiento.

Pero, verdaderamente, nuestro agradecimiento debe ir destinado a los asistentes al Encuentro, auténticos protagonistas del mismo, por exponer sus investigaciones de una manera altruista y desinteresa, compartiéndolas con amigos, colegas y compañeros.

Conferencia inaugural

  • Luis Miguel de Diego Pareja, «Los afrancesados en el valle del Henares durante la Guerra de la Independencia», p. 13-34.

Un trabajo que se centra en el indeterminado número de españoles que se pusieron al servicio del rey José Bonaparte, «Pepe Botella». El autor explica las causas que motivaron o pudieron motivar su afrancesamiento, que para unos fue su propia convicción, pensando que el nuevo sistema político era lo mejor para España; para otros sirvió como medio de ascenso social y mejora económica y, finalmente, para una tercera parte, quizás la menos cuantiosa, por simple temor a posibles represalias en sus personas, familias y propiedades. Una lección dirigida al estudio de una serie de personajes afrancesados, de diferente extracción social, para, tras el seguimiento de su actividad durante la Guerra de la Independencia, intentar comprender los motivos que provocaron su conducta.

Historia

  • Javier Plaza de Agustín, «Los caballeros de los montes de Guadalajara y la protección de los bosques de la ciudad al final de la Edad Media», p. 35-48.

Parte este trabajo del siglo XI, en que Guadalajara se constituye, desde su incorporación a la Corona de Castilla, en un extenso territorio dotado de abundantes bosques y pastos comunales, que durante la Baja Edad Media fueron constante objeto de expolio, tanto por parte de los concejos vecinos, como de sus propios habitantes y los de sus aldeas, ante lo que los regidores de Guadalajara trataron de atajar el problema, cada día más acuciante, a través de la redacción de diversas ordenanzas y la creación de un grupo de oficiales -los denominados caballeros de los Montes- encargados de asegurar su cumplimiento, aunque la actuación de estos «vigilantes» no pudo evitar la deforestación de la comarca, que se documenta ya en el siglo XVI.

  • Pablo Martín Prieto (Universidad Complutense de Madrid), «El señorío de Guadalajara en la Edad Media: contribución a su estudio», p. 49-63.

Una vez conquistada Guadalajara y tras su incorporación a la Corona de Castilla, Guadalajara siempre fue considerada como de «realengo», aunque propiamente no lo fuera, por lo que nunca fue concedida a persona alguna que no perteneciera a la familia real. Sin embargo en algunas ocasiones el señorío sobre esta ciudad fue cedido temporalmente a determinadas personas de sangre real, especialmente a reinas consortes e infantas, con el fin de poder sostener su estado y rentas.

Martín Prieto recoge en la presente comunicación nuevos detalles acerca de lo que se sabía sobre este tema, dibujando una mejor comprensión de la sucesión y el papel de quienes en el medievo retuvieron la dignidad de señor o señora de Guadalajara.

  • Luis Antonio Martínez Gómez, «Colegiales de Fuentelahiguera en el Colegio Mayor de San Ildefonso», p. 111-129.

El autor de este trabajo recoge, desde el siglo XVI hasta finales del XVIII, una serie de colegiales en el Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares, naturales de la villa de Fuentelahiguera, que se licenciaron generalmente para ejercer cargos eclesiásticos y leyes. Parte la nómina de Eugenio Pérez, natural de Usanos (c. 1564) y llega hasta Juan de la Plaza, 1723, casi todos emparentados familiarmente, hasta completar la docena.

  • Juan Gabriel Ranera Nadador, «El décimo duque del Infantado, Juan de Dios Silva y Mendoza. Guerra de Sucesión, patronato y entierro», p. 151-166.

Refiere Ranera Nadador que durante el periodo comprendido entre el siglo XVII y el XVIII, fue Juan de Dios Silva y Mendoza quien estuvo al frente de la casa mendocina como X duque del Infantado, es decir el hombre más rico de España gracias a la inmensa cantidad de cabezas de ganado que poseía. Fue partidario de los borbones durante la Guerra de Sucesión, por lo que tuvo que huir del archiduque de Austria, pasando de una a otra de sus posesiones alcarreñas, pero escondiéndose, por lo que fue procesado y desterrado por Felipe V, dada su escasa implicación en la guerra. Finalizada dicha contienda bélica abandonó la corte para dedicarse exclusivamente a la gobernación y administración de sus posesiones y, gracias a sus éxitos comerciales, poder llevar a cabo la «gran idea» de sus antepasados, consistente en la construcción de un panteón familiar a imagen y semejanza del panteón real del Escorial, en el convento de San Francisco de Guadalajara (vulgo El Fuerte, donde en la actualidad puede visitarse).

Sin embargo, su última voluntad fue la de ser enterrado en el convento carmelitano de San José -Carmelitas de Abajo- con el fin de evitar la perpetuación de su memoria en el ostentoso panteón que él mismo mandó construir.

  • Amparo Donderis Guastavino, «El Obispo Minguella y la investigación de la historia seguntina», p. 183-196.

Comunicación consistente en un acercamiento a la vida, obra y mentalidad del obispo fray Toribio de Minguella y Arnedo, así como al ambiente cultural del que fue rodeado y que, sin duda, dejó una importante huella en su personalidad y en su producción historiográfica, realizada principalmente en la ciudad de Sigüenza, donde supo rodearse de algunos de los más importantes investigadores del momento para dar a la luz su obra más destacada: la interesantísima (aunque necesariamente revisable) Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos hasta el siglo XIX, que dejó publicada en tres tomos y que posteriormente fue añadida en un tomo más por la pluma del canónigo Aurelio de Federico Fernández y que abarca hasta 1945.

  • Juan Carlos Berlinches Balbacid, «El drama de la libertad: las juntas de libertad vigilada», p. 235-247.

Una comunicación que se adentra en la vida de los presos que lograron la libertad condicional en la España franquista, en la que se ve cómo, en algunas ocasiones, dicha libertad «condicional» llegó a ser un auténtico «camino de espinas», puesto que con demasiada frecuencia, algunos «beneficiarios» se encontraron con la imposibilidad de poder regresar a sus pueblos de origen y volver a reiniciar una vida normal.

  • Juan Antonio Espinosa Pérez, «La actuación de las organizaciones de izquierda de Guadalajara ante la sublevación de julio de 1936», p. 249-262.

Se trata de un estudio que analiza cómo actuaron las fuerzas izquierdistas de Guadalajara en respuesta a la preparación de la sublevación militar de julio de 1936 y su posterior desarrollo a lo largo de los días 21 y 22, entendiendo por organizaciones de izquierda aquellas que formaron parte del Frente Popular, es decir, republicanos, socialistas y comunistas, a los que hay que añadir al sindicato socialista UGT, los pocos anarquistas existentes y a los miembros de la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA).

  • Juan Pablo Calero Delso, «La vanguardia alcarreña de la educación femenina», p. 277-293.

Calero Delso ofrece en esta comunicación los aspectos biográficos más destacados de un grupo de mujeres, relacionadas con la provincia de Guadalajara, que constituyeron la avanzadilla de la educación femenina durante el siglo XX.

Mujeres que casi siempre ejercieron como maestras y profesoras, como Crescencia Alcañiz Maestro, Enriqueta Hors Bresmes, Isabel Jiménez Ruiz, María del Carmen Martínez Sancho, Visitación Puertas Latorre y Asunción Vela Torre, que estuvieron a la vanguardia de la educación femenina en España, desde los pueblos alcarreños donde ejercieron su profesión.

  • Sonia Jodra Viejo (Universidad Complutense de Madrid), «Desarrollo de la prensa local en Guadalajara al albur de los cambios político-sociales de la Transición (1975-1985)», p. 309-326.

La comunicación comienza dando a conocer el estado en que la ciudad de Guadalajara se encontraba en los momentos inmediatamente anteriores a la Transición. Una ciudad que contaba con escasa población, como consecuencia de anteriores periodos y de su proximidad a Madrid, y que tras diez años tan sólo alcanzó un llamativo crecimiento en lo referente a la prensa, a través del nacimiento de numerosos periódicos de todo tipo. Guadalajara, que nunca había contado con un diario, se encontró de buenas a primeras con el nacimiento de dos periódicos diarios: ''Guadalajara: diario de la mañana'' (1978-1981) y ''La Prensa Alcarreña'' (1981-1985), hecho que surgió dando paso al nacimiento de nuevas empresas periodísticas de distinto signo, a través de nuevas líneas de ayuda.

No obstante, dichos diarios tuvieron que desarrollar su actividad informativa en convivencia con dos cabeceras tradicionalmente conocidas de antemano en toda la provincia: ''Flores y Abejas'' (1894) y ''Nueva Alcarria'' (1939), cuyo modelo periodístico, en parte anticuado aunque profundamente arraigado, impidió en ocasiones -o al menos dificultó- el asentamiento del modelo diario, que también ve un impedimento a su desarrollo en la prensa madrileña de ámbito nacional, especialmente en las zonas urbanas (como más pobladas). De todos modos, concluye Sonia Jodra diciendo que aquellos diarios «consiguieron desarrollar la función con la que llegaron al mercado de la prensa local: agitar el orden establecido e introducir nuevos modos de comunicar», por lo que lo que es lógico considerar que esta prensa colaboraba, como sucedía a nivel nacional, a la democratización de la sociedad guadalajareña y al replanteamiento del papel de la prensa en la nueva vida pública de la provincia.

  • Enric Cabrejas Iñesta, «Luzaga: la cuestión nominativa del municipio de [la provincia de] Guadalajara», p. 327-340.

La presente investigación trata sobre el origen de la denominación primigenia de la ciudad de Luzaga, a través del establecimiento de la onomástica de la villa y de la restitución del origen etimológico del nombre Luzaga, todo ello gracias a la abundante cantidad de topónimos correspondientes a ciudades ibéricas, que, generalmente fueron teónimos dados, en su mayoría, en la Edad del Bronce. Aquellas paleo o arqueodenominaciones, alteradas con el paso del tiempo, aunque aún reconocibles, constituyen la actual toponimia española, nombres de lugares y ciudades que desde tiempos ancestrales quedaron bajo el amparo y protección, dedicadas al culto de las primordiales deidades de los íberos y de los celtíberos, algo natural y perfectamente comprensible si consideramos que para ellos no hubo nada más importante que la expresión de su religiosidad.

Arte

  • Emilio Gamo Pazos, «Un elemento arquitectónico altomedieval de Tamajón (Guadalajara)», p. 341-345.

Un brevísimo trabajo en el que se aborda el estudio de un relieve visigótico conservado en el Museo de los Concilios de Toledo, que no deja de ser una aportación al conocimiento de la arqueología altomedieval de las serranías del noreste de la provincia de Guadalajara. Al tiempo se presenta una cruz procedente de Tamajón actualmente depositada en el Museo de Santa Cruz de Toledo.

  • Miguel Ángel Cuadrado Prieto y María Luz Crespo Cano, «Las mezquitas de Madinat al-Faray o Wadi-l-Hiyara: una propuesta teórica a partir de nuevos datos», p. 347-366.

Los autores de este innovador, aunque controvertido trabajo, parten de la identificación de la mezquita aljama y de las mezquitas «de barrio» en la Madinat-al-Faray medieval, con el fin de plantear una nueva hipótesis sobre el número, situación y evolución de estos templos en la medina andalusí.

  • José Arturo Salgado Pantoja, «La iglesia parroquial de Castilblanco de Henares», p. 367-385.

La presente comunicación es un análisis pormenorizado de la iglesia de Castilblanco de Henares, erigida en la Edad Media según los esquemas románicos imperantes en la época. Posteriormente, como la mayoría de las iglesias enclavadas en esa zona y en los mismos siglos, se vió modificada con la adición de algunas estructuras como el pórtico o la cabecera. Este estudio va analizando paulatinamente cada uno de los elementos constructivos añadidos -la evolución constructiva del edificio- poniendo en valor su patrimonio mueble e inmueble, con el apoyo de algunos datos procedentes de su archivo.

  • Elena García Esteban, «Restauración y recuperación de un alfarje medieval policromado con escudos heráldicos en el palacio de los Conde de Coruña, Guadalajara», p. 387-399.

Estudio que trata acerca de los trabajos de investigación, conservación y restauración efectuados en 2010 sobre uno de los alfarjes del primer piso de la crujía de la fachada principal del Palacio de los Condes de Coruña, en Guadalajara. Se trata de una restauración que, aparte de la recuperación de una obra de arte inmueble de incalculable valor artístico, contribuye a engrosar el patrimonio artístico de la ciudad, puesto que en el momento actual, la ciudad de Guadalajara, conserva contados ejemplos de techumbres originales de tradición mudéjar y, además, aporta una valiosa información sobre los orígenes medievales del mencionado palacio renacentista contribuyendo al conocimiento de algunos de los linajes más importantes de la ciudad, por lo que deja abierta una nueva línea de investigación sobre este área.

  • Pablo Morterero Millán, «La sinagoga mayor de Hita: Una propuesta para su localización», p. 401-414.

En 1972, el estudio de Francisco Cantera Burgos y Carlos Carrete Parrondo titulado «La Judería de Hita», dio a conocer la existencia de una «synoga mayor» en dicha localidad alcarreña. Posteriormente diversos investigadores se hicieron eco de su existencia, aunque nunca llegaron a ofrecer datos acerca de su asentamiento concreto, por lo que a partir de una relectura de las fuentes utilizadas por los dos autores citados, el Inventario Osuna (cuya realización encargó el Duque del Infantado en 1942 y que actualmente se conserva en el fondo Osuna del Archivo Histórico Nacional) y el estudio edificatorio de la zona, se plantea una nueva hipótesis sobre la posible localización de dicha sinagoga, que puede abrir un debate acerca de los pueblos exclusivamente habitados por judíos, como podría ser el caso de Valdearenas, junto a Hita.

  • Raúl Romero Medina (Universidad Internacional Isabel I de Castilla), «Abastecimiento de agua y poder en la Edad Moderna: la obra de la fuente del palacio de los duques de Medinaceli en Cogolludo (1508-1648)», p. 415-430.

El crecimiento de la población durante la Edad Moderna obligó a muchos municipios a la realización de numerosas obras de carácter hidráulico con el fin de abastecer de agua potable a la población. Este trabajo trata, precisamente, de ese abastecimiento de agua a la villa de Cogolludo, centrándose en la obra de la fuente del palacio de los duques de Medinaceli, que tuvo lugar en el periodo comprendido entre los años 1508 y 1648. Para ello, el autor se basa en los datos aportados por tres documentos:

Cogolludo, 1508, octubre, 21. Andrés Martínez, escribano de la villa de Cogolludo, da testimonio de la relación de maravedíes gastados por orden de don Juan de la Cerca, duque de Medinaceli, en la obra de la fuente del palacio de Cogolludo y los maestros que en ella intervinieron (ADM. Sección Cogolludo, Leg. 7, n. 24).
Cogolludo, 1508, octubre, 21. Juan de Cañero, escribano público de la villa de Cogolludo, da testimonio de los maravedíes gastados en la fortaleza, palacio y fuente del palacio de Cogolludo (ADM. Sección Cogolludo, Leg. 7, n. 24).
Coglludo, s/f. Memoria de las condiciones con las que un maestro se compromete a realizar la obra para la traída de aguas desde el pozo del tinte al palacio del duque de Medinaceli en Cogolludo. (ADM. Sección Medinaceli, Leg. 6, n. 16).
  • Ricardo L. Barbas Nieto, «El retorno del apostolado del Greco en Almadrones: los Hombres Feos», p. 431-443.

Una descripción del «apostolado» del Greco que se conservaba completo en la iglesia parroquial de Almadrones, hasta la pasada Guerra Civil, su posterior hallazgo y nueva pérdida. Barbas Nieto define así esos cuadros siguiendo la tradición popular:

Eran lienzos enmohecidos, cubiertos de telarañas y fino hollín, de viejas velas encendidas de minúsculo hilo de humo y luz. Solo en breves instante, a contraluz, sobre aquellos pequeños cuadros se dejaba atisbar el reflejo tenue de las pinceladas de su original y especial maestría y naturaleza… Aquellos rostros de hombres de mirada penetrante, de compleja forma y silueta, aquellos que, colgados en la altura vigilaban como criaturas inmateriales, carentes de solidez física a las gentes del pueblo que les daba cobijo, eran para ellos simple y llanamente “Los Hombres Feos”.
  • Natividad Esteba López, «Las mazas e insignias del Ayuntamiento de Guadalajara», p. 445-451.

Las primeras fueron realizadas en 1593, probablemente, por Gabriel de Cevallos, platero de Alcalá de Henares, ya que el Ayuntamiento alcarreño se las pedía prestadas al complutense; las segundas, en 1646, quizás por algún artífice de la capital.

  • José Luis Barrio Moya, «Dos enconchados mexicanos en la carta de dote de la señora alcarreña doña Ana Antonia de Zapata y Mendoza (1725)», p. 491-499.

Parte este trabajo de la explicación acerca de la importancia que tienen las cartas de dote para el conocimiento del marco material en que desarrollaron su existencia las diferentes clases sociales españolas durante los siglos pasados, puesto que en dichos documentos se registraban los bienes que cada uno de los contrayentes aportaba a su unión: casas, dinero, muebles, pinturas, ropas, vestidos, oro, plata y joyas, por lo que en ocasiones, en estas cartas de dote aparecen interesantes curiosidades, como son las dos pinturas, con enconchados, mexicanas, que la señora alcarreña doña Ana Antonia de Zapata y Mendoza aportó a su matrimonio con el caballero granadino don Francisco Pascual de Abaunza, celebrado en Madrid en agosto de 1725.

  • Juan Manuel Tieso de Andrés, «Los viajes de agua en Fontanar, un patrimonio para conocer y conservar», p. 501-518.

Un amplio e interesante recorrido por los viajes o minas de agua todavía existentes en Fontanar, especialmente de los más importantes, que fueron ideados y perfeccionados por los monjes Cartujos del Monasterio de Santa María del Paular con el fin de poderse abastecer y regar las amplias huertas que poseían en dicha localidad campiñera y que todavía constituyen una importante obra de ingeniería hidráulica

  • José Miguel Muñoz Jiménez, «El arquitecto Mateo Tabernero y sus diseños de seis casas de labradores en la villa de Serracines (Madrid), encargo del XII Duque del Infantado (1778-1780)», p. 519-535.

El reformismo agrario del rey Carlos III contribuyó a que muchos nobles procurasen mejorar las condiciones de vida de sus colonos. Uno de estos nobles fue el XII duque del Infantado, que se preocupó por el amejoramiento de las viviendas de algunos de sus trabajadores -como es posible observar a través de los seis dibujos de casas correspondientes al periodo 1778-1780, que se incluyen en el trabajo, así como en las subsiguientes condiciones de obra-. Las casas se construyeron en la villa de Serracines y su traza se debe al arquitecto, hasta este momento desconocido, Mateo Tabernero, maestro de obras de dicho duque.

  • Pedro José Pradillo y Esteban, «Origen pretérito al algunos espacios públicos de la ciudad de Guadalajara: descubriendo el paisaje urbano medieval», p. 575-591.

Brillante comunicación consistente en una necesaria puesta al día de las últimas investigaciones realizadas tanto en archivos como en el subsuelo de la ciudad de Guadalajara que permite un nuevo punto de vista de su realidad urbana actual, su origen y evolución y que, en algunos casos, permite la reconstrucción de paisajes y detalles que se creían perdidos. El trabajo se centra en la antigua Alcallería-Cacharrerías, partiendo de la medina musulmana hasta llegar a convertirse en arrabal alfarero y continúa por la actual plaza de los Caídos, desde ser plaza de armas hasta constituirse en centro urbano, para finalizar con un estudio de la denominada Artillería y el entorno de la Trinidad.

Etnología / Antropología

  • Teresa Díaz Díaz, «La fotografía post mortem: el álbum de difuntos en Guadalajara», p. 593-602.

Un trabajo sobre la evolución de los ritos funerarios que a lo largo de su existencia han seguido una serie de fases: velar el cadáver, funeral y entierro, hasta mediados del siglo XIX en el que se inventa la fotografía, pasando el álbum familiar de difuntos a ser una parte más del rito que no podía faltar, a modo de expresión del afecto familiar. Sin embargo, esta parte ritual, terminó desapareciendo a mediados del siglo XX, quizá por su contenido ciertamente macabro para los gustos del momento. Pero a pesar de constituir una moda tan breve parece ser que en los momentos actuales vuelve a cobrar cierta preponderancia.

  • Javier Fernández Ortea, «Los esgrafiados del término municipal de Sigüenza», p. 603-625.

La presente comunicación pretende dar a conocer y difundir la existencia del esgrafiado, «fenómeno de popularización arquitectónica», que aún se conserva en los numerosos pueblos que conforman el término municipal de Sigüenza, el más extenso de la provincia de Guadalajara, revalorizando su condición al tiempo que se quiere visualizar su entidad antes de su no muy lejana desaparición, explicando sus características generales, orígenes, datación y distribución geográfica.

  • José Ramón López de los Mozos Jiménez, «Aspectos etnológicos y folclóricos en la obra del Cronista de Sigüenza Don Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo», p. 649-665.

La Asociación Cultural El Doncel, de Amigos de Sigüenza, y su Centro de Estudios Seguntinos organizaron entre los días 29 de julio y 1 de agosto del presente año, las XL Jornadas de Estudios Seguntinos, a modo de homenaje a la figura del que fuera Cronista Oficial de la Ciudad Mitrada don Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo. Las palabras que entonces constituyeron mi charla, debidamente ampliadas y adaptadas, conforman la presente comunicación, a través de la que quiero dejar constancia del interés de la obra etnográfica y folclórica del citado cronista, centrándome en Sigüenza: Glosario de Historia, Arte y Folklore, sus colaboraciones en la revista Cuadernos de Etnología de Guadalajara, y en sus trabajos sobre Gastronomía, sin olvidar la relación personal de amistad que nos unió durante muchos años, a través de la Institución Provincial de Cultura Marqués de Santillana -ya desaparecida- y de estos Encuentros de Historiadores del Valle del Henares.

  • José Ramón López de los Mozos Jiménez y José Antonio Ranz Yubero, «Algunos artículos del profesor Fernando Jiménez de

Gregorio sobre el entorno seguntino publicados en El Día de Toledo (1991-1996)», p. 667-684. Esta comunicación es una recopilación de los artículos que escribió el profesor Jiménez de Gregorio sobre la provincia de Guadalajara, y, en especial, aquellos relacionados con la ciudad seguntina y pueblos de su entorno. En ellos el filólogo e historiador muestra sus conocimientos de arte, historia y toponimia, además de realizar descripciones de paisajes de los núcleos urbanos que visita y de las gentes que encuentra a su paso. Se han seleccionado quince artículos:

  1. Hago la vía de Mandayona al lugar de Alcuneza, pasando por la ciudad de Sigüenza.
  2. La soledad de Alcuneza.
  3. Quien leyere sabrá las razones filosóficas de la Mujer de Horna y del posible significado de esta palabra.
  4. Por la villa de Castejón.
  5. Visito el Santuario de Barbatona. La antigua plaza de toros.
  6. Los muchos siglos de la torre de Bujarrabal.
  7. De la iglesia y el jamón de Bujalaro.
  8. La historia de Jadraque.
  9. El paso de Baides.
  10. De Palazuelos a Carabias.
  11. Sigo en Guijosa y Paso a Cubillas del Pinar.
  12. Otra vez en Palazuelos.
  13. En el entorno de Sigüenza.
  14. El cronista muestra su admiración por la ciudad de Sigüenza y se alarga a la villa de La Riba de Santiuste.
  15. Los paseos por Mandayona. «Así paso mis vacaciones, ni envidioso ni envidiado…».
  • Noelia Esteban Amate, «In Memoriam Pilar Sánchez Lafuente», p. 685-692.

Comunicaciones sobre Alcalá de Henares y otras localidades

Hasta aquí esta larga reseña de los trabajos contenidos en el Libro de Actas del XIV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares (2014), que tiene relación, digamos “directa” por su contenido, con la parte de la provincia de Guadalajara incluida en dicho Valle.

Sin embargo, nos gustaría dejar constancia, aunque solo sea expresando los autores y los títulos de sus comunicaciones, que también afectan a otros pueblos del mismo Valle del Henares, sin hacer caso de líneas demarcadoras de límites intercomarcales, interprovinciales y otras menores aún, porque, en muchas ocasiones, nos encontraremos con que los hechos acaecidos, por ejemplo, tienen lugar en un amplio espacio geográfico que, hoy, afectaría a varias provincias. Así:

«Las cofradías medievales de Alcalá de Henares» (Manuel Vicente Sánchez Moltó), «La revolución de las Comunidades de Castilla en Alcalá de Henares (1520-1521)» (Ángel Carrasco Tezanos), «La organización municipal de Alcalá de Henares durante los siglos XVI y XVII» (Fernando Bermejo Batanero), «Los votos que el Cabildo de la Magistral, la Universidad, el Ayuntamiento y las Religiones hicieron a Santa Ana y a la Natividad de Nuestra Señora, Alcalá de Henares, 1599, AHMAH, legajo 684/001» (Mª. Evangelina Muñoz Santos), «Informaciones secretas sobre revolucionarios franceses en Alcalá de Henares al cortarle la cabeza a Luis XVI en 1793» (Daniel López-Serrano Páez), «La instrucción primaria en Torrejón de Ardoz: su reflejo en los documentos municipales» (Valentina Berrocal Margallo), «Alcalá de Henares dentro de la I Internacional, un forcejeo entre marxistas y anarquistas (1871-1872)» (Daniel López-Serrano Páez y Julián Vadillo Muñoz), «Una aproximación al Socialismo en Alcalá de Henares» (José Luis Salas Oliván), «Tomás Ramos Martínez: un médico complutense procesado tras la Guerra Civil española» (José Luis Valle Martín), «La explosión del polvorín de Alcalá de Henares en 1947 vista por la prensa clandestina y exiliada» (Daniel López-Serrano Páez y Julián Vadillo Muñoz), «Colegios-conventos con iglesia fundados por los Franciscanos Capuchinos Descalzos en Alcalá de Henares» (Celestino Fernández y Andrada), «Flores y frutas de palacio: la huerta y los jardines del palacio Arzobispal de Alcalá» (Gustavo Chamorro Merino y Carlos Chamorro Cuenca), «125º aniversario de la inauguración del puente de hierro del soto de Aldovea sobre el río Henares» y «Aclaraciones sobre una imagen histórica: la foto del puente de Aldovea realizada por la Casa Laurent en su 125º aniversario» (José Luis Sánchez Peral), y «La posada alcalaína: sátira, cuadro de costumbres y etnografía en El sí de las niñas» (María del Carmen García Estradé).