Diges Antón, Juan (1914). Guía del Turista en Guadalajara

De Enciclopedia de Guadalajara
Saltar a: navegación, buscar
Artículo de José Ramón López de los Mozos, bajo licencia CC By-sa petit.png
Reproducción de la cubierta original del libro de Diges Antón.

Diges Antón, Juan. Guía del Turista en Guadalajara. Guadalajara : Taller Tipográfico de la Casa de Expósitos, 1914. 124 pp. + 2 planos plegados +12 pp. de anuncios.

Reseña publicada en Nueva Alcarria, «Baúl de libros», 24 de diciembre de 2010.


Presentamos la reciente edición facsimilar de Guadalajara, Diputación Provincial de Guadalajara. Servicio de Cultura. Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (CEFIHGU), 2010, con texto de presentación de José Félix Martos Causapé y José Antonio Ruiz Rojo ("Presentación de esta edición, 2010)", ocho páginas.

En la presentación de esta nueva edición nuestros autores ofrecen una breve biografía de Diges Antón (Guadalajara, 29 de diciembre de 1855-Guadalajara, 28 de diciembre de 1925) y explican como la presente guía le fue encargada por la Junta Provincial de Turismo de Guadalajara, que la pagó a sus expensas y sobre la que él dijo: «Yo, que también me intereso por las cosas de mi tierra en la medida de mis fuerzas, obedeciendo a tales requerimientos, redacté estos ligeros apuntes, aportando a la vez otros materiales para la realización del pensamiento». Y siguen describiendo el librito.

Para quien esto escribe, esta guía, muy completa para su época, tiene hoy un valor incalculable, ya que no es en sí un mero libro, sino un documento de importante magnitud para el conocimiento de aquella Guadalajara de primeros del siglo XX, no sólo por el texto y las noticias que sobre Guadalajara aporta su autor, sino también por la cantidad de fotografías que inserta, muchas de ellas procedentes de los periódicos Flores y Abejas y La Palanca, de M. Lecea, L. Jiménez y del Dr. Picazo, amén de muchas otras que figuran sin autoría.

Comienza el libro con dos páginas de anuncios, entre ellos el de «La Amparo / Fábrica de Harinas / José Diges y C.ª», para, antes de comenzar, ofrecer al lector las «Obras del mismo autor», que seguidamente reseñamos por su interés para el lector aficionado a los temas alcarreños: Biografías de Hijos ilustres de la provincia de Guadalajara, en colaboración con D. Manuel Sagredo, de 1889 (XV + 168 pp), que se vendía al precio de dos pesetas; la Guía de Guadalajara, de 1890 (298 pp.) de la que dice ser la primera obrita de este género que se publicó en esta ciudad, por entonces, agotada; El periodismo en la provincia de Guadalajara, de 1902 (88 pp. con 40 fotograbados reproduciendo las cabeceras de otros tantos periódicos, que se vendía al mismo precio de dos pesetas, y Vías de comunicación de la provincia de Guadalajara, de 1908 (sin datos), obra ilustrada con un mapa de dicha provincia, que contiene noticias sobre itinerarios de carreteras, puentes y barcas, ferrocarriles, automóviles, coches públicos de viajeros, telégrafos, correos, líneas eléctricas, etc.

Un recorrido por la ciudad

En «Dos palabras» Diges describe el motivo de la publicación del libro por la Junta mencionada más arriba e incluye la relación de sus componentes. Y entra de lleno en el grueso del libro a través de un extenso capítulo «Descripción general», que se abre con un dibujo plegado en tres, de la Guadalajara en 1600 (vista general desde el lado Norte) realizado por B. Villaverde (Toledo) y que tras referirse a la situación geográfica, ríos y montañas, así como distancias a otros núcleos de población, va describiendo todos y cada uno de los monumentos de la ciudad, comenzando desde la estación de ferrocarril, cruzando el puente, subiendo por «Cacharrerías» para desembocar en la actual plaza de los Caídos, siendo en algunas ocasiones bastante crítico, por ejemplo con el dudoso gusto del Palacio del Infantado o con las demasías llevadas a cabo por Ricardo Velázquez Bosco en el claustro del palacio de Don Antonio de Mendoza (hoy mal llamado Liceo Caracense, puesto que liceo es palabra francesa y caracenses son los habitantes de Carabaña). Sigue su trayecto subiendo por la Calle Mayor Baja, plaza del Ayuntamiento y sigue hasta Santo Domingo, deteniéndose a cada paso en los monumentos que había (y hay). Luego se acerca hasta el Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo, por un lado, y por otros, por el Paseo de las Cruces. No se olvida de los laterales de la arteria principal de Guadalajara y visita la capilla de Luis de Lucena y la iglesia de Santa María, la puerta de Bejanque y el Fuerte de San Francisco con la cripta de los Mendoza; también se acuerda del edificio de la Diputación Provincial.

Especial hincapié hace del recinto amurallado y de las casonas palaciegas todavía existentes. Termina este apartado con una serie de excursiones, a Lupiana, a Horche, al salto de Bolarque, a Torija, Pioz, a los Baños de Trillo (pasando por Brihuega y Cifuentes), a los Baños de La Isabela, al castillo de Anguíx, al de Jadraque y al de Zorita, a Pastrana, a Hita y a Cogolludo, centrándo se en sus principales y más importantes muestras artísticas. Finaliza con un «Apéndice», que se abre con una nueva hoja triple plegada, en que el ofrece el horario de trenes, hospedajes y comidas, comunicaciones, coches automóviles y coches ordinarios, con sus correspondientes precios.

Indudablemente un librito que se lee de un tirón, con el que soñar con aquella Guadalajara, que ya no volverá, afortunadamente en algunos aspectos, pero de la que tanto patrimonio se ha echado por la borda en aras de ese equivocado concepto de modernidad que han venido manteniendo nuestros representantes políticos a lo largo de generaciones. Aconsejo al lector que se detenga más tiempo con la contemplación de las fotografías y grabados de los monumentos que acompañan al texto, y que los compare con los mismos, en la actualidad, si es posible.