Alcallería

De Enciclopedia de Guadalajara
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Artículo de Manuel Rubio Fuentes, bajo licencia CC By-sa petit.png

Alcallería era el nombre del barrio más antiguo de Guadalajara (hoy Cacharrerías), situado al Norte de la misma, entre el Alcázar y la muralla cristiana, que lo limitaba por el Sur, y el puente sobre el río Henares, por el Norte. Su nombre deriva del oficio al que se dedicaba antiguamente una buena parte de sus moradores. Los alcalleres son los alfareros.


Origen de Guadalajara

Reconstrucción del plano de Guadalajara en el siglo XV basada en la obra de Layna Serrano Historia de Guadalajaa y sus mendozas (Archivo Municipal de Guadalajara: Plan general de ordenación urbana de 1962).

En el barrio de la Alcallería se encuentra el origen de la actual Guadalajara. Los árabes establecieron en esa zona una pequeña población para la defensa del paso sobre el río Henares, aprovechando una elevación flanqueada por los arroyos del Alamín al Este y de San Antonio al Oeste. Este primer núcleo, que se extendió después hacia el sur, constituía un enclave de relativa importancia que se amuralló y se dotó de una fortaleza o alcázar en la parte alta.

Se accedía al barrio, por un camino que partiendo del puente sobre el río entraba por la denominada "Puerta del Puente", recorría hacia el sur todo el poblado en una brusca ascensión, buscando la salida por otra puerta situada en el extremo opuesto, que daba paso al Alcázar y desde este al resto de la ciudad. Más adelante esa puerta del Alcázar fue cerrada y se abrió otra directamente en la muralla.


El arrabal en la ciudad cristiana

Ya antes de la caída de la ciudad en poder de los cristianos, la población árabe había empezado a abandonar su primer enclave desplazándose hacia el sur, formando otros núcleos importantes, probablemente también amurallados, donde se concetrará de asentamiento de la ciudad cristiana.

El desarrollo que experimentó la ciudad no benefició al arrabal de la Alcallería. La inestabilidad social, política y militar de la época hizo necesaria la construcción de una poderosa muralla que defendiese la ciudad de eventuales ataques enemigos. Esta muralla que partía de la pared norte del Alcázar dejó fuera casi por completo a la Alcallería.

Después de la conquista, la Alcallería sufrió una gran transformación: el barrio quedó dividido en dos partes por el camino que ascendía desde puente. Los cristianos construyeron en la zona oeste una iglesia, San Julián, mientras que al Este edificaron una ermita en honor de San Antolín.

En 1306, la infanta Isabel mandó construir el convento de la Merced en el lugar donde se había edificado la ermita de San Antolín, cuyo nombre tomó el convento. La infanta dotó al convento de una huerta aneja, que contribuyó a que esa parte de la Alcallería quedase más despoblada todavía. Más adelante, la parte oeste del barrio se conocerá como arrabal de la Alcallería Vieja o de San Julián y la parte Este como el arrabal de la Alcallería Nueva o de la Merced.

La gente pudiente fue la primera que abandonó el arrabal, para establecerse en torno a las puertas del Cristo de la Feria y de las Infantas. El barrio terminó convirtiéndose en lugar de residencia de una población cada vez más pobre, formada por alcalleres, pequeños labradores y menestrales. El grupo más numeroso fue el de los alfareros o alcalleres que, aprovechando la excelente tierra arcillosa del inmediato vallejo de la Merced, establecieron allí sus alfares y fabricaron no escasa cantidad de cacharros de tipo ordinario. Este grupo terminó por dar nombre al arrabal.

A principios del siglo XVI, el conjunto estaba casi despoblado y no quedaba rastro de la muralla árabe que, posiblemente, había defendido este núcleo de población hasta la conquista cristiana. Sin embargo, a finales del mismo siglo, huvo un breve pero intenso resurgimiento a consecuencia del establecimiento en la ciudad una importante población morisca procedente de la Alpujarra, una buena parte de la cual fijó su residencia en este antiguo barrio.

La expulsión de los moriscos, a partir de 1610, dió el golpe de gracia a esta zona que quedó reducido a unas pocas familias, las cuales a lo largo del siglo XVII lo abandonaron lenta pero inexorablemente.

El establecimiento de la Real Fábrica de Paños de Guadalajara en el siglo XVIII atrajo a la ciudad una buena cantidad de mano de obra que incrementó notablemente su población. Parte de los obreros se instalaron en la Alcallería.


Referencias

Layna Serrano, Francisco (1942): Historia de Guadalajara y sus Mendozas en los siglos XV y XVI. Guadalajara : Aache, 1993-1996. 4 vol.

Núñez de Castro, Alonso (1653). Historia eclesiástica y seglar de la muy moble y muy leal ciudad de Guadalaxara. Guadalajara : Aache, 2003.

Pecha, Hernando (S.I.) (1567-1659).Historia de Guadalaxara y como la religión de Sn. Geronymo en España fue fundada y restaurada por sus ciudadanos. Guadalajara : Institución Provincial de Cultura Marqués de Santillana, 1977. Estudio, transcripción, preparación y ordenación del texto por Antonio Herrera Casado. El manuscrito original se encuentra en la Biblioteca Nacional de España.

Pradillo y Esteban, Pedro José (1991). "El desarrollo histórico del casco antiguo de Guadalajara". Wad-al-Hayara, n. 18, p. 299-343.

Rubio Fuentes, Manuel (2003). Una ciudad castellana en el Siglo de Oro: Guadalajara (1630-1700). Guadalajara : Diputación Provincial, 2003.

Torres, Francisco de (1647). Historia de la muy nobilisíma ciudad de Guadalajara / por D. Francisco de Torres, su regidor perpetuo [Manuscrito]. XVI, 392 h. ; 23 x 16 cm. El original se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. UNa copia del siglo XIX puede consultarse en el Archivo Municipal de Guadalajara.