Antonio Pareja Serrada

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Pedro José Pradillo y Esteban, bajo licencia CC By-sa petit.png
Retrato de Antonio Pareja Serrada con dedicatoria autógrafa a su amigo Ángel María Fernández (c. 1920). CEFIHGU.

Cronista oficial de la Provincia de Guadalajara (Brihuega, 1842; Madrid, 1924).

Antonio Pareja Serrada nació en Brihuega en 1842. Su formación académica se inició en el Instituto General y Técnico de Guadalajara, graduándose con el título de Bachiller el 4 de octubre de 1861. Después completaría sus estudios en Madrid, donde se licenció en Filosofía y Letras. Fue allí en la capital de España donde tuvo su residencia habitual, aunque, como muchos eruditos alcarreños de la época, regresaba cada verano a su ciudad natal.

Don Antonio es parte integrante de esa generación de primeros historiadores positivistas de la que formaron parte los cronistas provinciales Juan Catalina García López (1845-1911) y Manuel Serrano Sanz (1866-1932); y otros investigadores que no siguieron su carrera en centros universitarios como Miguel Mayoral y Medina (fallecido en 1901) o Juan Diges Antón (1855-1925).

Periodista en Madrid

Primera página de El Briocense correspondiente al número del día 30 de diciembre de 1904. (Biblioteca Pública de Guadalajara.)

En su carrera profesional, don Antonio alternó la actividad docente con la de asiduo colaborador de la prensa escrita. En cuanto a esa primera faceta, la de profesor, sabemos que, además de impartir asignaturas afines a su licenciatura en varios centros enseñanza privada, publicó varios manuales y libros de lectura moralizante para niños y jóvenes. Entre estos trabajos podemos citar:

  • Las Virtudes remedio contra los vicios : cuadros Morales para la lectura de las Escuelas de instrucción primaria, Guadalajara, La Aurora, 1881.
  • Retazos de Historia : efemérides de la de España, Madrid, Artes Gráficas, 1916.

Algunos episodios ejemplarizantes protagonizados por los defensores de la patria tuvieron también su tratamiento monográfico. Por ejemplo, podemos recordar el relato: La muerte del héroe González Tablas, teniente coronel de Regulares de Ceuta, muerto heroicamente el 12 de Mayo de 1922 en la toma de Tazarut. publicado en Madrid en 1922 por la Casa Editorial Miguel Albero.

Aún fue más intensa y prolífica su actividad periodística. Fue fundador de El Briocense, publicación quincenal dedicada a Brihuega y su comarca, y colaborador habitual en varias publicaciones periódicas del Madrid durante el reinado de Alfonso XIII.

Según Sergio Higuera y Juan Pablo Calero, Pareja Serrada era un hombre de pensamiento liberal e ideario republicano, una filiación que compartiría con otros colaboradores de El Briocense, como Eduardo Contreras (director de la revista Atienza Ilustrada'). Para sustentar esta afirmación se basan, entre otras referencias, en las reseñas que publicó en ese quincenal (en los números correspondientes al 15 de diciembre de 1905 y al 15 de enero de 1906) sobre la monumental obra El hombre y la Tierra del anarquista Eliseo Reclús, publicada por la Editorial de la Escuela Moderna.

En este contexto habría que añadir la publicación de uno de sus ensayos: Influencia de la mujer en la regeneración social: Estudio critico, por La Aurora en 1880.

Parece ser que, en más de una ocasión, el trasfondo de sus artículos le propició algunos revolcones que, en su opinión, podían calificarse como triunfos.

Su currículo en la prensa de tirada nacional se inicia, allá por 1865, con sus colaboraciones en Los Sucesos, y, después, entre 1867 y 1870, en La Soberanía Nacional. A estos periódicos seguirían, entre otros, El Guerrillero Agrícola, El Boletín de Faros, Nuevo Mundo o El Caminero, semanario editado por la Asociación Nacional de Peones Camineros en el que trabajó hasta el día de su fallecimiento.

En Nuevo Mundo fueron muy celebrados sus artículos publicados a lo largo de 1902 sobre la Guerra de la Independencia y las aventuras y desventuras vividas por algunos personajes populares como el tío Chavito o el tío Vivito, entre otros.

En la etapa final de su vida fue esta ocupación periodística la principal fuente de ingresos, para una economía que se antoja muy precaria, sólo aliviada en parte por los honorarios recibidos por su cargo de Cronista Provincial, cifrados en 750 pesetas anuales. Así quedó reflejado en la crónica luctuosa de ‘‘Flores y Abejas’’ del 7 de septiembre de 1924:

Contaba el Sr. Pareja Serrada más de ochenta años de edad, y cuando otros mortales más felices alcanzaron una vejez tranquila y sosegada, nuestro ilustre amigo veíase obligado, para no morirse de hambre, a trabajar constantemente en la redacción de 'El Caminero', semanario dedicado a la defensa de esos modestos subalternos, quienes recibirán con los ojos arrasados de lágrimas la noticia del fallecimiento de su entusiasta defensor.

Cronista provincial

Primera página de El Briocense correspondiente al número del día 15 de junio de 1905. (Biblioteca Pública de Guadalajara.)
Brihuega y su partido, 1916, cubierta de la edición facsímil de 2011
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En 1911, tras el fallecimiento de don Juan Catalina García, el Pleno de la Diputación de Guadalajara le nombró Cronista Provincial, cargo que ocuparía hasta su muerte. Fue en este último período cuando su actividad editorial se centró en los temas alcarreños siguiendo fielmente las responsabilidades que exigían esa distinción: investigar, estudiar y divulgar permanentemente los valores históricos, artísticos y culturales de la provincia.

En ese primer año como tal cronista el Taller Tipográfico de la Casa de Expósitos de la Diputación sacó a la luz La Razón de un Centenario. Glorias de la Alcarria, una obra destinada a la conmemoración del doscientos aniversario del asalto a Brihuega y batalla de Villaviciosa, uno de los últimos episodios de la Guerra de Sucesión que afianzó definitivamente a la dinastía Borbón en el trono de España.

Tras este primer proyecto, su dedicación se centró en poner en manos de los lectores una colección de monografías sobre cada uno de los partidos judiciales que, por entonces, se subdividía administrativamente la provincia. Todos y cada uno de ellos contarían con datos suficientes sobre su historia, monumentos, industrias, efemérides y apéndices con notas de actualidad de merecido interés.

El primero, editado en 1915, estuvo dedicado a la capital: Guadalajara y su Partido. En Sesión del 17 de diciembre de ese año, el Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, acordó «conceder al Cronista de esta provincia Don Antonio Pareja Serrada, la subvención de ciento cincuenta pesetas con cargo al Capítulo de Imprevistos del presupuesto municipal vigente, por la publicación de su libro Guadalajara y su Partido y que se le signifiquen las más expresivas gracias por la atención que ha tenido de dedicarle dicha obra». Después, en 1916, vería la luz la segunda y última entrega: Brihuega y su Partido.

Junto a este proyecto abordó otro no menos interesante: la Diplomática Arriacense. Esta empresa editorial trataba de conformar una amplísima colección de documentos relativos a la historia de los municipios de la provincia. Para ello recorrió diferentes archivos y consultó numerosas publicaciones con el fin de lograr un corpus documental que se convirtiera en eficaz herramienta para las futuras generaciones de investigadores.

La primera entrega apareció en 1921: Diplomática Arriacense, recogida por Antonio Pareja Serrada (Cronista Provincial). Códice Primero. A pesar del excluyente título, que parece referirse solo a la capital, se transcribían documentos de las principales localidades de la provincia de Guadalajara, especialmente de las ciudades de Sigüenza y de Molina, fechados entre los siglos XI y XIII.

Para el Códice Segundo reuniría documentos de los siglos XIV a XIX; pero, como consecuencia de su fallecimiento, esta obra quedó inédita y perdida. Hace unos años este repertorio documental reunido por Pareja Serrada fue localizado e identificado en los fondos el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, permaneciendo aún a la espera de su anunciada publicación.

Fallecimiento y honores

Antonio Pareja Serrada murió en Madrid el 4 de septiembre de 1924 a la edad de 82 años, en el número 17 de la calle de Santa Feliciana, siendo enterrado en el Cementerio de la Almudena de esa capital.

A iniciativa de su viuda, doña Isabel, Luis Cordavias se encargó de comunicar la terrible perdida a los organismos oficiales y trasmitirles la hora y lugar del entierro. Pero, las responsabilidades de los señores Fernández Escobar, presidente de la Diputación, y Juan Alejandre, alcalde de Guadalajara, impidieron la formación de una representación oficial que despidiera dignamente al erudito alcarreño. De tal modo, que el señor Cordavias se convirtió en el crisol de la oficialidad, acudiendo como representante de la Diputación, Ayuntamiento capitalino, Asociación de la Prensa y Comisión Provincial de Monumentos; aún más, cuando no acudió nadie en representación de la villa de Brihuega.

La crónica del sepelio y otros artículos conmemorativos pueden seguirse en la prensa de la época. Sirvan de ejemplo los párrafos escritos en el semanario dirigido por Cordavias:

Poco después de las seis de la tarde, se puso en marcha la fúnebre comitiva.
El modestísimo féretro fue depositado sobre una carroza tirada por cuatro caballos empenachos, y pendiente del coche, se colocó una hermosa corona de flores naturales, ofrendada por la redacción de El Caminero.
Fue presidido el duelo por el Director espiritual del finado, por el párroco de Vicálvaro, por don Abelardo Serrada y don Fernando Sacristán, sobrinos del Sr. Pareja Serrada, los redactores de El Caminero, el presidente de la Asociación de la Prensa Alcarreña, señor Cordavias, y los Sres. Puebla y Monterde.
En la plaza Manuel Becerra fue despedido el duelo, continuando la comitiva hasta el Cementerio de la Almudena, donde a las ocho de la tarde recibió cristiana sepultura el insigne alcarreño que hasta los ochenta y dos años de edad conservó íntegras sus prodigiosas facultades, laborando con el mismo entusiasmo que trabajó en su mocedad.
Durante su larga vida, la provincia de Guadalajara no fue justa ni pródiga en mercedes para quien tanto la honró.
Pero aún es hora de remediar ese abandono: la Diputación provincial y el Ayuntamiento de Brihuega no deben olvidar que la ejemplar y bondadosa compañera del Sr. Pareja Serrada queda en el mayor desamparo, y es justo se la tienda una mano cariñosa.
A quienes realicen obra tan meritoria, les bendecirá desde el cielo el venerable viejecito, que no volverá a decirnos nada de las tradiciones alcarreñas.
(Flores y Abejas, 7 de septiembre de 1924)

A lo largo de su vida fueron reconocidos sus méritos con diversas condecoraciones y distinciones; por ejemplo, le fueron concedidas las cruces de Beneficencia y del Mérito Militar, y la Medalla de Oro de Villaviciosa, además de ser nombrado correspondiente de la Academia de Bellas Artes de Toledo.

El 16 de agosto de 1924, un mes antes de su muerte y como un acto más del programa de fiestas, su localidad natal le brindó un caluroso homenaje junto al catedrático Eugenio Bartolomé. En aquel día, el alcalde Evaristo Zamorano presidió la comitiva que terminó en el bautizo de la calle Oscura con el nombre de Antonio Pareja Serrada.

Este mismo reconocimiento se repetiría en Guadalajara meses después, cuando Ángel Martín Puebla cedió parte de sus terrenos para abrir un tramo de vía pública como continuación de la calle de Montemar.

Bibliografía

  • Herrera Casado, Antonio. «Los cronistas provinciales de Guadalajara», en Wad-Al-Hayara, 14, 1987, p. 347-354.
  • Vergara Martín, Gabriel María. Homenaje del Instituto de Guadalajara a la memoria de los alumnos que se distinguieron durante sus estudios en este centro y se destacaron después en el cultivo de las Letras, Ciencias, Artes, etc., Madrid : Hernando, 1937.