Carlos Santiesteban Montero

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Pintura al óleo que sirvió de cartel anunciador para las Ferias y Fiestas de Guadalajara en el 2000.
Escenografía para el tablado del restaurante de las Cuevas de El Clavín. Tarjeta postal (ca. 1970).
Carlos Santiesteban con el alcalde de la ciudad en la inauguración de la sala dedicada al pintor en el Ayuntamiento (2011).

El 10 de marzo de 2011, el Ayuntamiento de Guadalajara rindió homenaje a uno de sus hijos más destacados en el mundo de las artes durante las últimas décadas: Carlos Santiesteban, dando su nombre a una de las calles de reciente apertura en los solares de la antigua Huerta del Carmen, y creando una sala permanente en la Casa Consistorial con una pequeña muestra de su obra con cuadros de propiedad municipal. Era un reconocimiento a toda una dedicación profesional, y un paso previo a la puesta en marcha del proyecto «Casa-Museo de Don Carlos Santiesteban Montero», un compromiso adquirido con el artista el 22 de enero de 2003 por el que el Ayuntamiento se compromete a mantener y convertir su casa de la calle Teniente Figueroa en un espacio museístico dedicado a su obra y persona tras su fallecimiento.

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De Guadalajara a los escenarios de medio mundo

Carlos Santiesteban Montero nace en Guadalajara 1927, fruto del matrimonio del también pintor Carlos Santiesteban Valh y Francisca Montero. Pese a la prematura muerte de su progenitor (falleció en noviembre de 1932), y a los difíciles años de la Guerra Civil y posguerra, muy pronto se inició en el mundo de las artes plásticas bajo la atenta tutela de su madre que, una y otra vez, ponía a su alcance los óleos y acuarelas de su progenitor para que le sirvieran de modelo.

Este decidido empeño de doña Francisca y las cualidades innatas del joven Carlos terminaron por hacer de él un proyecto de artista de exclusiva formación autodidacta; luego, años después, matizada y encauzada por su participación como alumno libre en los cursos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Este traslado a la capital de España le permitió establecer contacto con otros artistas directamente relacionados con el mundo de la danza y la escena. Así, desde un primer momento, su carrera profesional se orientará hacia el mundo del espectáculo, interviniendo como figurinista de vestuario y escenógrafo para obras de teatro y ballet. Entre sus grandes proyectos, podemos destacar su relación con la compañía de danza dirigida por el bailarín Antonio Ruiz Soler, Antonio colaborando desde 1955 con diseños para alguno de sus espectáculos: El Amor Brujoy El sombrero de tres picos de Falla, o Cerca del Guadalquivir, ballet flamenco sobre el poema de García Lorca. En una entrevista realizada por José de Juan García para el semanario ''Nueva Alcarria'' el 12 de febrero de 1955, en la que se anunciaba la relación con el bailarín sevillano, este periodista describía al pintor alcarreño en los siguientes términos:

Este trabajo suyo, tan especial, que le hace andar a Carlos Santiesteban por la vida con un aire despistado, tan fuera de su juventud y de su época, con ese aspecto abstraído que le pone al mismo tiempo tan lejos y tan dentro de las cosas.

Aquella actividad ligada al espectáculo le permitió recorrer las principales capitales de Europa y Estados Unidos; y, en los meses de transición entre temporadas, fijar su residencia en París, Nueva York, Sevilla o Málaga, ciudades tan distintas como sugerentes. Es en estos momentos de estío, cuando aprovecha para mostrar al público sus obras de estudio.

Pintor de caballete

Fue también a medidos de los cincuenta cuando en el Hotel Hillton de Madrid se organizó una de sus primeras muestras. Aquí presentó una veintena de obras de inspirado tema andaluz, representando coloristas figuras sobre fondo negro. Después de esta etapa inicial, en la que sus creaciones están íntimamente ligadas a su trabajo para las producciones teatrales, consolidará un estilo propio que luego mantendrá durante toda su carrera.

Aún hoy, sigue incrementado su colección de óleos sobre lienzo y sobre tablex con composiciones muy coloristas, llenas de expresividad, con fondos saturados de cromatismo y materia pictórica; allí donde afectadas figuras de traza estilizada interrumpen en paisajes sublimes de composición ascensional. También abunda en otro de sus temas preferidos, los bodegones y ramilletes florales, con los que alcanza resultados de brillante belleza.

En cualquier caso, la trayectoria de Carlos Santiesteban como pintor será fiel a su carrera desplegada sobre los escenarios; afrontando la ejecución de series ligadas a los músicos y temas españolistas que integraban su agenda de espectáculos: Falla, Granados o Turina, aunque siempre desde una perspectiva fantástica y surrealista; deudora, a veces, de la estética de un manchego universal: Gregorio Prieto.

Sus principales exposiciones han tenido lugar en espacios tan destacados como el New York Center, los Reales Alcázares de Sevilla, la Fundación Puerto Banús, o en museos de Florencia y Nápoles. También puede valorarse su creatividad en las ilustraciones realizadas para diversas publicaciones, como es el caso del trabajo aportado para las editoriales Mundo Hispano y Alicia Zorzoli.

Tras muchos años de éxito y reconocimiento internacional, en 1973 Carlos Santiesteban regresó a su ciudad natal para inaugurar el recién restaurado palacio del Infantado con una exposición organizada por la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. La muestra, relatada en la prensa del momento como un acto social de notable trascendencia, contó con una veintena de óleos, entre los que destacaban varias figuras de heraldos y damas, y unos paisajes alcarreños, que fueron glosados por el marqués de Lozoya en el catálogo publicado al efecto.

Salvador Toquero en una columna del semanario Flores y Abejas correspondiente al 18 de septiembre de 1973 resumía así la capacidad de este pintor:

Carlos Santiesteban ha vuelto a demostrar que es posiblemente único en su línea; que domina el cuadro-boceto como nadie; que sus figuras tienen ese ángel especial del tratamiento delicado y certero que han recibido; que los colores en su paleta, sobre todo los azules y los rojos, adquieren protagonismos de real irrealidad; que el dibujo es perfecto; que cada línea tiene la armonía y el efecto justo; que cada cuadro es una lección de bien hacer, dentro de una tendencia y una técnica pictórica peculiares.

Todas las crónicas aplaudieron también el éxito comercial de la muestra, que se saldó con la venta de la totalidad de las obras expuestas; era un primer episodio que, con el tiempo, convertirá a don Carlos en el pintor de mayor aceptación entre sus paisanos; desde luego, sus principales clientes.

Santiesteban en Guadalajara

Futura Casa-Museo de Santiesteban en la calle Teniente Figueroa (2011).

Además de la abundante colección de obra de caballete repartida por los domicilios particulares de la ciudad, su trabajo puede contemplarse en la sala habilitada en el Ayuntamiento y en diversas creaciones murales que engalanan y enriquecen distintos espacios públicos de Guadalajara.

Tenemos que reseñar las pinturas de la Casa-palacio de la Diputación Provincial, en alusión a su función benefactora; las figuras evangélicas de la iglesia de San Juan de Ávila y de la iglesia del Carmen; o la escenografía para el tablado del restaurante de las Cuevas de El Clavín, a remedo de sus creaciones para los espectáculos de Antonio.

Como hemos advertido, desde del año 2003 el Ayuntamiento y el artista mantienen por escrito un compromiso de colaboración para el mantenimiento de su persona y para la ulterior creación de la Casa-Museo de Don Carlos Santiesteban Montero en su domicilio de la calle Teniente Figueroa.

Lamentablemente, en enero de 1980, parte del legado que debería haber integrado los fondos de esa colección fue sustraída de la finca que el pintor poseía junto al pantano de Entrepeñas. En la casa de «El Torreón» guardaba, además una valiosa colección des obras de arte y antigüedades, pinturas de su factura, recuerdos, fotografías y documentos de su carrera en el mundo del espectáculo y de las múltiples exposiciones organizadas que nunca fueron recuperados.

Entre tanto, desde la existencia del protocolo citado, el pintor se ofrece a la ciudad diseñando carteles para los ciclos festivos más importantes del año: Ferias y Fiestas, Navidad y Corpus Christi. Para esta última celebración, además, en 2004 entregó cuatro gallardetes realizados por él para el exorno de los balcones de la Casa Consistorial en el día del Santísimo.

Reconocimientos

Entre los numerosos y merecidos reconocimientos y galardones, cabe recordar los títulos de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha e Hijo Predilecto de la Ciudad de Guadalajara; la Legión de Honor Franco-Británica, la Gran Cruz de Fomento de la Unión Europea y el nombramiento de Caballero de la Real Orden de Malta y el de Miembro de Honor de UNICEF Internacional.

También, además de en esta capital, su nombre figura en el callejero de la ciudad de Sevilla; allí también es reconocido como uno de sus artistas preferidos.

Bibliografía

  • Vivent Galdón, Francisco. "Historia del Arte de Castilla-La Mancha en el siglo XX : Provincia de Guadalajara"'. En: Historia del Arte de Castilla-La Mancha en el siglo XX, Toledo, 2003, volumen 2.




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