Ateneo Instructivo del Obrero

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Juan Pablo Calero Delso, bajo licencia CC By-sa petit.png
Proyecto de construcción del Ateneo Instructivo del obrero: planta baja (Archivo Municipal de Guadalajara).
Folleto del Certamen de Industrias, Artes y Oficios convocado por el Ateneo en 1901 (Archivo Municipal de Guadalajara).

EL ATENEO INSTRUCTIVO DEL OBRERO fue la institución social, recreativa y cultural más relevante y de más larga vida en la Guadalajara de la Restauración. Sus fines, según se recogía en el artículo 1º de sus primeros Estatutos, eran "la instrucción, socorro, mejoramiento social y recreo de la clase obrera".

Se fundó en febrero de 1891 por iniciativa de un grupo de jóvenes socialistas (Alfonso Martín Manzano, Enrique Burgos Boldova, Ligorio Ruiz…) a los que su prosperidad económica particular había dejado fuera de un PSOE rigurosamente obrerista, confluyendo con otro grupo de jóvenes que estaban renovando el republicanismo provincial (Ángel Campos García, Tomás Bravo Lecea…). Sin posibilidades de dirigir el sindicalismo alcarreño, por su extracción burguesa, pero interesados en la cuestión social, decidieron constituir un Ateneo Obrero. Para ello, hicieron un llamamiento a toda la sociedad arriacense y establecieron una primera Junta Directiva tan plural que nombraron como presidente al carlista José de Sagarmínaga Sáez.

El 9 de mayo de 1891 el Gobernador Civil aprobó sus Estatutos y al día siguiente se inauguró su sede social. A lo largo de su dilatada historia el Ateneo se convirtió en uno de los centros recreativos más concurridos de la ciudad; en su medio de siglo de vida no hubo celebración o festejo en la ciudad que no fuese motivo para organizar una verbena en su local. No descuidó su carácter cultural, y organizó cursos de cultura general y de capacitación profesional, contó con una nutrida biblioteca y tuvo su propio grupo de teatro y su orfeón; incluso abrió un gimnasio. También desarrolló su vertiente asistencial y, en sus primeros años, dispuso de un servicio médico y farmacéutico para socios y consiguió descuentos en algunas tiendas de la ciudad; sin embargo nunca pudo abrir su propia Caja de Ahorros, como fue su propósito.

Hasta los primeros años del siglo XX, el Ateneo estuvo dirigido por los militantes más destacados del republicanismo federal (Ubaldo Romero de Quiñones, Anselmo Arenas o Manuel Diges) para pasar después a estar controlado por los conservadores (Fernando Sacristán, José María Solano, Ildefonso Andrés, Manuel Rueda). Desde 1914 las directivas del Ateneo estaban formadas por trabajadores arriacenses de toda filiación política y estrechó sus lazos con el movimiento sindical.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera el Ateneo Obrero estuvo intervenido por la autoridad militar, que redactó nuevos Estatutos y mediatizó sus actividades, aunque sus socios se resistieron al régimen, nombrando socio de honor al conde de Romanones, que era un firme opositor al dictador. Con la llegada de la Segunda República, los trabajadores retomaron el control del Ateneo. Acabada la Guerra Civil, el régimen franquista forzó la desaparición del Ateneo Instructivo del Obrero y se incautó de todo su patrimonio, obligando a los socios a ceder al organismo sindical de Educación y Descanso todos sus bienes muebles e inmuebles en una Asamblea antiestatutaria y forzando a una Junta Directiva amenazada a firmar un documento de cesión en el Registro de la Propiedad. El edificio de la antigua tahona de San Bartolomé, adquirido y reconstruido por los ateneístas en 1909, pasó a ser sede de la Obra Sindical de Educación y Descanso y el teatro del Ateneo se cedió a la iniciativa privada y abrió sus puertas con el nombre de Cine Moderno. Durante la Transición los pocos socios supervivientes, con Aurelio Sampedro a la cabeza, intentaron reorganizar el Ateneo y recuperar su patrimonio, pero las administraciones públicas se negaron a retrotraer la titularidad de sus bienes.

Referencias

  • Batalla Carchenilla, César (1998). “Los Ateneos en Guadalajara: primera aproximación (1877-1896)”. Wad-al-Hayara, n. 25, p. 207-224.
  • Calero Delso, Juan Pablo (2004): “El Ateneo Instructivo del Obrero: la memoria traicionada”. Actas del IX Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, p. Guadalajara, p. 345-362.

Enlaces

  • Primer Reglamento del AIO: [[1]]
  • Segundo Reglamento del AIO: [[2]]
  • Acta de liquidación del AIO: [[3]]