Casa del Pueblo

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Enrique Alejandre Torija, bajo licencia CC By-sa petit.png

Al comenzar el siglo XX, la Unión General de Trabajadores ya tenía un número significativo de afiliados en Guadalajara. En 1904 varias sociedades obreras convinieron en organizar la Federación Obrera Local, compuesta en esa fecha por las sociedades de Panaderos, Albañiles, Carpinteros , Agricultores, Herreros, Pastores y Pintores [1]. Ese mismo año abrieron su primera sede conjunta o Casa del Pueblo. Los trabajadores de Guadalajara tenían necesidad de un espacio propio, no tan solo para tareas políticas, administrativas y sindicales, sino para poder llevar a cabo además otras actividades que contribuyeran a aumentar su conciencia de clase, para adquirir una cultura de la que carecían y desarrollar su potencial creativo, como contrapeso a una sociedad que les ofertaba un ocio de poco más que toros, tabaco y taberna

Primera sede en la plaza de Santa María

El acto de apertura de la Casa del Pueblo tuvo lugar tras la manifestación del Primero de Mayo de 1904 [2], en el número ocho de la plaza de Santa Maria. Un año mas tarde, la Federación de Sociedades Obreras de Guadalajara, creó su primer Comité local, presidido por Fernando Relaño y su propio órgano de prensa, La Alcarria Obrera, Periódico quincenal defensor de los intereses obreros, como rezaba su subtítulo, en abril de 1906 [3].

En noviembre de 1907 dieron comienzo las primeras clases nocturnas. La celebración de conferencias era frecuente, con oradores no siempre socialistas. Contaba este Centro con biblioteca, un Orfeón, una Sociedad Varia Filarmónica y un Cuadro artístico teatral. Cuando se pormovió la idea de crear una Universidad Popular en Guadalajara, la Federación de Sociedades Obreras ofreció sus locales para la misma.

Traslado a la plaza de Santo Domingo

La Casa del Pueblo antes de la Guerra Civil.

En 1912, la UGT adquirió en propiedad un edificio viejo lindante con la plaza de Marlasca (hoy Santo Domingo) por 5.500 pts. Tras su demolición, con otras 12.000 pts, pudieron levantar al menos las paredes de una casa con cuatro fachadas y cubrir aguas [4]. Los trabajos los llevaron adelante los propios obreros asociados, no sin dificultades por la persistente inundación de las zanjas de cimentación [5].

En abril de 1915, las Sociedades Obreras de Guadalajara decidieron reanudar las obras para poder utilizar por lo menos lo ya habían construido. En agosto ya se habían terminado esta habilitación, habiendo gastado en total hasta entonces unas 38.000 pts. Las obras fueron dirigidas por el albañil Isidoro Fernández y por Luis Ranz, carpintero, natural de Fuencemillan, afincado en Guadalajara, pero cuyos años mozos transcurrieron en Madrid, donde formó parte del núcleo inicial del PSOE. La superficie de la Casa era de 363 metros cuadrados. Podemos tener una idea del edificio por la descripción que El Socialista hacia del mismo en esos días [6]:

La parte terminada está distribuida entre un hermoso vestíbulo, con el piso de mosaico; a la izquierda la Cooperativa con un gran sótano; a la derecha la escuela, salón café, habitaciones para el conserje, la biblioteca, una secretaría, retretes a la moderna, etc (...) La Casa posee también una hermosa terraza, y su solidez está garantizada, pues todo el edificio es de hierro y ladrillo, estando dotado de agua caliente, lo que hará que sea sumamente higiénico el nuevo local de los obreros alcarreños.

Posteriormente se añadieron nuevas plantas y dependencias al edificio.

El 5 de septiembre de 1915, la Casa del Pueblo de Guadalajara fue inaugurada por Pablo Iglesias, quien pronunció una conferencia en el Teatro Principal en la que expuso el ideario socialista [7 ]. No le era ajena la ciudad a este dirigente obrero, pues en ella le habían dado hospitalidad sus compañeros de la agrupación socialista de Guadalajara, Julián Fernández Alonso, Enrique Burgos y Alfonso Martín, entre otros, en el ya lejano año de 1882, cuando su salud se había resentido, por la huelga de tipógrafos y el Congreso de constitución de la Federación Tipográfica, y tuvo que buscar un lugar de descanso.

En 1925, otro dirigente socialista, Julián Besteiro, vino a Guadalajara para inaugurar la Biblioteca del Centro Obrero, que se había constituido con aportaciones de particulares y donaciones del Ayuntamiento y la Diputación provincial. Pero en esta ocasión no hubo conferencia, pues el Directorio de Primo de Rivera solo consentía la actividad socialista hasta un límite [8].

En un artículo publicado en el diario madrileño La Libertad (18 de marzo de1928), Juan José Morato, decía lo siguiente sobre la actividad que se desarrollaba en el Centro de Guadalajara:

Una magnífica Casa del Pueblo, toda luz, blancura, limpieza, amplitud, comenzando por el vestíbulo y por la escalera majestuosa. Una Casa del Pueblo donde se albergan Albañiles, Carpinteros, Agricultores, Constructores de Carruajes, Oficios Varios, Metalúrgicos, Dependientes de Teatro, Camareros, Panaderos, Vaqueros, Dependientes de Comercio, Unión Automovilística, Tejeros, Tipógrafos, el Arte del Vestido (organismo femenino), Repartidores de pan, Agrupación Socialista, y también -hecho ejemplar- un grupo llamado de Profesiones liberales, mas una Deportiva Obrera y un grupo artístico. En total 1.065 afiliados [...] Hay en él [edificio] una buena biblioteca, un excelente gimnasio y un salón donde hay un piano para la enseñanza- a más del recreo-, mesas de escribir y maniquíes con trajecitos de papel para la enseñanza de corte y confección.

La Casa del Pueblo de Guadalajara cumplió la tarea para la que había sido creada, en una sociedad que negaba de hecho el acceso a la cultura, la educación física, la realización de actividades artísticas, a los obreros. En 1939, ocupada por el bando vencedor y dedicada a otros menesteres.

Referencias

[1] Acción Socialista, 26 de diciembre de 1914.

[2] La Crónica (Guadalajara), 9 de mayo de 1904.

[3] Calero Delso, Juan Pablo (2008) Elite y clase : un siglo de Guadalajara (1833-1930). Guadalajara : Diputación Provincial., p. 454.

[4] El Socialista, 4 de septiembre de 1915.

[5] Serrano Rojo, Modesta Soledad (1990). Los movimientos obreros en Guadalajara: historia comentarios y reflexiones. Guadalajara : Edición de la autora, 1990, p. 51 y 52.

[6] Ibídem.

[7] Alejandre Torija, Enrique. El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939. Madrid : Fundación Federico Engels, 2008, p. 168.

[8] Ibídem, 179.